Netflix: en Cata amarga, enfrentamientos familiares y el sueño de ser sommelier
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Cata amarga (Uncorked, Estados Unidos/2020) Guion y dirección: Prentice Penny Fotografía: Elliot Davis Edición: Sandra Montiel Elenco: Mamoudou Athie, Courtney B. Vance, Niecy Nash, Sasha Compère y Matt McGorry Duración: 104 minutos Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena
Por un lado, barrios de clase media baja de la ciudad de Memphis, un soundtrack plagado de temas de hip hop y sufridas familias afroamericanas; por el otro, París, aspirantes a sommeliers y ámbitos donde se sirven y saborean bebidas tan sofisticadas como caras. Entre esos dos extremos pendula Cata amarga (Uncorked es el título original), flamante película de Netflix que combina con acierto la descripción del universo exclusivo de los expertos en vinos con una clásica y conflictiva relación padre-hijo.

Elijah (Mamoudou Athie) es un veinteañero que ayuda a su padre Louis (Courtney B. Vance) en un restaurante muy popular especializado en costillas de cerdo a la parrilla. El trabajo es duro en lo físico y exigente en los horarios, pero –más allá del riguroso mandato paterno– el joven protagonista tiene otros intereses dominados por una pasión desbordante: aprender, experimentar y recomendar sobre vinos (en varios pasajes de la película se hacen referencias a los Malbec de la Argentina). Así, ante la creciente irritación de Louis, pero con el apoyo incondicional de su comprensiva madre Sylvia (Niecy Nash), Elijah no solo se inscribirá en una escuela de sommeliers sino que incluso partirá a un largo viaje de perfeccionamiento a París y regiones de viñedos de esa meca de la vitivinicultura que es Francia.
Reconocido productor de series como Brooklyn Nine-Nine e Insecure, Prentice Penny debuta como guionista y director de largometrajes con este film que coquetea con la comedia romántica –Elija inicia de forma hilarante una relación afectiva con Tanya (Sasha Compère)– y con el melodrama –a su madre le diagnostican un cáncer– pero que por suerte evita tanto la demagogia como la manipulación emocional.
Se trata, en definitiva, de una película que, más allá de algunos lugares comunes y subrayados, hace gala de una extrema nobleza y en la que se destacan tanto Courtney B. Vance como ese padre testarudo e incapaz de comprender los deseos y búsquedas de independencia de su hijo; como Mamoudou Athie, un actor de origen mauritano con un sólido presente y un enorme futuro artístico.
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