
Los 30 de Cameron Diaz
Es la actriz que más gana en Hollywood, con Julia Roberts
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En la larga lista de "rubias debilidades de Hollywood", la actriz Cameron Diaz tiene su lugar más que asegurado. Con sus 30 años recién cumplidos (ayer, más precisamente), la rubia tiene su cualidad para seguir resplandeciendo desde su altura, belleza natural y charme que en su momento la lanzaron como top model, elementos éstos que no han bastardeado el lugar que se ganó como actriz, tanto en la industria del cine más comercial como del cine independiente.
Nacida en San Diego, California, pero hija de una alemana y de un cubano, la blonda de sonrisa sutilmente desbocada ha superado todas las marcas que se puedan imaginar. Tonto sería pensar que la belleza no le jugó a favor. De hecho, tras su debut cinematográfico, en 1994, con "La máscara", junto a Jim Carrey, fue considerada por la revista People entre las cien mujeres más sexy del mundo. Y en 1998, cuando la chica ya había sumado varias películas indies ("La última cena", "Feeling Minessota", "Head above the water") llegó "Vidas sin reglas" junto a Ewan Mc Gregor, se confrontó con Julia Roberts en "La boda de mi mejor amigo" y así la actriz consiguió ubicarse más cerca, entre las cincuenta estrellas más bellas de Hollywood.
Pero uno de los grandes mojones en su carrera fue "Loco por Mary", aquella película de los hermanos Farrelly que batió récords de taquilla en el verano norteamericano de 1998 con su humor escatológico y donde se relacionó con Matt Dillon. Por ese entonces se decía que su cachet alcanzaba los tímidos dos millones de dólares. Pero no era alguien para no temer. Por ser dirigida por Oliver Stone y poder trabajar junto a Al Pacino en "Un domingo cualquiera", Cameron Diaz aceptó ganar una miseria para una "star" estadounidense: quinientos mil dólares. Y siguió con producciones menores de la industria hollywoodense, hasta que llegó la cereza de la torta en un film independiente: interpretar a la esposa de un titiritero que encuentra, en su oficina en el séptimo piso y medio, un hueco para llegar a la mente del famoso John Malkovich. Para trabajar en ese ingenioso film, "¿Quieres ser John Malkovich?" (nominado a tres Oscar de la Academia) dirigido por Spike Jonze, Cameron Diaz tomó la decisión de ocultar de su cara todo rastro conocido de Cameron Diaz: se oscureció el pelo, se lo erizó, se cubrió con él el rostro y, además, con una gran agudeza, interpretó a esa extraña veterinaria que finalmente termina enamorándose del personaje de Catherine Keener, una diosa del cine "indie".
Pero el desquite de la rubia linda llegó con "Los ángeles de Charlie" cuando le propusieron sostener el trío de las detectives de la serie de TV, junto a Drew Barrymore y Lucy Liu: ahí pidió 12 millones de dólares. Y las acciones empezaron a subir. Cuentan que por la secuela ya trepó a los 20 millones, por lo que se convirtió en la segunda actriz en ganar ese "sueldito", después de la superestrella Julia Roberts.
Se dice de mí
Entre los detalles triviales, se cuenta también que iba a interpretar a Sonya Blade en "Mortal Kombat", pero renunció por haberse fracturado una muñeca. También que audicionó para trabajar en el thriller "Despertando a la muerte" (Waking the dead), que en la Argentina fue directo al video, pero que le ganó Jennifer Connelly. También se dice que Cameron Diaz (de romance ahora con Jared Leto) se lava la cara sólo con agua mineral marca Evian.
Cami, como la llaman sus amigos, le puso su voz a la princesa Fiona, un personaje que quedará en la historia de la animación por tratarse de la novia de Shrek (ya también se viene la secuela). Por ese trabajo ganó un millón y medio de dólares (y sumó ocho millones y medio más por la segunda). Y entre sus últimos trabajos se cuenta "Gangs of New York", la obra de Martin Scorsese que trascurre entre 1840 y 1863, y en la que comparte cartel con Leonardo DiCaprio, Liam Neeson, Daniel Day-Lewis, Jim Broadbent y Pete Postlethwaite, entre otros.
El jueves se la verá en "La cosa más dulce", una comedia romántica que pretende tomar elementos de "Loco por Mary", "La boda de mi mejor amigo" y hasta de "El objeto de mi afecto", en la que Cameron aprovecha -con los límites que le deja el guión- para tomarse el pelo a sí misma, en todo sentido (se sugiere no levantarse mientras corran los créditos finales de la película), y tomarle el pelo al género femenino en general ante la conquista del sexo opuesto.
La rubia ya tomó la lección de su maestra más cercana, Julia Roberts, respecto de cómo debe desplazarse una estrella en un set. "Lo aprendí de ella durante el rodaje de "La boda de mi mejor amigo" -aseguró en una entrevista-. Cuando sos la estrella de una película, el equipo te mira para observar el tono de cada día de trabajo. Entonces, cuando vas a trabajar, cualquier cosa que hagas será lo que determine el día de esas personas en ese día de trabajo."

