
Una dosis de imparable acción y suspenso
El director Mathieu Kassovitz logró un guión tenso con personajes estrambóticos y exóticos escenarios
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Misión Babilonia (Babylon A.D., EE.UU./2008). Dirección: Mathieu Kassovitz. Con Vin Diesel, Michelle Yeoh, Mélanie Thierry, Gérard Depardieu y otros. Guión: Mathieu Kassovitz y Eric Besnard, basado en el libro de Maurice G. Dantec. Fotografía: Thierry Arbogast. Música: Alti Orvarsson. Presentada por 20th. Century Fox. Hablada en inglés. Duración: 90 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
En un mundo caótico, la justicia y la libertad son elementos ya perimidos. Lo que impera en ese espacio no muy distante de nuestros días son la violencia, miles de satélites que supervisan todos y cada uno de los movimientos de los humanos. Gran parte del universo es una zona de guerra. En ese ámbito de megalópolis atiborradas y vastos páramos salpicados de zonas radiactivas transcurre la vida de Toorop, un mercenario que transita su existencia entre mantenerse alejado de la muerte o enfrentarla sin concesiones.
Esperando que alguna misión reclame sus servicios, Toorop acepta una riesgosa propuesta: deberá llevar de un alejado convento asiático hacia Nueva York a Aurora, una joven extraña con un pasado más extraño aún, junto a la hermana Rebeka.
El director Mathieu Kassovitz logró, sobre la base de un guión tenso y pleno de acción, un relato que, si bien no escapa de los elementos clásicos de este género que produce la cinematografía norteamericana, recorre los más exóticos escenarios y recrea los personajes más estrambóticos.
Las escenas de acción son, sin duda, otro de los motivos para que Misión Babilonia logre su propósito de que el guión nunca decaiga y se inserte en un permanente nerviosismo apoyado por la buena labor de Vin Diesel, ya acostumbrado a este tipo de papeles, al que secundan con entusiasmo Michelle Yeoh y Mélanie Thierry como esas dos mujeres que hallan amparo en ese mercenario dispuesto a cumplir con la misión encomendada.
De principio a fin el relato se apoya en constantes persecuciones, permanentes peleas y elaborado suspenso que hacen de este film un constante entretenimiento en el que el nerviosismo impera en cada una de sus secuencias.






