
Retrato de adolescentes en Berlín
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"Las niñas grandes no lloran", debut como guionista y directora de largometrajes de Maria von Heland, es una grata sorpresa por su minucioso, sensible y a la vez impiadoso retrato de la relación entre dos amigas adolescentes en la contradictoria Berlín de estos tiempos.
Talentosa trotamundos
Von Heland, de 38 años, nació en Estocolmo, se formó en Los Angeles y se radicó en Alemania. Esta talentosa trotamundos ganó una creciente reputación con sus multipremiados cortos "Die StŠrkere", "Chainsmoker" y "Real Men Eat Meat" y con el telefilm "Recycled", que en 1999 filmó para el canal WDR.
Esos antecedentes le permitieron rodar con financiación de la filial alemana de Columbia Pictures "Las niñas grandes no lloran", película que tuvo su premiére mundial en la prestigiosa sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián de 2002, se estrenó luego en casi toda Europa con aceptable respuesta de crítica y público, mientras que aquí el sello LK-Tel la editó de forma simultánea en VHS y DVD la semana última sin haber pasado previamente por las salas argentinas.
Kati (Anna Maria Mühe) y Steffi (Karoline Herfurth) son las mejores amigas desde que tenían seis años. Ahora cumplieron 17 y, además de compartir el mismo curso del colegio, son compinches en sus salidas nocturnas a discotecas, en la forma de encarar las primeras relaciones con los hombres, en cómo afrontar el control de sus entornos familiares (la primera vive con unos rígidos padres católicos y la segunda, con unos yuppies tan modernos como liberales) y, en definitiva, en cómo enfrentar las crecientes presiones, tentaciones y desafíos del ingreso en la adultez.
Pero no todo resulta armonioso entre las dos protagonistas: cuando Steffi descubre en un club nocturno que su padre mantiene un affaire con una mujer de Berlín oriental, planea una despiadada venganza sin medir consecuencias y empieza por manipular a la única hija de la amante. Esa decisión abrirá una profunda grieta entre ambas amigas, que tomarán decisiones y caminos opuestos.
Entre comedia y drama
Von Heland salta de la comedia al melodrama con bastante fluidez y se atreve a tratar sin golpes bajos cuestiones bastante sórdidas como el abuso de las menores, el consumo de drogas o las relaciones sexuales casuales que mantienen los adolescentes.
Mühe y Herfurth aportan la frescura y el desparpajo necesarios para interpretar a estas dos jovencitas que chocan contra la dura realidad del mundo contemporáneo, bien secundadas por un elenco de actores jóvenes y adultos, mientras que Von Heland encuentra en la fotografía de Roman Osin y en la música de Niclas Frisk y Andreas Mattsson un complemento ideal para sostener su intrincada trama. Así, esta joven directora consigue una mirada sin eufemismos ni concesiones a los sueños, frustraciones y miserias de esa etapa tan conflictiva de la vida como es la adolescencia.





