Suscriptor digital

Conocé a DChampions

Noche de free-rock en el Tío Bizarro y desayuno de campeones con un grupo que sería fetiche de Roger Corman.
(0)
2 de julio de 2010  • 15:59

El Tío Bizarro, una pizzería de Burzaco que por las noches muta en bar con banda de rock, está al dente. Es esa hora justa de la madrugada en que Drácula, si salió de parranda, se empieza inquietar porque tiene que volver al sobre. Pero acá, entre los mortales de la concurrencia, nadie parece preocupado. Hay evangelistas fracasados, jóvenes chetos, albañiles, oficinistas insomnes, mujeres que parecen copiar el look de Madonna en los 80, críticos de cine, ex jugadores de fútbol de la zona y posibles asesinos seriales aún en veremos. Ninguno -ninguno- le puede sacar los ojos de encima a Santiago Rial Ungaro, que canta "bailar con vos es rarísimo, es como descubrir un nuevo organismo". El cantante, a pesar del frío intenso de la noche del sur, está desnudo de la cintura para arriba y, lo que tiene en vilo mi tranquilidad, está subido a una pila de bafles muy alta que parece oscilar al ritmo del electropop de una de las grandes bandas de nuestro país: DChampions.

ORIGEN ¿Cuándo el rock mutó hasta convertirse en una filial de la AFA, con cantos, bengalas y banderas? ¿Cuál fue el error, la distracción, que terminó en masacre? Pienso en estas cosas por oposición a lo que estoy viendo. Los Champions son pura energía, son ellos los dueños del show y nadie más. Me parece estar de nuevo en el lugar donde empezó todo. Tiene que haber sido así. Un cantante imantado por la fe en su arte y una banda decidida a seguirlo hasta el fin. Para los que no los conocen, los DChampions son una banda mutante al sur de la ciudad de Buenos Aires. Sus integrantes van y vienen de acuerdo con el día y la hora, a como dé lugar. Sacaron dos o tres discos de los cuales Para las chicas (2006) y el reciente La fe (2010) son increíbles. Grábenlos, cómprenlos, consíganlos. Pero sobre todo escúchenlos en vivo. Y si pueden, que sea en Tío Bizarro, un lugar en el que Roger Corman se sentiría feliz. La banda a veces es: Santiago Rial Ungaro o Santi Amor o Shanti Love (líder carismático, cantante, compositor), Juan Manuel Posse Anchorena (guitarra, líder intrigante y oculto), Mauro D (bajo), Reina Ledesma (cantante, compositora, creadora de hits) y Charly Piesco (batería y miembro fundador). A esta tribu psicodélica se le suma a veces Frankie Lee en bajo y Emiliano Martelli en batería y programaciones. Mucha gente para estar en armonía. Por eso, los DChampions pelean y se aman como las buenas familias. Y ya le pusieron diez años a su aventura. Si el lenguaje es un virus del espacio exterior, Santiago Rial puede contagiar a más gente que la gripe A. En el camarín, en el baño, en la cocina del Tío Bizarro habla, habla y habla: "El sonido viaja con mayor velocidad en el aire caliente que en el aire frío. Mi hermano mayor [Esteban Rial] fue el que me ayudó a armar todo esto de los Champions. Nosotros empezamos a tocar junto con una banda que se llama Drogadictos y otra que se llamaba Dios. Yo respeto a los Champions, porque me hacen el aguante a mí. Me gustan Los Reyes del Falsete y los 107 Faunos. Había gente que venía a ver a los Champions con la remera de La Renga y yo les decía que no me gustaban y se ponían tristes. Pappo es más grosso que San Martín porque San Martín en última instancia era un masón. Y Pappo era un samurái de la guitarra".

MENSAJE "Nadie ignora que el sur empieza del otro lado de Rivadavia", escribió Borges en un cuento genial. Rivadavia, una larga avenida que parte al medio la ciudad de Buenos Aires. Lanús, Banfield, Temperley, Adrogué, Turdera, Llavallol, Burzaco, olor a pasto quemado en el verano, polen en el sexo de las chicas y enanitos de jardín fumando hierba entre las vías del tren. Los talleres de Remedios de Escalada donde van a dormir las máquinas viejas y la luz lunar de las calles que embota los sentidos cuando llega el invierno y sale de las alcantarillas ese humo blanco tan característico de esa zona donde reina DChampions y donde Gustavo Shell –o el Tío, desde la consola de su larga barra en el Bizarro de Burzaco– le pone combustible a la noche mestiza. Rial, que formó en los 90 Perdedores Pop con su hermano Esteban, ahora quiere ser campeón en el fin de la historia. ¿De qué van los Champions? ¿Qué música hacen? ¿Cómo los describirías? ¿Son sónicos, stones, tecnos? ¿Cómo suenan exactamente? ¿Tuvieron algún hit el verano pasado? Qué estériles resultan todas estas preguntas. Rial apura un whisky y dice: "Mi mensaje individual es que hay que decirle al pueblo tibetano que venga a Argentina. Tenemos que ser Argentíbet. Todo ese conocimiento que nosotros no entendemos traiganló para acá. Cemento. Tío Bizarro. La Cigalle. Tocamos mucho ahí. Nunca nos cansamos".

Mirá el clip de "Para Leo" por DChampions

Ver En caliente anterior: The Dirty Heads | Vandalismo y surf-punk... la nueva sensación del lugar donde Sublime nunca pasó de moda

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?