Una extraña amistad

Javier Porta Fouz
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22 de mayo de 2016  

The Lady in the Van (Reino Unido, 2015, hablada en inglés) /Dirección: Nicholas Hytner. / Guión: Alan Bennett. / Fotografía: Andrew Dunn. / Edición: Tariq Anwar. / Música: George Fenton. / Intérpretes: Maggie Smith, Alex Jennings, Jim Broadbent, Roger Allam, Jamie Parker, Deborah Findlay, Dominic Cooper. / Distribuidora: Village Cines. / Duración: 104 minutos. / Calificación: Apta para mayores de 13 años.

Candem, Londres, años setenta. Un escritor se muda a una casa, y a la calle se muda una mujer que vive en una camioneta, una suerte de linyera con un pasado distinto y del que se resiste a hablar. La película irá progresivamente centrándose en la relación de ellos dos, el escritor de nombre Alan Bennett, como el guionista de la película, famoso escritor británico -esta es una historia que se anuncia como mayormente real- y Mary Shepherd, como dice llamarse la señora interpretada por la eminencia del cine británico Maggie Smith.

La película apela al costumbrismo, sobre todo al principio, hasta que encuentra el track de comedia blanda con destino final de lágrimas. The Lady in the Van sobre explica, por ejemplo con el desdoblamiento en dos Alan Bennett, mediante los que aparecen algunos chistes ácidos pero sobre todo aclaraciones, como esa reflexión sobre poner a su madre en un asilo mientras tiene a una anciana estacionada en una camioneta en su entrada; con cada énfasis en palabras que no confían en las miradas nos alejamos del fluir de las emociones y nos acercamos a la intensidad y al refuerzo de cada idea.

Una película machacona, también en su musicalización, un film que vende su previsibilidad con cierta amabilidad zumbona, pero sin demasiado cine: el inadmisible montaje de cuando Bennett va a chequear si la señora murió en su camioneta es una de las diversas muestras de la escasez.

El director Nicholas Hytner, ya en su carrera en los noventa -La locura del Rey Jorge, Las brujas de Salem, El objeto de mi afecto-, no se había destacado por su narrativa y sutileza y sigue en la misma senda, con diálogos que aclaran lo claro, picando los planos por demás, moviendo la cámara para sumar aún más énfasis.

Los años de la acción pasan y el pasado de la señora se va revelando, con explicaciones y más explicaciones hasta el eterno final. El tiempo pasa y se siguen haciendo películas con planos frontales de tres personas que conversan y no se pisan nunca. Una buena historia dilapidada.

Nuestra opinión: regular.

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