
Pereira Dos Santos, el maestro brasileño
Destacada figura del movimiento renovador de su país, en los años 60
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MAR DEL PLATA. - Nelson Pereira Dos Santos fue una bisagra entre el cine industrial de Brasil y el movimiento renovador de comienzos de los 60, llamado Cinema Novo. Ingresó en la industria como asistente de dirección, produjo gran parte de sus films, obtuvo reconocimiento internacional, concretó un cine de autor con fuerte influencia literaria, se valió de estrellas consagradas e incursionó en los géneros más populares.
Con su cabello cano, su cordial sonrisa y un fluido español pasó por Mar del Plata "para -expresa durante una entrevista con LA NACION- reencontrarme con antiguos amigos y volver a degustar este aire marino". El realizador de "Vidas secas" y "Rio, 40 graus", entre otros entrañables títulos, recuerda los años 60: "Ya han pasado dos generaciones, y mis películas y las de mis colegas de aquella época todavía dan lugar a la polémica y el asombro. Todos esos films tenían como denominador común la realidad social y política de nuestro país, lo que los convirtió en emblemáticos de una corriente cinematográfica que ya se había instalado en casi todo el mundo, incluso en la Argentina con nombres como los de Leopoldo Torre Nilsson, Rodolfo Khun o Leonardo Favio".
-¿Cómo ve el cine brasileño de hoy?
-Cambió mucho... No sé si para bien o para mal. Desapareció Embrafilms, el mayor apoyo que teníamos los realizadores sesentistas; ahora existen leyes fiscales en las que el gobierno permite a los empresarios particulares que apoyen al séptimo arte a cambio de incentivos fiscales, está también el gran respaldo de la TV, y la enorme extensión del número de escuelas de cine. Esto hace que nuestro país pueda producir un promedio de cuarenta largos por año.
-¿Qué temática impera en este cine?
-Hay gran disparidad temática. Se ruedan películas emparentadas con la comedia, con el drama, con lo histórico. Están también los nuevos directores que arremeten con sus historias de emotivo contenido social y político, como en mis buenos viejos tiempos.
Pereira Dos Santos cuenta que se dedica a la diercción de series para TV. "Me interesa mucho la pantalla chica -expresa-, y realizo para ella documentales e historias de ficción. Me mantiene vital. Además, tengo dos proyectos para rodar films con los que, creo, me despediré de la cámara."
-¿Qué significa esa despedida?
-Creo que yo ya cumplí con mi obra, y estimo que el cine es para los jóvenes, los que tienen ideas renovadoras.
Pereira Dos Santos es afecto a la anécdota simple y al diálogo sin apuro. Y en él apunta que en su época existían miles de cines en Brasil. "Ahora -dice- hay mil quinientas salas, y en ellas se ofrece mucho cine brasileño, lo que significa que hay un público que lo apoya y lo sigue, como apoya y sigue a las películas argentinas, que se convirtieron en un boom de los últimos tiempos."
Objeto de constantes homenajes en festivales y cinematecas, la obra de Pereira Dos Santos se erige como una de las más sólidas y atractivas del cine. Y él, con su enorme humildad, sonríe casi pícaramente ante los cálidos recuerdos de su extensa trayectoria de cineasta brasileño con ecos internacionales.
El festival marplatense homenajeó a Pereira Dos Santos con un trofeo por su trayectoria, entregado por el cineasta argentino Nemesio Juárez. El recuerdo fue subrayado por David Blaustein, director del Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken, entidad que acaba de editar un libro acerca de la vida y de la obra del maestro brasileño.





