
Wilbur, el otro chanchito valiente
La telaraña de Charlotte ( Charlotte s Web , Estados Unidos/2006). Dirección: Gary Winick. Guión: Susannah Grant y Karey Kirkpatrick, sobre el libro de E. B. White. Director de fotografía: Seamus McGarvey. Diseño de producción: Stuart Wurtzel. Montaje: Susan Littenberg y Sabrina Pisco. Música: Danny Elfman. Voces originales: Julia Roberts, Steve Buscemi, Oprah Winfrey, Kathy Bates, John Cleese y Robert Redford. Con Dakota Fanning, Beau Bridges y Kevin Anderson. Presentada por UIP sólo en versión doblada al castellano. Duración: 97 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
La historia de cómo el pequeño cerdito Wilbur logra vencer una sentencia de muerte segura -su madre no puede alimentarlo y es demasiado pequeño para valerse por sí solo-, gracias a la tenacidad de una niña pequeña y el ingenio de una araña forma el centro de esta fiel y circunspecta adaptación del clásico infantil de E. B. White (conocido en nuestro país por otra adaptación al cine de su obra, Stuart Little ), que necesariamente remite a Babe, aquella otra criaturita que remontaba todos los obstáculos que se atravesaban en su camino a la felicidad.
La pequeña Fern (Dakota Fanning, extrañamente inexpresiva) decide criar a Wilbur en su casa, hasta que sus padres -estrechos de miras y de espíritu, como suele ocurrir con los adultos- la obligan a devolverlo a la esfera a la que pertenece: el establo de la granja de un tío. Allí el cerdito conocerá a quejosos gansos, melindrosos caballos, ratas egoístas y, finalmente, a la Charlotte del título, que convencerá a los impasibles humanos de perdonarle la vida a fuerza de encontrar el epíteto justo para describir el milagro de su (y de toda) existencia. Un mensaje crucial de la historia cuya importancia corre el riesgo de pasar inadvertida para buena parte del público gracias a la poco dúctil traducción al castellano del film.
Es en esa insistencia en que tanto el cerdito como sus gruñones vecinos y los presuntuosos humanos tienen mucho que apreciar de esta vida, ya que nada durará para siempre, donde La telaraña de Charlotte -una película tranquila y honesta en un mundo de frenéticas persecuciones y apuntes irónicos- se aparta de las convenciones de la mayoría de las películas infantiles, nada afectas a meterse con temas tan poco hilarantes como la inevitabilidad de la muerte (encarnada, en un guiño ante sensibilidades contemporáneas, en el mentado ciclo de la vida).
Pero las demandas que ejerce este encomiable acento en los valores y en una emotividad sencilla y directa por momentos se vuelven demasiado para la sutil progresión dramática de la historia, que se torna algo monocorde en su enunciación y didáctica en su enfoque, pero -como muestra su conmovedora escena final- tales traspiés no alcanzan a opacar la vitalidad y el realismo que le otorga el uso de animales para dar vida a los personajes de la historia, uno de los muchos atractivos visuales de este humilde mundo donde la vida, en todas sus infinitas variaciones, tiene un sitial de honor.
1- 2
Guillermo Francella, con estrenos en cine y teatro: “Tenía mucha ganas de poner un pie en España”
- 3
Daniel Burman será el responsable de los contenidos originales de Disney+ realizados en América Latina
- 4
Ethan Hawke: su gran temor, el dilema que nunca pudo resolver, su personaje en Blue Moon y su tercera candidatura al Oscar




