Ryan Gosling, el quinto candidato
Las perspectivas no lo favorecen demasiado: el film por el que ha sido nominado al Oscar, Half Nelson , la pequeña y áspera historia de un joven profesor de secundaria que esconde su adicción al crack, es el que menos prensa ha tenido entre los contendientes. Además deberá vérselas con cuatro pesos pesados de la interpretación. Pero para Ryan Gosling, el solo hecho de competir con Peter O Toole, Leonardo Di Caprio, Forest Whitaker y Will Smith ya es un premio, y de los grandes,
De la noche a la mañana, su nombre dejó de ser sólo familiar para el relativamente escaso público que lo vio en alguno de sus films -el thriller Cálculo mortal o el melodrama romántico Diario de una pasión- o para las abundantes fanáticas, mayormente jóvenes y norteamericanas, que coleccionan sus pósteres desde que lo conocieron en la época de sus apariciones en series de TV.
Seguramente, con su interpretación -asombrosa, según The Village Voice , del torturado maestro de Brooklyn cuyo secreto es descubierto por una de sus alumnas-, el muchacho de rostro afilado y delicados rasgos ha dado el paso definitivo hacia esa consagración que los medios venían pronosticándole cada vez que lo señalaban como uno de los actores más talentosos de su generación, aunque la estatuilla quede para más adelante si es que el votante de la Academia considera que ya es hora de saldar la vieja deuda con Peter O Toole ( Venus ), candidato frustrado otras siete veces, o si, como lo indican todos los vaticinios, el Oscar va a parar a manos de Forest Whitaker por su personificación de Idi Amin Dada en El último rey de Escocia . En todo caso, Ryan ya tendrá otras oportunidades.
* * *
Es todavía muy joven: nació en 1980, en Canadá, más precisamente en una ciudad de Ontario llamada London. De padres mormones -él prefiere definirse genéricamente como "un tipo religioso"-, empezó a evidenciar sus tendencias artísticas mucho antes de saber qué quería decir la palabra "vocación". "A los 5 años -recuerda-, flaco como era, me ponía mi malla de baño y representaba a héroes musculosos. Ni siquiera me daba cuenta de que los mayores estarían riéndose de mí." Era un poco más grande cuando tuvo sus primeras experiencias en el espectáculo: cantando en pequeños locales de su tierra natal (donde la familia se mudó varias veces, siempre dentro de Ontario), junto a su hermana mayor, Mandi, con la que también se presentó en concursos vocales. Ya intuía que su destino estaba en ese mundo: a los 13 años participó en Montreal de una selección abierta para incorporarse al elenco de la serie de televisión El Club de Mickey . Entre 17.000 concursantes, logró ser elegido y se sumó a un grupo en el que estaban Christina Aguilera, Britney Spears y Justin Timberlake, en la casa de cuya familia residió los dos años en que permaneció en el show.
Salvo unas cuantas clases de hip hop, street dance y otros estilos de baile, Ryan no había recibido formación actoral y tampoco la procuró después de dejar el grupo de Mickey, aunque ya estaba decidido a seguir en el oficio. Con el papel de un hipocondríaco en Breaker High , una serie de media hora acerca de adolescentes en un crucero, empezó en 1997 a lucir el encanto y la pinta de galán que lo irían convirtiendo en ídolo de muchas teenagers , legión que aumentó considerablemente cuando fue elegido un año después para el papel protagónico de otra serie, El joven Hércules . El ingreso en el cine se veía venir.
* * *
Y se produjo algo después, cuando cumplió los veinte, en Duelo de titanes , una muy olvidable película de Boaz Yakin sobre fútbol americano e integración racial que tenía como protagonista a Denzel Washington. Pero su papel del alumno de una escuela judía que se convierte en un feroz skinhead neonazi en The Believer (conocida en español como Mi vida como skinhead ), llamó la atención de la crítica en Sundance 2001, en el que la película obtuvo el gran premio del jurado. Siguieron otras labores en films sin trascendencia (algunos se conocieron aquí sólo en video), los que no obstante expusieron su ductilidad. Entre otros personajes, hizo de un delincuente que trata de burlar a una agente del FBI encarnada por Sandra Bullock (en Cálculo mortal , de Barbet Schroeder); un obrero de la década del 40 enamorado de una muchacha de clase alta (en Diario de una pasión , de Nick Cassavetes) y un suicida en potencia (en El umbral , de Mark Forster). Ninguno le valió tantos elogios como este profesor del film de Ryan Fleck que lo ha puesto tan cerca del Oscar.
Dicen, sin embargo, que no lo marea el glamour de Hollywood; que se interesa por los temas sociales (estuvo en Darfur y en Nueva Orleáns después del Katrina y ahora está escribiendo un guión sobre chicos soldados en Uganda) y cultiva el bajo perfil (anduvo jugando al fútbol en la playa durante su veraneo en Punta del Este, hace tres años). También, que se toma tan a pecho sus interpretaciones que debió acudir al psiquiatra después de animar al asesino de un autista en El crimen de Leland (2003). "No tiene nada -fue la respuesta del profesional-, pero la próxima vez actúe en una comedia."
- 1
2Una batalla tras otra vs. Pecadores: el último round antes de la gran noche de los Oscar
- 3
De Timothée Chalamet a Jessie Buckley, cómo funcionan las campañas de desprestigio que cambian el rumbo de los premios Oscar
4Murió la actriz Jennifer Runyon, recordada por su participación en Los Cazafantasmas


