
Phillip Noyce, en su propia tierra
Con Kenneth Branagh a la cabeza, la película repasa un hecho real de su historia
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Después de filmar en Vietnam "El americano" con Michael Caine, el australiano Phillip Noyce dejó Hollywood por un ratito para volver a su tierra natal y sumergirse en una de las historias menos difundidas sobre los efectos del colonialismo en la raza aborigen de su país. Se trata de "Cerca de la libertad", en la que trabaja Kenneth Branagh, y acaba de estrenarse en la Argentina. Noyce llevó al cine la historia de lo que se considera "la generación robada" teniendo en cuenta que en Australia había entre uno y tres millones de aborígenes hasta la llegada de los blancos. Una historia que se cuenta a través de tres australianas que, en 1931, fueron separadas de sus madres como parte de una controvertida política proteccionista del gobierno británico, que terminó aislando y aniquilando a toda una raza.
La mayor de ellas es Molly Craig. Hoy tiene 86 años y aparece al final de la película. Fue su hija, la periodista Dory Pilkington Garimara, la que escribió su historia, "Rabbit Proof Fence". Pilkington también tiene una vida de desarraigos porque la historia se repitió cuando a los 4 años fue llevada a la institución Moore River Native donde vivió hasta los 18.
Phillip Noyce organizó la premiére de "Cerca de la libertad" en la aridez de Jigalong, donde se filmó la película en los bordes de esa extensa cerca que cruzaba a Australia de Norte a Sur para alejar a los conejos de las pasturas. "Llevamos una pantalla inflable y fue muy emocionante -contó Noyce en comunicación telefónica con LA NACION-. Molly Craig dijo: "Esta no es mi historia". Porque para ella su infancia no fue lo más difícil de sobrellevar, sino cuando se convirtió en adulta, fue madre y le tocó perder a sus dos hijos. Años más tarde se reencontró con Doris, quien acaba de escribir otro libro, "Under the Wintamarra Tree", sobre la adultez de su madre, que seguramente filmaremos más adelante."
Reflexivo y sincero, el director australiano que filma en Hollywood reconoce que éste ha sido un buen año para él, ya que pudo recoger premios y buenas críticas tanto por "El americano" como por "Cerca de la libertad", películas que sintió como "privilegios". El tiene una visión clara del lugar que se ganó en la industria del cine norteamericano después de films tan dispares como "Juego de patriotas" y "El coleccionista de huesos", entre otros, que le sirvieron de garantía para posicionarse y poder dedicarse ahora a explorar el cine que más le interesa.""Cerca de la libertad" representa la antítesis de todo lo que he estado haciendo -explica-. Las historias que conté en Hollywood hasta ahora no eran mis historias. Pero aun cuando me he criado con el cine norteamericano y hablo inglés, para los expatriados la transición no es fácil. Mi cine siempre fue de emigrante económico", dice mientras escribe un nuevo guión basado en la novela de Phillip Ross "American Pastrol", sobre una familia norteamericana en los años sesenta, que filmará con un presupuesto de 30 millones de dólares.
-En sus inicios filmó una sola película sobre relaciones raciales, "Blackroads". ¿Tenía una deuda con el tema?
-Sí, fue una "road movie" sobre dos aborígenes y un hombre blanco que viajan por el país en un auto americano robado. Cuando leí la historia de Dorys Pilkington, la hija de Molly, sentí que estaba conectada con mi historia, a pesar de no ser negro.
-¿No hay un sentimiento de culpabilidad frente a los aborígenes australianos?
-Sí, claro. Australia es un país donde la población blanca disfruta de uno de los mejores estilos de vida del mundo en términos de paz, prosperidad y oportunidades. Pero todos sabemos que esa prosperidad no hace a que la mayoría de la población indígena se vea como alguna vez lo fue originalmente. Es un país cuyas leyes fueron dictadas por el gobierno inglés. Las bases de la prosperidad de la nación se basan en el robo.
-¿Qué opina sobre el doble discurso de las autoridades que impulsaron esos programas con la idea de proteger a los aborígenes?
-Fue un claro caso de "killing with kindness", un crimen suave. Para mucha gente era muy difícil aceptar que fue un genocidio. Ellos decían: "¿Cómo nos pueden acusar de genocidas si nosotros estamos tratando de ayudar a esta gente?" Pero creyendo que protegían, destruían. En el momento en que sucedió esta historia, Australia no era más una colonia de Gran Bretaña, sino un país independiente (desde 1901). A pesar de que todas las instituciones fueron implementadas por los británicos, ellos después no se hicieron cargo.
-Las protagonistas no son actrices y provienen de la misma zona del cerco. ¿Es cierto que Evelyn Sampi se escapó en pleno rodaje?
-El estilo de la película estuvo dictado por el hecho de trabajar con estas chicas que no eran actrices entrenadas. Entonces adoptamos un estilo de filmación muy simple, casi documental, para que la película no sobrecargue a estas chicas. Evelyn tenía el mismo carácter de Molly: independiente, orgullosa, indisciplinada. Y durante siete semanas se le pidió que fuera disciplinada. Dos veces le dijimos: "Si querés irte a tu casa, andate y buscamos a otra persona". Pero después de escaparse dos veces de la filmación, decidió quedarse. Ella vive ahora en Broome, a tres horas de donde se filmó la película, donde tres tribus fueron tomadas por las autoridades.
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