Stuart vuelve, con algo más y con algo menos
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"Stuart Little 2" (2002). Dirección: Rob Minkoff. Con Geena Davis, Hugh Laurie y Jonathan Lipnicki. Guión: Douglas Wick y Bruce Joel Rubin, basado en los personajes del libro de E. B. White. Fotografía: Steven B. Poster. Música: Alan Silvestri. Edición: Priscilla Nedd-Friendly. Duración: 77 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: buena.
Con grandes avances en términos de animación y algún retroceso en cuanto a ingenio y encanto en el terreno narrativo llega, tres años después, la inevitable segunda parte de esta saga sobre el ratón Stuart y la modélica familia Little, que siguen -a pesar de los vaivenes de Nueva York- viviendo frente al Central Park de Manhattan.
Stuart se ha afianzado en la vida familiar (tiene habitación propia en un entrepiso y hasta concurre a la misma escuela que su "hermano" George), aunque el señor y la señora Little (nuevamente interpretados por Hugh Laurie y Geena Davis) parecen más preocupados por conseguir que la beba que acaban de tener diga su primera palabra que en festejar las travesuras del diminuto personaje.
El querible ratón empieza a sufrir en carne propia esos límites propios de la convivencia familiar, el desinterés de un George más ansioso por jugar en las play-station con sus amigos y a añorar el placer de la aventura. Justo en ese momento irrumpe en escena una compañera a su medida: se trata de Margalo, un pajarito que en realidad trabaja sometido por el malvado Falcon, un halcón ávido por quedarse con los objetos de valor de los inocentes vecinos de la Gran Manzana.
Héroe en problemas
A partir de este elemental planteo, Stuart redescubrirá el valor de la amistad e iniciará una serie de heroicas aventuras que lo llevarán a concretar insólitos viajes en avión, auto, barco y globo, y hasta conseguir la ayuda de su otrora enemigo Pelusa, el quejoso e hilarante gato de la familia Little.
Rob Minkoff, director del exitoso film de 1999, vuelve a concretar un entretenimiento eficaz, aunque sin ese humor punzante que provocaba el enfrentamiento entre gatos y ratones en el largometraje original. Si en la comparación esta secuela pierde por puntos en originalidad, gana por goleada en el aspecto estrictamente técnico: la animación de Stuart ha ganado muchísimo en cuanto a detalles faciales y también son muy logradas las escenas de persecuciones urbanas o los vuelos del amenazante Falcon.
A los intérpretes humanos sólo les queda acompañar con disciplina y sin quedar en situaciones absurdas las creaciones del equipo de animación, mientras que la versión doblada que se estrena en la Argentina hace extrañar a talentosos actores como Michael Fox, Nathan Lane, Melanie Griffith, James Woods y Steve Zahn, que fueron convocados para prestar sus voces a los distintos personajes animados.



