
Viuda al fin, pero no libre
La actriz protagoniza el film de Isabelle Mergault, que se estrenará el jueves
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En Francia, basta que Michèle Laroque aparezca en la pantalla para que el público se disponga a sonreír. Es natural su identificación con la comedia –fruto de varios éxitos en la TV y en el cine que fueron escalonándose a lo lago de veinte años–, ya que es el género preferido de la actriz, el territorio en el que se encuentra a sus anchas. Ella misma es, en persona, así de jovial y risueña, aunque confiesa que esa tendencia al humor, en su caso, como el de muchos otros, actores o no, es producto del pudor: "Cuando uno recurre tanto al humor, es porque le cuesta revelar sus sentimientos, porque se sabe sensible y quiere protegerse".
De esa debilidad, Laroque ha hecho una virtud, lo que no significa que busque quedar encasillada como actriz de comedia. Es más: sus dos últimos papeles – Dans tes bras, de Hubert Gillet, y Oscar et la Dame Rose, de Eric-Emmanuel Schmitt – han sido bien dramáticos. En uno, es la madre que intenta recuperar a su hijo –fruto de una violación– después de haberlo abandonado por años; en la otra, la vendedora ambulante de pizza que alegra los últimos días de un chico internado en un hospital. Pero antes de eso, obtuvo un clamoroso éxito en Francia con Al fin viuda, la comedia que Alfa estrenará el jueves y a la que se refirió durante un encuentro en París promovido por Unifrance.
-¿Una comedia negra?
-Más bien la llamaría una comedia dramática. La gente se ríe mucho, pero en el fondo, como todas las comedias, nace de un drama: la muerte del marido de la protagonista.
Comedias y dramas
Conviene aclarar: en el film, el segundo de Isabelle Mergault, Laroque es Anne-Marie, una señora burguesa del Mediterráneo francés que pierde en un accidente a su aburrido y vulgar marido, lo que resulta casi un regalo del cielo para ella, que sólo sueña con partir rumbo a China con el hombre que ama en secreto desde hace dos años. Pero he aquí que sus familiares –en especial, el hijo– se conmueven tanto ante su fingido dolor que deciden instalarse en la casa.
-¿Buscaba liberarse y se encuentra más presa?
-En realidad, el accidente entorpece sus planes. Ella estaba decidida a huir del hogar sin dar explicaciones, pero educada como ha sido en la obligación de cumplir su papel de esposa y madre, complacer a los demás y no provocar habladurías, ahora se ve presa de la situación. ¿Cómo va a confesarle la verdad a su hijo si antes no se atrevió a enfrentar al marido?
La situación da origen a enredos y situaciones cómicas, pero como dice Laroque, es la forma en que se presentan lo que hace reír; el contenido es dramático:
-Muchas veces, uno no vive la vida que quiere, sino la que los demás querrían que viviéramos. Anne-Marie lo ha hecho todo en función de lo que se esperaba de ella: se casó con un hombre que no amaba, desempeña su rol de madre, cumple con lo que cree que es su deber. Pero sólo cuando está con Leo en su barco –él tiene un pequeño astillero– se siente ella misma. Leo no es su amante: es el hombre de su vida. La indecisión y el conflicto que sobrelleva en silencio es lo que conduce a los momentos de humor. En realidad, creo que los verdaderos héroes de la vida moderna son los que tienen suficiente confianza en sí mismos y se quieren tanto como para atreverse a vivir sus propias vidas.
-¿Usted se atreve?
-Me esfuerzo para hacerlo. A veces, lo consigo.
-Por ejemplo, cuando decidió montar una casa productora...
-Es que no puedo imaginarme en el papel del actor ansioso esperando que suene el teléfono. Prefiero movilizarme. Además, no siempre me interesa lo que me ofrecen.
-¿Demasiadas comedias?
-Amo la comedia, pero también me gusta el drama [entre sus antecedentes figuran La maté porque era mía y El placard, pero también El placer de estar contigo y Mi vida en rosa], pero no es habitual que me los ofrezcan. Aunque algo ha cambiado desde que en 2007 protagonicé En marge des jours, una dramática historia de amor que Emmanuel Finkiel [el director de Voyages] hizo para la TV, me valió un montón de elogios y tuvo un gran éxito. Sueño con hacer una remake en los Estados Unidos, donde de joven estudié [ciencias económicas] y donde ya he producido y actuado en un film, The Neighbour, con Matthew Modine. Lo hemos vendido a varios países, tal vez llegue a la Argentina.






