
Profesor Lazhar, entre los muros de una escuela de Montreal
Pasado mañana llega a la cartelera local este film del canadiense Philippe Falardeau sobre un inmigrante argelino que debe ayudar a sus alumnos en su duelo
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En Profesor Lazhar , la película canadiense que fue candidata al Oscar al mejor film extranjero en 2012 y que Distribution Company dará a conocer pasado mañana, hay -según su director, Philippe Falardeau-, dos asuntos con los que la gente puede identificarse: el duelo y la escuela.
Todos hemos ido al colegio, una experiencia de la que se guardan muchos recuerdos concretos, gratos o no, y todos hemos vivido alguna forma de duelo, es cierto. Sin embargo, no es esa proximidad emotiva la única razón que explica el éxito que ha acompañado a la película en su ya prolongado recorrido por las salas de todo el mundo, de Noruega a Australia y de México a Taiwan. Por supuesto, también contribuyeron la fama ganada a su paso por festivales -Hong Kong, Locarno, Sydney-; los premios obtenidos tanto en su país como fuera de él y los aplausos de la crítica. Pero es que Monsieur Lazhar -tal su título original- aborda también otros temas: la inmigración, la integración entre gente proveniente de distintas culturas, el choque generacional, el sistema educativo, la burocracia, el poder de las palabras para superar la pena, el suicidio. "Es que la acción transcurre en una escuela -ha reflexionado el realizador- y en la escuela todo sucede; es como un laboratorio, una microsociedad en la que se refleja la vida real. Y ya se sabe que en la vida real se mezclan todos los temas, desde lo más dramático hasta lo más cómico."
También ha dicho que cuando el tema del film le llegó bajo la forma de una pieza de teatro - Bachir Lazhar , de la autora Évelyne de la Chenelière-, no andaba en busca de un nuevo proyecto (éste es su cuarto largometraje). "Fui al teatro en Montreal una noche cualquiera y el personaje de Lazhar [el único, ya que se trata de un unipersonal] me conmovió: es un argelino de 55 años que ha debido exiliarse en Quebec y que cuenta su experiencia como maestro en una escuela primaria pública a la que llegó en medio de una situación crítica. Me pareció que era un personaje muy rico y que bien podía dar origen a una película. Yo estaba interesado en el tema de la inmigración y quería tocarlo en algún film, no necesariamente para hablar sobre los inmigrantes [aunque también lo haría], sino para observarnos a nosotros mismos, los canadienses, con los ojos de un inmigrante. La historia de este hombre nos dice algo de quiénes somos y dónde estamos, pero a través de la mirada de alguien que tiene una historia y una cultura diferentes."
Del unipersonal al film
¿Una adaptación difícultosa? Tal vez, porque contaba sólo con un personaje, muy fuerte, y la pequeña historia personal que el hombre relataba en escena, pero también le daba más libertad. Era casi como partir de cero, según ha reconocido, lo que le dejaba amplio margen para la invención, para construir el mundo que se mueve alrededor del protagonista y crear una tensión dramática que sostuviera el interés de la audiencia. El papel fue confiado a Mohamed Fellag, un popular humorista, actor y escritor argelino.
Cuando la historia comienza, el expatriado en cuestión se entera por los diarios del suicidio de una maestra en una escuela particular, se ofrece para sustituirla, consigue la suplencia y pone en práctica sus propios métodos de enseñanza, bastante anticuados, mientras intenta ayudar a la clase a sobrellevar el duelo, a la vez que lidia con su propia tragedia personal. Hasta aquí el relato es fiel al original de la autora canadiense. El resto, incluso los dos chicos a los que la tragedia ha afectado particularmente y que tienen participación destacada, corresponde a la adaptación elaborada por Falardeau.
Aunque considera que exponer lo que se propuso con su film es irrelevante, porque lo que importa es lo que cada espectador interpreta ("hace un tiempo estuve en Japón y allí veían en el film una metáfora sobre el duelo nacional por la tragedia del tsunami"), el realizador nacido en 1968, en Hull, Quebec, ha confesado que en principio pensó hacer hincapié en su visión crítica del sistema educativo y que el resto de los temas fueron añadiéndose naturalmente a medida que progresaba el guión. Y también explicó: "Lazhar se acerca a estos niños porque tiene la necesidad de aceptar su propio duelo aunque es algo de lo que no se da cuenta y tampoco acepta. Al final me parecía bella la idea de que los niños ayudan al profesor sin saberlo muy bien. No quería que se la viera como una película en la que el profesor es un héroe, como sucede en los films norteamericanos".
El director
Tras egresar de la Universidad de Ottawa como licenciado en ciencias políticas y estudiar relaciones internacionales, Falardeau llegó al cine por la azarosa vía de un popular ciclo de la TV canadiense en el cual los participantes hacen una gira por el mundo mientras realizan cortometrajes: él ganó la competencia de 1993, para la cual rodó veinte cortos. Más tarde alternó el trabajo en TV (en su país y en Francia) con documentales, entre ellos, Paté Chinois (1997), un mediometraje político-humorístico sobre la inmigración china en Canadá. Desde su debut en el largometraje de ficción con La moitié gauche du frigo (2000), un gran éxito en su país, ha filmado Congorama , que participó de la Quincena de Realizadores en Cannes 2006, y Monsieur Lazhar , cuya candidatura al Oscar le valió una invitación para realizar en Hollywood el film que rueda actualmente, The Good Lie , con Reese Witherspoon como una refugiada de la guerra civil en Sudán.



