
Una nueva oportunidad
La película de Susanne Bier que llega hoy se suma a una tendencia creciente: la renovada búsqueda amorosa de personajes maduros
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Aquí no hay monstruos o criaturas fantásticas librando batallas épicas en las que se pone en juego el futuro de la humanidad. Tampoco aparecen personajes animados o de carne y hueso con aventuras y equívocos pensados para el consumo familiar. Lejos de los efectos visuales de última generación y de títulos que tratan de aprovechar éxitos probados y continuarlos con segundas, terceras y cuartas partes hasta el infinito... y más allá, la cartelera de las vacaciones de invierno siempre reserva por lo menos un minúsculo costado al esparcimiento de los adultos.
En otros años, para esta época, siempre arribaba a nuestra cartelera como alternativa la nueva obra de algún gran cineasta (lo nuevo de Woody Allen o de Chabrol, por ejemplo), pero esta vez le toca ocupar ese lugar a la muestra más flamante de una tendencia que, silenciosamente, vuelve a instalarse. Con Todo lo que necesitas es amor, de la laureada cineasta danesa Susanne Bier, se afirma todavía más el cine que cuenta historias de gente madura que vive segundas oportunidades afectivas.
Quizá lo que más sorprenda de esta novedad, cuyo estreno anuncia para hoy Distribution Company, es la presencia de un actor que no hace mucho tiempo atrás navegó en las mismas aguas. Es el irlandés Pierce Brosnan, el ex James Bond, que, a sus 61 años, parece instalado con mucha comodidad en su nuevo lugar de galán maduro y elegante que, detrás de una imagen impecable de hombre de negocios con la apariencia de tener todo bajo control, disimula sus dolores existenciales con la solo aparente seguridad de una vida material cubierta frente a cualquier necesidad.
Hace muy poco vimos a Brosnan junto con Emma Thompson en Love Punch, una historia de reencuentro matrimonial y búsqueda de afectos perdidos. Como corresponde a una comedia romántica con esas intenciones, allí abundaban las referencias irónicas a la edad de sus protagonistas como ingrediente de una comedia romántica con toques de intriga policial ambientada en la Riviera francesa, lugar elegido para el ansiado reencuentro de la pareja.
En Todo lo que necesitas es amor, el escenario no resulta menos paradisíaco, ya que esta atípica incursión en la comedia de Bier (conocida por vigorosos dramas como Hermanos, Corazones abiertos, Después del casamiento y En un mundo mejor, ganadora del Oscar 2011 al mejor film extranjero) la acción principal transcurre en Sorrento.
De la Costa Azul a la costa amalfitana, que es, a juicio de Bier, "el lugar más romántico del mundo". Aquí, como es habitual en toda su carrera, la directora comparte la autoría del guión con Anders Thomas Jensen, que en las películas anteriores también trató temas parecidos: personajes enfrentados a situaciones inesperadas que los obligan a reaccionar y acomodarse a nuevas circunstancias.
Además del reencuentro afectivo y la búsqueda de segundas oportunidades para el amor como ejes temáticos, la otra cuestión que también sirve de hilván entre el estreno de hoy y otro inminente lanzamiento es la conexión entre lo que viven los personajes masculinos protagónicos de estos films y las propias vivencias personales más profundas de sus respectivos intérpretes.
En Todo lo que necesitas es amor, Brosnan interpreta a un empresario inglés muy reservado y solitario que llega a Sorrento para asistir a la boda de su hijo y, a la vez, conocer a su futura nuera. El personaje es viudo y la reminiscencia de episodios muy duros vividos por Brosnan en el pasado aparece en la superficie del relato: no bien llega a Italia, se cruza accidentalmente con la madre de la inminente novia, una mujer (la danesa Trine Dyrholm, protagonista de La celebración y de En un mundo mejor, film anterior de Bier), que sobrelleva un duro tratamiento contra el cáncer, con quimioterapia y mastectomía incluidas. La evocación del pasado de Brosnan es inevitable en este momento: el actor irlandés perdió a causa del cáncer a su primera esposa, la actriz Cassandra Harris, en 1991.
"En esta historia, había algo que podía entender perfectamente, un personaje que se instala con propiedad en este momento de mi vida. Por eso puedo decir que sé algunas cosas sobre lo que significa el dolor en la existencia de una persona", señaló Brosnan, durante la presentación mundial del film, que tuvo lugar en el Festival de Venecia 2012.
Cerca de la experiencia de Brosnan aparece la de Michael Douglas, estrella de la próxima novedad que propone el cine sobre este tipo de historias, aunque en este caso relacionada con la necesidad que tiene un hombre maduro de hacerse cargo a la fuerza de una nieta, a raíz de los problemas personales de su padre (ver recuadro).
De vuelta en Sorrento y en la película protagonizada por Brosnan, lo que Bier reconoció durante el primer encuentro en Venecia con la prensa internacional es que su película va más allá de lo habitual a la hora de hablar de lo que les ocurre a sus protagonistas, en especial al personaje de Dyrholm.
"No pensamos, en principio, en hacer una comedia -señaló la realizadora-, sino en una historia de amor con un perfil de comedia bastante subrayado. Por eso, cuando arrancamos hablando del cáncer, elegimos un enfoque que, según creo, es el que mejor recibe el público: el de la comedia ligera. Pero con el tiempo tuvimos que lidiar con un tema que está muy estigmatizado. Todos en algún momento se ven obligados a enfrentarlo, por lo general con bastante temor. Tratamos de superarlo mencionándolo con su propio nombre. Pero por encima de todo, esta película se propone como una celebración muy desinhibida de lo que es el amor y la esperanza."
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