
Una intriga atractiva, rara, cerebral y densa
De la Iglesia no deja de lado el humor y la sorpresa
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Los crímenes de Oxford (The Oxford Murders, España-Reino Unido/2008). Dirección: Alex de la Iglesia. Con Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox y otros. Guión: Alex de la Iglesia y Jorge Guerricaecheverría, basado en la novela de Guillermo Martínez. Fotografía: Kiko de la Rica. Música: Roque Baños. Presentada por Pachamama Cine. Hablada en inglés. Duración: 107 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años.
Nuestra opinión: buena
El realizador español Alex de la Iglesia se destacó a lo largo de su carrera por la irreverencia, el humor y la transgresión de todos sus films. Ahora, con Los crímenes de Oxford , da una vuelta de timón a su carrera y se inserta en un thriller con personajes heredados de la tradición de Agatha Christie. La trama comienza en el momento en que Martín, un joven estudiante norteamericano, llega a la universidad de Oxford con la intención de que Seldon, prestigioso profesor de lógica, dirija su tesis doctoral.
Cuando una anciana es hallada asesinada en su residencia, comenzará la investigación del profesor y de su alumno. Ambos son tan astutos como perseverantes y van descubriendo que ése no fue el primer asesinato con inquietantes puntos en común. Son crímenes casi imperceptibles que podrían pasar por muertes naturales si no fuera porque cada uno de ellos va acompañado de un mensaje: una imagen, un signo diferente en cada ocasión que, muerte tras muerte, va dando forma a una serie cuya lógica deberán descifrar los protagonistas. Recorrer ese camino supondrá poner a prueba no sólo las convicciones matemáticas, sino la propia forma de entender el mundo del profesor y de su alumno.
Son muchas las vallas que ambos deberán sortear para que el dúo pueda llegar a armar este trágico rompecabezas, pero ambos, adictos a recorrer los más variados elementos numéricos, lograrán finalmente esclarecer esta ola de crímenes en la que, como en las mejores novelas policiales, existen una serie de personajes sospechosos que poseen elementos para cometer la serie de delitos. Alex de la Iglesia logró así que las matemáticas y el crimen se combinaran en un film sólido y refinado, aunque por momentos cae en cierta monotonía y en frondosos diálogos. Ello, sin embargo, no impide que el relato se transforme en una intriga atractiva, rara, cerebral y densa que mezcla audazmente el incontrastable rigor de las matemáticas con el enigma y la resolución de asesinatos retorcidos, concebidos como obras de arte.
El realizador español no deja de lado uno de sus más entrañables elementos: el humor puesto aquí al servicio de este entretejido que deparará más de una sorpresa al espectador. Este juego está lleno de trampas resueltas con la calidad habitual de Alex de la Iglesia, en tanto que Elijah Wood, reconocido por su participación en El señor de los anillos , logra salir airoso como ese estudiante siempre dispuesto a seguir los pasos de su profesor, al que John Hurt aporta su indudable condición actoral. No menos acertados son los rubros técnicos, de los que sobresalen la fotografía y la música, y con todos estos elementos a su favor Alex de la Iglesia logra un thriller realizado con esmerada y eficaz caligrafía, pese a cierta monotonía que, dejada de lado, hubiera ganado en una mayor rapidez de la acción.




