
Un montaje perturbador
"Artaud erinnert sich an Hitler und das Romanische Café" ("Artaud recuerda a Hitler y el Romanische Café"), por el Berliner Ensemble, con la actuación de Martin Wuttke, texto de Tom Peuckert y dirección de Paul Plamper. Auspicio: Instituto Goethe.
Nuestra opinión: muy bueno
Primera línea de la obra "Artaud recuerda a Hitler y el Romanische Café": "Dolor de cabeza. Espantoso dolor de cabeza. Estrangulante, atornillante, opresivo". De este lado de la platea se ve esa opresión, se la siente. La voz de Martin Wuttke por momentos duele como el sonido de una uña cuando raspa un pizarrón. Estremece. Perturba. Impresiona.
El, único protagonista de la obra, está detrás de un vidrio y su voz llega amplificada. Sin embargo, ante tanto distanciamiento su código tiene tal presencia, tal consistencia, que atraviesa las butacas del teatro y a cada uno de los espectadores presentes anteayer, en la noche del estreno (el abrumador aplauso final sustenta esta afirmación).
En la conferencia de prensa del lunes último, el actor germano (al que ya vimos aquí en "La resistible ascensión de Arturo Ui") comentó que en la década del treinta "había un tono de crispación, como si la Tierra estuviera temblando". Wuttke evoca esas voces con tanta fuerza escénica que hace temblar el Teatro Alvear, donde hoy se presentará por última vez. Como en aquel momento histórico, la obra crispa al espectador y hasta invita a reflexionar sobre el poder de seducción de aquellas voces en la historia reciente (comentario al pasar: un colega -advirtiendo que la relación podía sonar reaccionaria- reconoció que ese chirrido lo trasladaba a la seductora voz de Evita).
Todo es posible, y la variedad de lecturas alcanza su mayor magnitud a partir de la calidad actoral de Wuttke. El alemán es un atleta, un alquimista y un brillante músico cuyo instrumento -su cuerpo, su voz- está afinado hasta la exquisitez.
En escena instala a Artaud y a Hitler. Está también (o solamente) una persona que evoca esas voces y anuncia la tragedia. El (o ese díptico conformado por el evocador y los evocados) está resguardado detrás de un vidrio porque, de un lado o del otro de esa cuarta pared, de alguien hay que cuidarse.
Apenas al final de esta producción del Berliner Ensemble, cuando Wuttke se trepa al techo de la caja y se pone a cantar una bellísima canción de Serge Lama llamada "Je suis malade" ("Estoy enferma"), el registro cambia. En ese instante se produce un giro rotundo y contundente en la puesta del joven director Paul Plamper. En ese mismo instante, Wuttke (o la dupla Artaud-Hitler, como artistas y seres políticos) canta: "Estoy enfermo, eso es, estoy enfermo. Me has vaciado de todas mis canciones, me has vaciado de todas mis palabras y tengo el corazón completamente enfermo".
Y si hasta al momento previo a esa desgarradora melodía esta especie de pieza radiofónica de Tom Peuckert abruma en conceptos (hasta el límite, quizás, de confundir al espectador), con la canción el montaje se permite aflojar. Es más, la puesta en su totalidad se deja fluir. Recién en esa escena, Wuttke enfrenta cara a cara al público (vale aclarar que hasta ese momento actúa todo el tiempo frente a un vidrio/espejo) y con esa melancólica canción cantada en francés el germano seduce, afloja su cuerpo.
Los ecos
Al finalizar, la mente del espectador (siempre tan caprichosa y selectiva) quedará recordando algunos textos que el actor por momentos escupe. O quedará tratando de hilvanar las partes de ese discurso que tuvo como disparador una carta a Adolf Hitler escrita en 1943 por un enfermo psiquiátrico y artista genial llamado Antonin Artaud.
En tren de suposiciones, el espectador podrá pensar, probablemente, que en algunos instantes la actuación de Wuttke es tan superlativa que opaca el texto. O todo lo contrario. Podrá agradecer haberse topado con un montaje teatral realmente contemporáneo (¿la primera vez en esta cuarta edición del festival?). Pero hay una suposición cercana a la certeza que surgirá casi inevitablemente: la de que acaba de ver a uno de los más grandes actores de todas las ediciones de este encuentro escénico.
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