
Luis Ortega apuesta fuerte por su cine
Carolina Fal, ahora también guionista
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A Luis Ortega y Carolina Fal se los ve muy entusiasmados. No es para menos. El primero, que en 2001 había sorprendido con su ópera prima Caja negra, consiguió que Monobloc, su segunda película y con guión compartido con la actriz Carolina Fal, llegue finalmente a los cines, y por partida doble.
La producción, que Primer Plano estrenará pasado mañana en cinco salas, también llegará al Malba (Figueroa Alcorta 3415), en una versión con la mitad del metraje original, como parte de un programa que incluye, además, cuatro cortos hasta hora inéditos del cineasta, el más joven –tiene 26 años– de los cinco hijos de Palito Ortega y Evangelina Salazar. En el programa, anunciado para los domingos de este mes a las 20, incluye además de la edición abreviada de su segundo largometraje, Pathos; Ay, dios mío, sobre un poema de Allen Ginsberg, y Airport Dreams.
La cosa no termina ahí. Además de Fal, el proyecto que nació de una iniciativa impulsada por Graciela Borges y compartida por Rita Cortese, quienes también forman parte del cuarteto femenino, incluye la vuelta de Salazar a la pantalla grande, tras una ausencia de casi tres décadas.
Con Monobloc, Ortega redobla la apuesta de Caja negra. En este sentido el cineasta deja de lado cualquier estructura realista, cosa de que el espectador sea quien deba sacar sus propias conclusiones. Aquella tierna historia que mostraba sin maquillaje el reencuentro de una mujer muy joven con su padre y el encuentro con una anciana, fue sólo la primera demostración de que este director no le teme al desafío de hacer un cine fuera de las reglas –cada vez más elementales– a las que se ajusta el mundo del espectáculo masivo.
Con Monobloc, Ortega apuesta fuerte por un cine personal. “Estoy contento de que sea un paso al vacío, aunque el precio sea alto”, reflexiona.
Fal y Ortega no le temen al “qué dirán”. Es más: se resisten, y con firmeza, a aceptar el calificativo de freaks o de "bichos raros" que suelen deslizar quienes piensan que el cine debería ajustarse más a pautas hollywoodenses que a posturas ligadas con el riesgo de contar historias sobre temas que, como los que a ellos les preocupan, son ineludibles. "Eso me parece freak ", dice, y señala a una mujer que camina a metros de Figueroa Alcorta y Salguero, cerca de la confitería del Malba. "Me parecen freaks las mujeres que se visten de los pies a la cabeza con ropa de Louis Vuitton, consumiendo todo lo que te proponen", dice la actriz que ahora lleva por el interior la pieza La mala sangre , de Griselda Gambaro, y se apresta a trabajar en el telefilm Mujeres y elefantes , que José María Muscari y Adrián Caetano preparan para Canal 7.
Es que la muerte, el tema de Monobloc , no es fácil de digerir. Fal y Ortega lo interpretan desde singulares personajes femeninos -Perla, la madrina, la nenita- en un monoambiente, con una ventana que no da a ninguna parte. "Es una historia sobre un mundo muerto", dice el director. "No hay un día en que no piense en la muerte", insiste la actriz.
El elegido de Favio
-¿Cómo nació el proyecto?
Fal : -La idea de este encuentro fue de Graciela. Todo empezó con Luis y yo sentados frente a mi computadora, compartiendo una misma silla, eligiendo los nombres de los personajes. La primera idea fue la de contar el mundo de Monobloc , que puede ser de mentira, un paisaje de la mente, con situaciones de esas que sólo pueden darse en ese instante en el que uno se está por dormir, que dura muy poco, y en el que ocurren cosas que parecen ilógicas.
Ortega : -La propuesta inicial tiene algo de "reacción en contra de", del naturalismo muy instalado en el cine. Carolina me decía "no sé cómo la gente puede seguir queriendo ver la cotidianidad. Ir a ver lo mismo y encima muy estrecho, acotado". William Burroughs decía que la gente no hace otra cosa que repetir todos los días su vida hasta que se muere. El mundo de los sueños es mucho más grande que el real, porque abarca la realidad y todo el inconsciente.
Fal : -El sueño era zafar de las garras de la realidad, que es una prisión. Tener que contar algo del mundo real me parece pequeño.
-Muy diferente de Caja negra
Ortega : -El paso es adrede. Cuando salí con Caja negra , todo el mundo hablaba del cine de ese momento como de "una revolución", y sin embargo ya se había hecho cuarenta años antes, con cámara en mano, no actores y bajo presupuesto. Nunca entendí eso de "nuevo" que se le adjudicó. Después el mismo medio empezó a matar al cine y así hasta hoy, que estamos en un momento patético, porque hay setenta películas al año, pocas propuestas artísticas y no hay espacio Creo que una obra vale cuando trasciende el propio lenguaje del cine, y creo que mi película se toma ese atrevimiento. Mis personajes no se rascan, duermen y se despiertan con la misma ropa ¿para qué detenernos en eso? Mejor ir hacia la confusión real, la más importante.
-¿Llegan a alguna conclusión?
Ortega : -No pretendemos cerrar ningún círculo narrativo, cosa de apaciguar al espectador y que se vaya a su casa sintiendo que entendió y pudo capturar todo eso con la mente. Es algo que sólo puede ser capturado cuando ya está muerto. La vida no se deja atrapar para ser comprendida. La idea era barrer con toda realidad y armarla de nuevo. La gente no parece recordar sus sueños o el mundo confuso en el que vive y espera ver más el "uno más uno dos" que algo diferente. Tengo la intención de que el cine vuelva a su estado de pureza, que vuelva a ser cine después de todo lo que perdió desde que incorporó el sonido. Que recupere la poética de la vida.
Fal : -No se trata de alimentar la pasividad del espectador, dándole una "cajita feliz" con todo resuelto.
-¿Es una toma de posición frente a la mirada global?
Ortega : -Me parece que todos estamos mirando el mundo por el ojo de una cerradura. Para eso miremos nada más que noticieros por TV o el Discovery Channel. En mi película no hay un registro de la realidad cotidiana.
-¿Te preocupa esta dificultad para llegar a un público más grande?
Ortega : -Como soy mi propio productor sí, pero mi cine es como es, y no está en mis planes traicionarme.
-¿Qué pensás cuando escuchás que Leonardo Favio te define como un gran autor de la última generación del cine argentino?
Ortega : -Es el mejor premio que pude haber recibido. Con él hay una afinidad cinematográfica y personal muy fuerte. Me mira y me hace sentir más seguro. Ocupa un lugar muy sagrado en mi vida, que trasciende el cine.
-¿Cuáles son tus proyectos?
Ortega : -La próxima es Luz y Fer , que filmé este año en una zona marginal del puerto de Buenos Aires. Es la historia del negro Luz, un chico que vende flores, muy parecido a [Carlos] Monzón. Cuando se mira al espejo siempre dice "Un toque soy Gardel, un toque soy Monzón". Su novia se llama Fer, una chica muy violenta y agresiva, pero muy tierna. Es una película hecha con dos pesos y actores hasta ahora desconocidos. Estoy muy contento porque es una forma de trabajar muy libre. En marzo pienso empezar, con más infraestructura, Río Fijman , una ficción que tiene algo que ver con ese poeta genial que fue Jacobo Fijman. Pero ésa es otra historia.





