
Una comedia urbana que juega al absurdo
Néstor Frenkel, de estreno en el Malba
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En lo que va de 2005, Néstor Frenkel viene pisando fuerte. En mayo se conoció su curioso documental "Buscando a Reynols", acerca del grupo musical en el que uno de sus integrantes tiene síndrome de Down, y desde hoy, todos los viernes de octubre a las 23.45 en el Malba (Figueroa Alcorta 3415), se verá "Vida en Marte", una comedia protagonizada, entre otros, por Rafael Ferro, Jorge Sesán, Moro (Mariana) Anghileri y Azul Lombardía. Las dos películas fueron rodadas en los primeros meses de 2002, pero las típicas dificultades que enfrentan los cineastas independientes a la hora de la distribución y exhibición, las fueron postergando hasta llegar a una salida alternativa.
"Vida en Marte" es una historia coral, de criaturas urbanas, atrapadas en sus pequeñas aventuras cotidianas, con un singular subrayado en las lucecitas que se prenden y apagan, los láser de los controles remotos, los anuncios digitales, las rutinas y algunas cosas más, desde el día en que se descubre que se puede respirar y, en consecuencia, puede haber vida en Marte. La TV, los diarios y hasta uno de estos personajes que deviene cantante sacan partido de la novedad. Sin embargo, aquí, en la Tierra, nada parece romper demasiado ningún esquema.
El humor siempre al filo del absurdo, con el que Frenkel describe a este puñado de personajes, recuerda al explotado con singular talento por Martín Rejtman, en "Silvia Prieto" y más recientemente en "Los guantes mágicos". Un grupo de amigos que se reúne para jugar al fútbol; un locutor que habla todo el día y de cualquier tema como si estuviese en cámara o en un estudio radial; el abogado con una irrefrenable tendencia suicida (que termina escapándose al Tíbet) y su esposa, el vendedor de lotería que sueña con ser ídolo del rock y lo consigue; la agente inmobiliaria; una azafata; el canillita que en un momento clave de su vida parece dotado de poderes sobrenaturales, son personajes que van creciendo en la medida que crece el relato, y permiten a sus intérpretes, mostrar su talento a la hora de expresarse con su cuerpo. Una escena, la del cumpleaños con baile de disfraces, marca un momento culminante de la historia que discurre con ritmo sostenido, no obstante siempre se tiene la sensación de que no ocurrirá nada trascendente más.
En ese momento, Frenkel se muestra decidido a echar toda la carne en el asador, y así lo hace. El resultado es ampliamente satisfactorio. Los personajes crecen con la ayuda de actores como Ferro (Máximo, el personaje que luce como un abogado), Anghileri, Sesán, Lombardía, pero también de Ana Celentano, Federico Figueroa, Lucas Mirvois (al igual que Lombardía, integrante del grupo teatral Los Susodichos), y el locutor Daniel Giles.
Frenkel contó, además, con notables desempeños en el área de arte, de la mano de Charly Carnota, y de vestuario, de acuerdo a Paola Delgado, hábilmente aprovechados por Diego Poleri, encargado de la dirección de fotografía.
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