Morgan Freeman, todopoderoso
Actúa en el film que se estrena pasado mañana y tiene varios proyectos en marcha
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"Algunos de nosotros llegamos al set en una van, otros vienen caminando. Pero nadie sabe cómo llega él. Sólo aparece, como si llegara de la nada. Es como su personaje en la película. Aparece atrás de uno y empieza a hacer la escena. Y ni bien gritan «¡corte!», desaparece. De la misma manera. No sé cómo, pero ya está en su trailer." Aunque suele hablar tan en broma como sus personajes, habrá que creerle a Steve Carell cuando por una vez se pone a hablar bien en serio, al referirse a Morgan Freeman. El cada vez más popular comediante, estrella de The Office y futuro rostro en el cine del Super Agente 86 , acaba de compartir varias semanas de rodaje junto con Freeman en El regreso del todopoderoso , film que llegará a la Argentina a comienzos de agosto. En ese film, secuela de la exitosa comedia protagonizada hace un par de años por Jim Carrey, Freeman vuelve a personificar a Dios, que con su blanquísimo traje de etiqueta aparece cuando uno menos se lo espera.
Y si Carell siguiera su explicación, ahora en broma, sobre Freeman, su carrera y su lugar actual en el cine norteamericano, diría que hacer de Dios le va de perillas, porque el aplaudido actor de color, a despecho de los 70 años que acaba de cumplir el 2 de este mes, parece estar en todos lados. Está a punto de reaparecer entre nosotros como protagonista de El contrato , cuyo estreno anuncia Distribution Company para pasado mañana.
Pero detrás de ese papel hay una extensa lista de títulos y proyectos que lo mantendrá en primer plano durante los próximos dos años. Primero, como dijimos, con la inminente El regreso del todopoderoso , y más tarde con el drama romántico The Feast of Love , de Robert Benton ( Kramer vs. Kramer ), y el thriller Gone, Baby, Gone , debut como realizador de Ben Affleck.
¿Eso es todo? Ni por asomo. Freeman acaba de terminar el rodaje de The Bucket List , una comedia en la que él y Jack Nicholson son dos enfermos terminales que escapan de un hospital resueltos a cumplir todo lo que tenían pendiente en la vida. En estos días anda en pleno rodaje de The Dark Knight , segunda aventura del Hombre Murciélago, luego del regreso a la pantalla grande con Batman inicia . Y a fines de la semana última, Freeman anunció que su productora, Revelation Entertainment, iniciará a comienzos de 2008 una película sobre Nelson Mandela, ambientada en el primer año de su presidencia. El líder sudafricano tendrá en la pantalla el rostro del propio Freeman.
Pese a lo prolífico de su carrera, no es difícil encontrar una línea de continuidad entre este proyecto y otros compromisos clave de la fecunda trayectoria de Freeman. Basta recordar que hasta aquí su único trabajo como director fue Bopha! (1993), un relato ambientado en tiempos del apartheid en Sudáfrica. "Conozco a Nelson Mandela personalmente desde hace algún tiempo y siento un respeto continuo por su enorme presencia en el mundo. La oportunidad de interpretarlo es un gran honor", dijo anteayer Freeman a propósito de un papel que, tarde o temprano, iba a llegar a sus manos.
Este hombre de aspecto tranquilo y confiable, cuya calma jamás parece alterarse en la pantalla, está hoy -como vimos- más activo que nunca. Ya pasaron veinte años de su primera nominación al Oscar como mejor actor de reparto por Al filo de la muerte , en 1987. Tuvo que dejar pasar dos nominaciones más ( Conduciendo a Miss Daisy y Sueños de libertad ) y sólo encontró dos años atrás, gracias a Eddie Scrap, el boxeador retirado que narra la historia de Million Dollar Baby , la consagración dorada de la Academia de Hollywood en ese rubro.
Para muchos, entre 2004 y 2005 fue el año de Morgan Freeman, cada vez más reconocido y buscado por productores y realizadores para enriquecer con su confiable presencia producciones independientes o concebidas para los grandes estudios. Casi siempre podemos verlo, con esa autoridad interpretativa que se le reconoce, pero tampoco es difícil encontrarse con producciones que recurren a Freeman sólo por su impecable voz y sus dotes de narrador, de La guerra de los mundos , de Steven Spielberg, a la versión norteamericana del exitoso documental La marcha de los pingüinos .
Nacido en Memphis (Tennessee) el 1° de julio de 1937, prefiere vivir lejos de Hollywood y más cerca de sus raíces, en Charleston (Mississippi). Pero no tiene mucho tiempo para pasar en su casa o navegando en el barco que hace poco compró y que permanece amarrado en una isla del Caribe, lugar al que se escapa cuando su intensísima agenda de trabajo se lo permite. El golf aparece en su caso como la opción predilecta de esparcimiento entre pausa y pausa de cada filmación.
Ni siquiera se privó de practicar su deporte favorito antes de cada anochecer en Sofía, la capital de Bulgaria, donde tuvo lugar buena parte del rodaje de El contrato , que significó el reencuentro entre Freeman y el realizador australiano Bruce Beresford, con quien hizo Conduciendo a Miss Daisy . En este thriller que estamos por conocer, Freeman encarna a un experimentado asesino profesional llamado Frank Cordell, que acaba de ser atrapado por el FBI. A punto de ser rescatado por sus hombres mientras viaja con sus custodios, el auto que lo traslada se desbarranca a un río, y quien lo saca de allí es Ray Keene (John Cusack), viudo, ex policía y entrenador de básquetbol, que encuentra la oportunidad de reivindicarse frente a su hijo adolescente.
Tal vez, la vocación de Freeman por varias trabajar incansablemente y prestarse casi al mismo tiempo a producciones se explique en su obsesión por escapar de cualquier estereotipo. Por eso es uno de los pocos elegidos que puede encarnar a los buenos y a los villanos con igual convicción. "Ningún papel me intimida -dijo una vez-. Cuanto más me exige un personaje mejor me siento." A partir de El contrato , tendremos varias oportunidades de ratificar esas palabras desde la pantalla en los próximos tiempos.
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