
Lucas reescribe La guerra de las galaxias
El Episodio 1 de la saga volvió a la pantalla grande, ahora en versión 3D y con la clara intención de atraer a nuevas generaciones
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Cualquier cifra provoca el asombro cada vez que se habla del fenómeno La guerra de las galaxias o Star Wars , nombre original globalizado por imperio y necesidades del marketing. Desde su primera aparición en 1977, con el largometraje del mismo nombre que hoy integra la saga como el cuarto de sus seis episodios, la creación de George Lucas produjo ingresos de boletería en todo el mundo por algo así como 4457 millones de dólares. A ellos se suman otros 3800 millones por la venta de las películas en formato de entretenimiento hogareño.
¿Hay más? Mucho más, porque La guerra de las galaxias , en tanto emblema de la cultura popular globalizada a lo largo de los últimos 35 años, impuso por primera vez un modelo que revolucionó la lógica del negocio en la industria del entretenimiento con la aparición de un esquema de merchandising multiplicado hasta el infinito a partir de un primer estímulo cinematográfico. La marca Star Wars , impresa en toda clase de productos y licencias, movió en estas tres décadas y media unos 20.000 millones de dólares. De ellos, apenas 3000 corresponden a 2011.
El secreto de este éxito descomunal, según parece, radica en la capacidad de Lucas y su estado mayor en redefinir y reinventar todo el tiempo ideas, conceptos y personajes que jamás dan muestras de envejecimiento. Todo en Star Wars apunta hacia el futuro, por más historia que haya sido escrita hasta aquí alrededor de ese nombre.
Esta manera de ver las cosas también explica el renacimiento cinematográfico encarado por Lucas, con la invalorable ayuda de las nuevas tecnologías visuales que él mismo, desde su condición de visionario, se encargo de alentar. Ahora, el público argentino empieza a reencontrarse con la experiencia fílmica completa de La guerra de las galaxias , en este caso a través de la cronología establecida por la propia ficción y no por las fechas de rodaje y realización de los seis largometrajes.
Con el reestreno del Episodio 1, La amenaza fantasma (1999) -que tuvo lugar anteayer en la Argentina- Lucas reescribe la historia en 3D. Se trata del punto inicial de un ambicioso proyecto que apunta al relanzamiento de la saga completa, a razón de una película por año, hasta completar la revisión del proyecto.
No se trata de la primera experiencia en la materia. De hecho, el proyecto Star Wars en tres dimensiones va de la mano con otras propuestas similares que ya conocimos ( El rey león ) y no tardaremos en conocer ( Titanic , La bella y la bestia, Buscando a Nemo ): la posibilidad de volver a ver grandes clásicos recientes con la ayuda de una tecnología que explora (y explota) posibilidades visuales jamás antes inimaginadas.
Ante iniciativas así surgen reacciones tan entusiastas como escépticas. Están los que siempre esperan ver algo más en las películas que han visto varias veces en el pasado y están los que creen en un afán mucho más ligado a la explotación económica de un recurso agotado que a alguna búsqueda estética novedosa.
Lucas no se encolumna en ninguna de estas dos categorías extremas, pero jamás escondió sus dudas y reparos respecto de la potencialidad del 3D para enriquecer desde el lenguaje visual una obra que, a su juicio, tenía todo dicho en su formato original. Pero con el tiempo, su desconfianza se transformó y aparecieron en la mirada de creador adelantado a su tiempo que lo caracteriza algunos matices y observaciones que parecen haberlo convencido de lo contrario.
"En realidad -confesó Lucas a The Hollywood Reporter- la cuestión del 3D en el fondo no tiene nada que ver con los aspectos técnicos, sino con los creativos. A mí nunca me atrajo demasiado la idea básica de ir a ver una película y encontrarme con gente que sostiene cosas frente a mi nariz sólo por la búsqueda de un efecto. Pero me di cuenta de que era posible elaborar algo realmente creativo a partir de la convocatoria a las personas apropiadas para dejar en claro que todo arte es tecnología y, como tal, evoluciona a cada momento."
En la nueva perspectiva de Lucas influyó con mucha fuerza otro factor. Su mirada es la de los directores-cinéfilos (como su contemporáneo y amigo Steven Spielberg), creadores que creen en el valor intransferible e inagotable de una experiencia cinematográfica compartida dentro de un recinto especialmente preparado para generarla. " Star Wars -dijo- es el tipo de película concebida para ser vista en plenitud dentro de una sala cinematográfica. Y verla en una pantalla grande, con sonido imponente, imagen perfecta y, ahora, el agregado del 3D es algo que vale la pena, sobre todo para las nuevas generaciones".
Lucas, según propia confesión, siente que hay al menos dos generaciones de público que no pudieron acceder en esas condiciones ideales a los films de la saga. Sólo lo hicieron con el reducido alcance que ofrecen las proyecciones hogareñas, por más que hayan experimentado el avance que se extiende desde el ya casi extinguido VHS hasta el Blu-ray. "Ahora -concluyó- esos chicos que hasta ahora no vieron las películas en pantalla grande y no tienen idea de lo poderosa que resulta esta experiencia, tienen la chance de hacerlo. Y desde el principio".
4457
millones de dólares
se acumularon en la taquilla globalizada gracias a las seis películas de la serie.
3800
millones de dólares
Es lo que se lleva recaudado por la venta o alquiler de los films en formato de entretenimiento hogareño.
20.000
millones de dólares
es la cifra que la saga entera acumuló desde 1977 por la venta de merchandising.
5430
espectadores
vieron anteayer, en su primer día de exhibición en la Argentina, el Episodio 1 en 3D.
73
pantallas
exhiben el film en nuestro medio.



