
Mañana se estrena "El juego de la silla"
Es el primer largometraje de Ana Katz
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Los integrantes del elenco de "El juego de la silla", opera prima de Ana Katz que se estrena mañana, tiene un gusto por el juego y el humor que se potencia cuando se reúnen. Son Raquel Bank, Diego De Paula, Luciana Lifschitz, Verónica Moreno, Nicolás Tacconi y la misma Katz, que es guionista, productora y directora del film.
No en vano estuvieron un año y medio desarrollando el perfil de los Lujine, la familia retratada en la película. Lo increíble es que se percibe cierto aire común en todos ellos, como si efectivamente estuviesen unidos por algún lazo de sangre.
La historia que construyeron para la pantalla se basa en una anécdota más que sencilla: Víctor Lujine, instalado hace un tiempo en Canadá, viaja por negocios a la Argentina y tiene sólo un día para estar con su familia. En ese poco tiempo su madre y sus tres hermanos intentarán hacer resurgir los viejos ritos familiares, como si el tiempo no hubiera pasado. Durante el reencuentro, los límites entre la locura y la normalidad parecen desdibujarse a cada momento. Katz busca meterse en zonas más bien oscuras del universo familiar, desde una perspectiva irónica, tierna y descarnada a la vez.
"Me parecía interesante abordar este tema desde aquellas escenas que en general se procuran ocultar -comenta la directora-. Esas situaciones que producen vergüenza ajena o pudor y siempre se mantienen puertas adentro. Por otro lado, no quería que los personajes se pusieran a dialogar sobre lo que les pasa, sino que lo actuaran. Creo que la originalidad de la propuesta reside en ese punto, y en esta insistencia en mostrar la hilacha de las relaciones entre una madre posesiva y sus hijos."
Con el teatro San Martín
De hecho, la idea también dio lugar a una obra teatral. Hace dos años, a poco de terminar el rodaje de la película, el grupo ganó un concurso de coproducción con el Teatro General San Martín. La pieza estuvo más de un año en cartel. Sólo cuando finalizó esa etapa, el entusiasta equipo volvió a los códigos cinematográficos, dispuesto a encarar la posproducción fílmica.
"Son muy distintos el lenguaje teatral y el del cine. Tuvimos que modificar algunos aspectos de la actuación al transitar de uno al otro", apunta Lifschtiz, la menor de los Lujine en la ficción. "Para la película fue necesario trabajar con mayor sutileza. En el teatro, en cambio, se podía sobrecargar la expresión."
El territorio del humor no es el más sencillo de transitar. Y más aún cuando se tratan zonas tan ligadas con el afecto. Los actores debieron reencontrarse con sus propios vínculos familiares, cuestión para nada libre de conflictos. Raquel Bank, que interpreta a Nélida, la madre de este clan con padre ausente, asegura que por momentos detestó a su personaje. "Tengo una hija en la vida real. En algunas improvisaciones vi asomar aspectos de mi propia maternidad; me veía a mí misma en esa madre y por momentos se me hizo muy difícil aceptarla."
La versión final tuvo su estreno mundial en el Festival de San Sebastián de 2002. Allí recibió una Mención Especial del Jurado y empezó a recorrer un circuito internacional que abarcó ciudades de España, Alemania y Francia.
La reacción positiva de públicos absolutamente ajenos a nuestra realidad comenzó a sugerir que en los argentinísimos Lujine latía una buena cuota de universalidad.
"De repente estaba en una sala de cine alemana y escuchaba las carcajadas de los espectadores. Hay algo en el humor que excede fronteras", señala Ana. También en una temática que impresiona más allá del color local, como lo atestiguan tantas obras cinematográficas, literarias o teatrales que desde hace siglos vienen dando cuenta de que la afirmación de Sartre acerca de que el infierno son los otros a veces se carga de intimidad familiar.
"De todos modos, veo en esta obra algo muy propio de la sociedad argentina -señala Diego De Paula, el sufrido Víctor de la ficción-. Estas cosas de la negación, los escapes, las fugas..., una actitud de no estar nunca conformes con el hecho de haber nacido acá, como si siempre estuviéramos en este país por accidente". En ese sentido, los Lujine se podrían ubicar dentro de esa clase media empobrecida que busca mantener sus rituales pese a todo. Hay algo conmovedor en el modo en que se aferran a los cursos de arte, de música, o a la certeza del estudio como vía de emancipación. "Una estructura de funcionamiento que sobrevive a pesar de la decadencia económica", insiste De Paula.
Katz fue sumamente cuidadosa con este punto, cuidando cada detalle de la puesta en escena. En el comedor familiar, por ejemplo, conviven muebles comprados hace años, recuerdos de algún viaje, muñequitos, algún elemento más moderno..., restos del naufragio, quizás. O testimonios de una suerte de perturbadora candidez.
Y aquí viene la confesión de la realizadora. Porque quienes están detrás de "El juego de la silla" no son los grandes directores que promediando la década del 60 arremetieron contra la familia burguesa. Por el contrario, la cineasta reconoce una gran deuda con ese canto al optimismo que fue el musical "La novicia rebelde".
"Esa es una película que debo de haber visto mil veces. Creo que tiene algo majestuoso, genial, en ese modo de exhibir los últimos resabios de inocencia. Una cualidad que ahora está en extinción. Todos los Lujine son cándidos; poseen una capacidad de ilusión extrema. Como esos personajes que corrían por el prado con Julie Andrews. Pero en una versión argentina y baqueteada ", concluye con una sonora carcajada. El resto del equipo la acompaña, como buena familia de amigos y colegas que son. Así aguardan, en estrecha solidaridad, el día tan ansiado del estreno.
Los Lujini, en pleno
Al elenco de "El juego de la silla" no le cuesta meterse en la piel de sus personajes e improvisar diálogos risueños. Por ejemplo:
"Todos mis hijos estudian. Víctor es un arquitecto exitoso. Pero Andrés no se va a ir, porque no le gusta el extranjero. Nosotros alquilamos muchas películas. Valoramos el arte, y a veces vemos cine nacional. Hay uno, me dijeron, independiente, que está saliendo ahora. Pero bueno, lo importante es que la familia esté toda junta." (Nélida.)
"Estudio en la UBA. Todavía no sé qué carrera, porque estoy en el CBC. Cuando termine el Ciclo Básico, me decido por algo." (Andrés.)
"Me gusta la psicología, porque está bueno ayudar a la gente a entenderse." (Lucía.)




