
Un infierno de película
Keanu Reeves, el protagonista del film de acción y misterio religioso que se estrenará el jueves, muestra siempre una personalidad enigmática. El actor y sus compañeros intentan develar en esta nota qué se esconde tras esa imagen
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LOS ANGELES.- ¿Quién es Keanu Reeves? ¿Es el actor que muchos consideran tan expresivo como un maniquí? ¿Es el intérprete elegido por Francis Ford Coppola, Stephen Frears, Bernardo Bertolucci, Gus van Sant y Richard Linklater para protagonizar sus películas? ¿O es el integrante más extraño de la realeza de Hollywood?
Todo parece indicar que el actor nacido en Beirut hace cuarenta años es bastante más que la suma de sus partes. Bastante más que sus éxitos millonarios y sus fracasos de crítica.
El hombre, de nombre hawaiano y aspecto exótico, es el misterio mejor guardado de la industria de cine. Un misterio que no se resuelve con tenerlo sentado al otro lado de la mesa.
Vestido con un traje negro que hace juego con el pelo y su humor, Reeves está frente a LA NACION y un grupo de periodistas internacionales para hablar de "Constantine", la película que Warner estrenará este jueves en la Argentina.
Basado en el comic "Hellblazer", el film cuenta la historia de John Constantine (Reeves), detective que se ocupa exclusivamente de casos sobrenaturales. Entre exorcismos, demonios instalados cómodamente en la Tierra y una enfermante adicción al tabaco, el personaje lleva su malhumor y su cinismo como estandarte. Casi como el actor que lo interpreta.
La primera pregunta que cruza de un lado al otro de la mesa tiene que ver con un hábito que todos los que alguna vez trabajaron con Reeves destacan: el hombre suele escribir diarios de los personajes que interpreta para llevarlos al set. La primera impresión que sobrevuela la sala es que no contestará la pregunta. Finalmente, mira la bebida y dice: "Es parte de mi trabajo". Punto.
Se le pregunta por una escena clave de la película y por qué actuó de esa manera, y contesta: "Me pareció gracioso". Punto. Keanu Reeves utiliza el mismo estilo para contestar preguntas que para actuar: seco. Poco expresivo. Hasta aburrido. Y, sin embargo, algo más tiene que haber detrás del hombre que fue Neo, el mesías en la trilogía de "Matrix" y que en este film se enfrenta al diablo, otra vez. Es que ya lo había hecho en "El abogado del diablo", con Al Pacino.
Hay algo en la belleza de Reeves que parece de otro mundo. Una frialdad en los ángulos de esa cara que refleja poco y nada. Hasta que el foco se corre de su persona.
"Las cosas cambian en la relación que uno establece con el director en el rodaje. Hace quince años no le habría preguntado a Coppola: «Bueno, ¿cómo vas a organizar los ensayos?» Pero ahora, a veces, estoy interesado en intercambiar ideas con el realizador y a veces, como en el caso de «Thumbsucker» (una película independiente que se presentó en el Festival de cine de Berlín), me encontré con el director, Mike Mills, y le dije que yo me sumaba a su proceso de trabajo, a lo que él quisiera hacer. Se trata de eso, de conocerse, de compartir el proceso de hacer una película. No tengo una prueba de admisión para hacerles a los directores. Sólo me interesa saber su visión de la película", dice.
Luces y sombras
La mejor forma de disipar algunas de las sombras que rodean a Reeves es escuchar lo que otros tienen para decir de él. Su compañero de elenco en "Constantine", el joven actor Shia LaBeouf cuenta que Keanu llegaba al set con carpetas enteras llenas de sus investigaciones sobre todo lo referente al personaje y que nadie, ni los críticos de cine más despiadados, es tan exigente con Reeves como él mismo. "Es tan duro consigo mismo que llega al punto de deprimirse. Esto es más que hacer una película para él. Si siente que le salió mal una escena, se va a la casa enojado, se levanta enojado y vuelve al día siguiente y sigue enojado. Cuando la escena quedó como quiere, podés ver cómo todo su cuerpo se relaja", cuenta LaBeouf, que en el film interpreta a una suerte de ayudante del particular detective de Reeves.
Para el director Francis Lawrence, que con "Constantine" pasó de los videoclips al largometraje, su protagonista se parece, mal que le pese, al personaje que interpreta. "De una forma muy extraña Keanu tiene muchos puntos en común con Constantine. El dice que no tienen nada que ver pero, visto desde afuera, la sensación es que él carga con un lado oscuro, con una especie de tristeza crónica, como si algo siempre lo acechara. Claro que Keanu es bastante menos sarcástico y cínico que el personaje; es un tipo mucho más simpático pero definitivamente tuvo mucho de él para aportar al personaje."
Ese personaje del que todos hablan no es el prototipo del héroe. Y salvo por el hecho de que comparten la cara y el cuerpo no se parece mucho al Neo de "Matrix". Tan inocente y dispuesto a ayudar como estaba aquél, está éste siempre pensando en sí mismo, en su propia salvación en una ciudad de Los Angeles que de un día para el otro se transforma en el parque de diversiones que Dios y el diablo utilizan para dirimir sus diferencias.
"A mí me parece que el personaje es graciosísimo. Hay una escena en la que está moviendo una silla eléctrica, es pesada y lo único que el tipo dice es: «¿Hacia dónde queda el Este?» Está a punto de ser enviado al infierno para que lo muelan a golpes y lo único que tiene para decir, sin inmutarse, es eso", comenta Reeves y esboza lo que podría ser el comienzo de una sonrisa. Pero con él nunca se sabe.
Una de las características más destacadas de Constantine y una de las pocas que quedaron del personaje de historieta original es su adicción al cigarrillo, otra cosa que Keanu y su criatura tienen en común.
"Soy fumador y de esta película aprendí que no debería fumar tanto. En todas las escenas el personaje consume por lo menos un cigarrillo y a veces parecía que en el set el chiste era ver cómo me ponía verde (risas). [Keanu Reeves es un gusto que se adquiere de a poco. Quién hubiera dicho que después de un comienzo de entrevista tan aburrido y hasta incómodo, minutos después empezaría a relajarse y a hacer chistes.] Era gracioso para todos los demás. Así que bueno... Sí, ya sé, tengo que dejar de fumar, no me lo digan", admite el actor, que este año participará de cinco películas .




