
Murió J. Lee Thompson, gran artesano del cine
Dirigió el film "Los cañones de Navarone"
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Su nombre fue mucho menos conocido que algunos de los títulos de su extensa filmografía (más de 50 películas entre 1950 y 1989), pero J. Lee Thompson siempre fue reconocido por su oficio para mezclar la acción, el relato de aventuras, la intriga y el humor.
Thompson, que falleció a los 88 años de un paro cardíaco en la región canadiense de Columbia Británica, seguía activo como consejero de producción después de haberse ganado la consideración de la industria del cine como uno de esos directores capaces de acometer cualquier proyecto (pequeño o de envergadura) y salir airoso pese a las dificultades.
A mediados de la década del 50, la crítica especializada hablaba de Jack Lee Thompson (nacido en Bristol, en 1914) como el más dotado de una generación de cineastas ingleses que también integraban, entre otros, Alexander Mackendrick, Charles Crichton y Basil Dearden.
En sus primeros films ("Asesinato sin crimen", "El globo amarillo", "Los débiles y los malvados" y sobre todo "Mientras llega la noche"), Thompson asomó como un realizador de gran refinamiento, capacidad formal e inquietud por cuestiones religiosas o trascendentes.
Pero más tarde, ya instalado en Hollywood, prefirió sacrificar las búsquedas más personales y ser visto como un artesano siempre dispuesto a garantizar el gran espectáculo visual o una narración sin fisuras en casi todos los géneros. Será recordado por un par de superproducciones ( "El oro de Mackenna", "Los cañones de Navarone"), algún vigoroso thriller ("Cabo de miedo"), dos films de la serie de "El planeta de los simios" y por haber filmado nueve títulos junto a Charles Bronson, un arquetipo del cine de acción que con tanta destreza sabía acometer.
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