Un James Bond sin personalidad
Aunque correcta, Quantum of Solace no alcanza el nivel de Casino Royale
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007 Quantum of Solace (Gran Bretaña-Estados Unidos/2008). Dirección: Marc Forster. Con Daniel Craig, Olga Kurylenko, Mathieu Amalric, Judi Dench, Giancarlo Giannini, Gemma Arterton, Jeffrey Wright, David Harbour, Jesper Christensen, Joaquín Cosio, Fernando Guillén Cuervo, Jesús Ochoa. Guión: Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade. Fotografía: Roberto Schaefer. Música: David Arnold. Edición: Matt Chesse y Richard Pearson. Diseño de producción: Dennis Gassner. Presentada por Sony Pictures. Duración: 106 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: buena
La sofisticación, audacia y negrura que el director Martin Campbell había conseguido con Casino Royale , el primer film del nuevo James Bond interpretado por Daniel Craig que permitió "resucitar" la saga, desaparecen por completo en esta 22» película de la franquicia, que no es más que una sucesión casi indefinida de escenas de acción (algunas sorprendentes, todas muy profesionales) enmarcadas por una mínima y bastante absurda trama escrita otra vez por el trío de Paul Haggis, Neal Purvis y Robert Wade.
En Quantum of Solace , el agente 007 busca vengar la muerte de su amada Vesper Lynd (Eva Green) en Casino Royale y se enfrenta con Dominic Greene (Mathieu Amalric), un cínico multimillonario que, bajo la fachada de campañas de concientización ecológica, en realidad busca apoderarse de las reservas acuíferas subterráneas de Bolivia.
Como siempre, Quantum of Solace ofrece un amplio recorrido turístico (de la Toscana italiana a la lluviosa Londres, de Haití a Austria), pero son las escenas ambientadas en Bolivia (aunque rodadas en Chile) las más ridículas en su visión demasiado burda y simplista sobre la corrupción de las fuerzas policiales y militares y siempre pintoresquista a la hora de retratar la idiosincrasia latinoamericana. El despropósito se completa con la elección de actores mexicanos y españoles para interpretar a los desalmados dictadores de La Paz con la inevitable mixtura de términos y acentos.
Vértigo y adrenalina
Para quienes gustan de la adrenalina y el vértigo, hay en Quantum of Solace una generosa oferta de tiroteos, explosiones y persecuciones, ya sea en lancha, en autos deportivos o en aviones, trabajada con fría eficacia y con el recurrente (y a esta altura ya no demasiado creativo) recurso del montaje paralelo para generar tensión. En este sentido, y a partir de la creciente incorporación de nuevas tecnologías para el espionaje, resulta evidente que la franquicia Bond intenta parecerse cada vez más a la exitosa trilogía del agente Jason Bourne, una saga que -paradójicamente- surgió con claras influencias de la franquicia 007. En el cine, más que en ningún otro arte, el reciclaje de ideas y estéticas es constante y muchas veces pendular.
Más allá de que el film en su conjunto y el trabajo del director Marc Forster en particular se ubican bastante por debajo del gran nivel alcanzado por Casino Royale , Craig ratifica aquí que se trata de una excelente incorporación a la saga, ya que logra sostener la dignidad y la elegancia de su personaje incluso en medio de situaciones retorcidas e inverosímiles como las que aquí se proponen.
En cambio, ni la ucraniana Olga Kurylenko ni la inglesa Gemma Arterton aportan demasiado (más allá de su belleza, claro) a la rica historia de las famosas chicas Bond. Así, Quantum of Solace termina siendo, apenas, un producto tan correcto en su factura como impersonal en su resultado y efímero en su efecto.
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