
Una mujer fatal de Hollywood
A los 85 años, la ganadora de dos premios Oscar murió de un ataque al corazón
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NUEVA YORK, (ANSA).– La actriz Shelley Winters, estrella del cine mundial a mediados del siglo XX y ganadora de dos premios Oscar, murió ayer a consecuencia de un ataque al corazón en el Centro de Rehabilitación de Beverly Hills, según informaron fuentes del hospital.
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Para poder definir a esta figura de la cinematografía norteamericana y mundial, habría que ubicarse en la década del 40 donde el glamour y las mujeres fatales inundaban la pantalla grande. Sensual, agresiva, temperamental y provocativa era la forma en que Shelley Winters mostraba a sus personajes, un poco como era ella.
Empezó como corista en centros nocturnos, pero avanzó profesionalmente para ganar papeles de reparto en obras de Nueva York y luego alcanzó la fama como "bomba rubia" de Hollywood.
Tras haber representado papeles de "mujer fatal" en los años 40, Winters se convirtió en un talento dramático, a tal punto que ganó dos premios de la Academia de Hollywood como actriz de reparto por sus actuaciones en "El diario de Ana Frank", de 1959, y "Cuando sólo el corazón ve", en 1965.
Ya había sido nominada para una estatuilla en 1951 por "Ambiciones que matan" y luego por "La aventura de Poseidón", en 1972.
La actriz había nacido el 18 de agosto de 1920 con el nombre de Shirley Schrift. Después de estudiar en el Actor’s Studio de Nueva York, debutó en Hollywood en 1943 limitándose a protagonizar papeles de rubia voluptuosa. Su carrera despegó a partir de los años 50, cuando rodó con los directores más prestigiosos de esa época, como Robert Siodmak, Howard Hawks, George Stevens, Raoul Walsh, Robert Aldrich, Robert Wise y Charles Laughton, que la dirigió en "La noche del cazador" (1955), con Robert Mitchum.
Tuvo que esperar a 1960 para ganar un Oscar a la mejor actriz secundaria por "El diario de Ana Frank". El galardón lo donó al museo Ana Frank de Amsterdam, situado en la casa donde vivió escondida la joven judía y su familia antes de ser deportada y morir en un campo de concentración nazi.
Winters consiguió otro Oscar, también a la mejor actriz secundaria, en 1966, por "Cuando sólo el corazón ve", donde actúa junto con Sidney Poitier. Ahí interpreta a una madre que intenta mantener alejada a su hija ciega, de piel blanca, del negro que pretende hacerse su amigo.
A partir de estos éxitos la llamaron nuevos realizadores de grandes estudios, como John Frankenheimer y George Cukor, y volvió a ser candidata al Oscar en 1972 con "La aventura del Poseidón". En los años 90 actuó en la serie cómica de televisión "Roseanne", en el papel de abuela de la protagonista.
Dueña de una filmografía que registra 130 títulos, una de sus grandes interpretaciones fue cuando encarnó la madre de "Lolita" en la película homónima de 1962, basada en la novela de Vladimir Nabokov.
La actriz se había vuelto célebre por haber dominado durante años los rumores del espectáculo con libros de confesiones sobre los vicios de los personajes del cine. En esos libros escribió abiertamente sobre sus romances con Burt Lancaster, William Holden, Marlon Brando, Errol Flynn, Clark Gable y otros hombres reconocidos.
"Lo he tenido todo", dijo después de que su primer libro se convirtió en uno de los más vendidos. "Estoy emocionada por los aspectos literarios de mi carrera. Mi concentración está ahora allí."
Entre el cine y los escándalos
Dueña de una filmografía de 130 títulos, entre las primeras películas de Winters, figuran "Knickerbocker Holiday", "Sailor’s Holiday", "Cover Girl", "Tonight and Every Night" y "Río rojo". Otras de sus películas importantes fueron "La noche del cazador", "Executive Suite", "I Am a Camera", "El gran cuchillo", "Odds Against Tomorrow", "Rebelión en las calles", "Lolita", "La vida íntima de cuatro mujeres", "La gran historia jamás contada", "La casa de Madame", "Alfie, el seductor irresistible", "Harper", "Pete’s Dragon" y "Stepping Out".
Preocupada por los asuntos sociales y políticos, Winters era una de las invitadas favoritas de los programas periodísticos de televisión, y demostró su franqueza en dos autobiografías: "Shelley, Also Known as Shirley" (1980) y "Shelley II: The Middle of My Century" (1989).
Durante sus 50 años como personalidad ampliamente conocida, pocas veces dejó de figurar en las noticias. Sus tempestuosos matrimonios, sus romances con estrellas famosas, sus incursiones en la política y sus causas feministas mantuvieron su nombre entre el público. Le gustaba ofrecer entrevistas provocativas y parecía tener una opinión para todo.
Su primer matrimonio, en 1942, fue con el empresario Paul "Mack" Mayer, del que se divorció en 1948. La segunda y tercera boda fueron breves y tempestuosas: con Vittorio Gassman (1952-1954) y Anthony Franciosa (1957-1960).




