
Tiempos de guerra en la frontera
El cineasta Alex Bowen, con una mirada humana sobre el conflicto del Beagle
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El cine chileno, esta vez con respaldo argentino (y también español), vuelve a las pantallas con una producción que tiene como fondo un momento crucial en las historias de la Argentina y Chile, un enfrentamiento que pudo cambiar la historia de los dos países para siempre. Mañana se estrenará "Mi mejor enemigo", segundo largometraje del cineasta chileno Alex Bowen, coproducción del director con Matanza Cine y Wanda Vision. Protagonizado por los astros de la TV trasandina Nicolás Saavedra y Erto Pantoja, junto a los argentinos Miguel Dedovich y Jorge Román, es ahora uno de los títulos que compiten con la argentina "Iluminados por el fuego", la uruguaya "Alma máter" y la colombiana "Rosario Tijeras" por el Goya como "película extranjera hablada en español", que el 29 entregará la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España.
En diciembre de 1978, los destinos de la Argentina y Chile eran conducidos por gobiernos militares con similar orientación. Sin embargo, los dos países estaban al borde de comenzar un enfrentamiento armado en la frontera patagónica producto de una histórica disputa sobre el canal Beagle. En el extremo continental sur, una patrulla chilena se pierde en medio de una inmensidad que parece no tener límites. Hacen sus trincheras en algún lugar sin saber si es un país o el otro y comienza una larga espera que interrumpirá una patrulla argentina que acampa frente a ellos. Las dos escuadrones aguardan algún signo que los obligue a abrir el fuego, unos contra otros, una espera que dará paso a la amistad que se da entre seres humanos a los que finalmente poco les importa el motivo que puede enfrentarlos a muerte.
Bowen estuvo en la Argentina en octubre, poco antes de su primer -y fallido- intento de estreno. En diálogo con LA NACION, el cineasta, que debutó en 1998 con la aquí inédita "Campo minado, nadie vuelve intacto", asegura que su propuesta no intenta un juicio político a aquellos tiempos, sino una reflexión humana acerca de jóvenes muy parecidos enfrentados por cuestiones que no son precisamente geográficas.
"Me contaron -dice Bowen- que en 1964, en un monte que estaba dentro del territorio argentino, parte de lo que muchos llaman la República Patagónica de Magallanes, había una pequeña escuela de frontera y un maestro chileno que había izado nuestra bandera. Recuerdan que cuando los gendarmes argentinos se acercaron a exigirle que la reemplazara se resistió con una escopeta. Me sonó a cuento, pero pudo haber ocurrido. ¿Con qué derecho ese hombre puso en riesgo la vida de los chicos? ¿Realmente los gendarmes habrán ido hasta una escuela a exigir eso? Esa anécdota me pegó fuerte. ¡Por favor, la vida es más importante que una bandera! Me parece que hay cosas más importantes."
El director explica que se inspiró en la experiencia de quienes en 1978 tenían dieciocho años y asegura "se les inculcaba matar argentinos".
"Cuando en 1991, trece años después, vino la semifinal de la Copa Libertadores, entre Boca y Colo Colo-recuerda el director-, fue una batalla campal. Y fue así porque fue así: se trataba de toda una generación que había crecido con la idea de que los argentinos habían sido los culpables de aquellas trincheras. Y así se lo contaron a sus hijos y a sus nietos. Creo que mi película sirve principalmente a mis compatriotas más jóvenes porque para ellos este episodio nunca había ocurrido. Yo les digo «ojo señores, eso fue un absurdo y ya terminó»."





