
Oliver Stone, con el ojo puesto en Fidel
Hoy se verá "Roma", de Aristarain
1 minuto de lectura'

SAN SEBASTIAN.- Después del festejado paso por esta ciudad de Woody Allen, la mayor atención del Festival Internacional de Cine en la jornada de ayer estuvo en el estreno mundial de "Looking for Fidel", tercer documental de Oliver Stone y segundo que dedica a sus encuentros y conversaciones con Fidel Castro.
Incluido dentro de la prestigiosa sección paralela Zabaltegi, "Looking for Fidel" es una suerte de continuación de "Comandante", el tramo inicial de la extensa serie de charlas registradas en La Habana entre el realizador de "Pelotón" y el líder cubano. La necesidad de agregar un tramo complementario surgió a partir de la ejecución de tres detenidos, acusados del secuestro de un barco y de conspirar contra la Revolución, además del arresto de numerosos opositores políticos y periodistas independientes, situación que profundizó los cuestionamientos hacia el régimen castrista y reforzó las demandas por mayor democracia y apertura ideológica.
En "Looking for Fidel" se ve a Stone de vuelta en Cuba y frente a Castro con un tono más duro y cuestionador en sus preguntas respecto del que empleó en "Comandante". El realizador interroga a Castro acerca de si es lícito aplicar la pena capital sin tiempo para apelaciones y, al mismo tiempo, recoge con su cámara los testimonios de varios opositores y disidentes (Vladimiro Roca, Oswaldo Payá) y de los familiares de los presos políticos. Con su ya conocida destreza para jugar con una cámara nerviosa y un montaje frenético, Stone consigue una secuencia de extraordinario valor documental al registrar un encuentro cara a cara entre algunos de los cubanos encarcelados y el propio Castro, que insiste en justificar las ejecuciones con el argumento de que existe una "guerra virtual" con Estados Unidos, pero a la vez admite la legitimidad de algunos reclamos económicos planteados por los opositores.
A lo largo de los 63 minutos de "Looking for Fidel" se observa cómo Stone, aun sin perder la severidad del interrogatorio, va de a poco resignándose a aceptar algunos de los argumentos de Castro. En el documental, el líder cubano se define como una especie de jefe espiritual con escaso poder de decisión dentro del marco constitucional y carga con dureza inusual contra Amnesty International, que denunció junto a otras organizaciones la violación de los derechos humanos en la isla. "Los cubanos no creen en Amnesty y yo tampoco creo en ella como si se tratara del Espíritu Santo", afirma Castro frente a Stone, que llegó a San Sebastián junto al argentino Fernando Sulichin, cuya productora Rule 8 llevó adelante este proyecto, así como el de "Comandante".
En cuanto a la sección oficial, dos duros e intensos films ilustraron con distintos enfoques y recursos estéticos las consecuencias que pueden vivirse dentro del Primer Mundo cuando estallan allí los conflictos que golpean a otras partes del mundo. En la danesa "Brothers", Susanne Bier (la misma de "Corazones abiertos") se asoma al conflicto familiar que afronta un militar de su país que regresa a casa y pierde el control después de haber sido dado por muerto durante una misión humanitaria en Afganistán, donde vivió una situación límite al caer prisionero de una facción local. "Clandestino", del francés François Dupeyron (que ganó aquí el premio mayor en 1999) construye una suerte de tratado sobre la falta de comunicación y las segundas oportunidades al poner frente a frente a una joven viuda residente en la campiña francesa y un inmigrante kurdo, único sobreviviente del incendio en el camión que lo transportaba hacia Inglaterra junto con otros compañeros. Hoy será el turno de "Roma", de Adolfo Aristarain, primera de las tres películas argentinas que aspiran a llevarse en menos de una semana la distinción más importante de esta muestra, la Concha de Oro.




