
"Me preocupa que el Eros artístico se duerma"
El coreógrafo reflexiona sobre las dificultades que atraviesa la compañía oficial, habla de sus bondades y analiza la temporada venidera
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A esta altura del verano, el Ballet Contemporáneo ya tendría que haberse puesto en movimiento, pero los bailarines siguen de vacaciones porque la obra que abraza al edificio del San Martín afecta a baños y camarines, y no permite que retomen las actividades (qué curioso: los dos teatros más importantes de la ciudad están atravesados por una obra que, artísticamente, es un dolor de cabeza). El que sí está de vuelta de las sierras cordobesas es Mauricio Wainrot, el director de esta compañía de gran nivel que, con su confirmación en el cargo, extiende su segunda gestión al frente de este elenco: condujo al Grupo de Danza Contemporánea del San Martín en el "período prehistórico" 1982-1985, y desde 1999 dirige sin pausas la compañía oficial.
Justamente es de andamios y cielo rasos de lo primero que habla el coreógrafo en su entrevista con LA NACION, además del conflicto gremial que cerró inesperadamente 2007 (ver aparte), de la temporada 2008 y que convoca a interesantes nombres del circuito independiente. Y, con estilo matemático, de su experiencia: "Desde que estoy a cargo del Ballet Contemporáneo hemos estrenado 52 obras, 32 programas diferentes, de 25 coreógrafos distintos. Muy poquitas compañías (y he trabajado con 44) tienen un repertorio tan enorme, vasto y diferente como el nuestro".
Según cuenta el director, el salón del octavo piso del teatro donde ensaya el ballet estará ahora en mejores condiciones. Aunque nada se pueda hacer para sacar esas inapropiadas vigas transversales del techo, por lo menos, arreglaron los desniveles del suelo, que ocasionaron varios tropezones -de hecho, fue a partir de una serie de accidentes que los bailarines se detuvieron a pensar sobre sus condiciones de trabajo-. "Se hizo un proyecto en 2001 para que tengamos un estudio nuevo, pero eso está parado -se preocupa, Wainrot-. La compañía merece que se active."
-¿Cómo ves al conflicto hoy, cuando a un tercio de la compañía no se le renovó el contrato?
-El recambio es una dinámica habitual e importante para dar posibilidades a otra gente. Todos los años se hacen audiciones: éste tomamos a seis chicos y cuatro aprendices de nuestra escuela. Hubo conflicto y espero que se solucione. El decreto para la creación de una planta transitoria [es el Nº 1991 del 6 de diciembre último, que firma Jorge Telerman] salió tres días antes del cambio de gobierno porteño y las nuevas autoridades pueden reformularlo.
Wainrot recuerda que cuando él bailaba en esa misma casa, tenía obra social, aguinaldo, seguro médico. Dice que está de acuerdo con los puntos del reclamo, pero definitivamente no comparte las acciones tomadas. Hay dos puntos muy sensibles: que los bailarines decidieran a último momento no viajar a Montevideo para una serie de funciones en el teatro Solís, en octubre último, y que con el conflicto ya activado se haya tenido que suspender la visita del reconocido coreógrafo Angelin Preljocaj. "Fue un momento difícil para las dos partes, es cierto, pero más para nosotros como institución con un papelón tan grande."
-¿Por qué estos siete bailarines no siguen en 2008?
-Son razones absolutamente artísticas. Han cumplido un tiempo y es necesario un recambio generacional, que venga gente que tenga deseos de seguir aprendiendo. Históricamente los muy buenos bailarines han estado en la compañía dos o tres años y han salido a buscar nuevos horizontes.
"Lo que pasó, pasó", dirá el ex integrante del Ballet del San Martín de hace 30 años, el coreógrafo que recientemente estrenó Carmen , la pasión para el Royal Winnipeg Ballet que presenta la obra por todo Canadá. Y dirá también que su deseo es comenzar con la temporada. "Estoy pensando en los bailarines que quieren estar en el escenario y en el público, que no es solamente el que paga las entradas sino nuestros sueldos con sus impuestos. Me preocupa que el Eros artístico se duerma y que perdamos nuestro rumbo. Estoy teniendo conversaciones con los bailarines en estos días para resguardar nuestra mística de trabajo."
Como en 1998, cuando Kive Staiff lo trajo de vuelta al país desde su Canadá adoptivo -vivió allí 11 años, donde dirigió Les Ballets de Montreal-, este año el casi perenne responsable del Complejo Teatral de Buenos Aires volvió a confiar en el casi perenne Wainrot: el director que no cree en la estabilidad, el que afirma que, a lo sumo, la vida de un bailarín dura 15 años. El mismo que sobre su continuidad en el cargo opina: "Mi tarea ha sido excelente. Mientras mi director crea que lo que hacemos es importante para la comunidad, no la comunidad de bailarines, sino la comunidad en general, no veo ningún impedimento para seguir".
-Varios coreógrafos independientes creen que no es bueno que la compañía oficial esté tanto tiempo en manos de la misma persona.
-No voy a opinar sobre lo que ellos opinan. Acá todos los años invitamos un número de coreógrafos independientes a los que, lamentablemente, les cuesta trabajar con un número grande de bailarines. Como no tienen experiencia, trabajan con grupitos de cinco o seis, y les tengo que insistir porque la compañía tiene entre 22 y 24 bailarines.
Wainrot repasa las obras de los cuatro programas que el Ballet Contemporáneo presentará desde fines de abril en la Sala Martín Coronado y en el vecino Teatro Alvear. Será un año de reposiciones ( Memorias , de Ana María Stekelman; Anna Frank y Consagración de la primavera , de Wainrot), pero fundamentalmente de estrenos (se dará, también de Wainrot, Journey , cuyo debut mundial fue en 2005 en Amberes, por el Ballet Real de Bélgica) de coreógrafos argentinos. A los nombres de Alejandro Cervera (coordinador del área de Danza del Centro Cultural Rojas), Roxana Grinstein (directora de la compañía del IUNA) y Gustavo Lesgard, le siguen atractivos creadores de la escena independiente actual como Gabriela Prado, Pablo Rotemberg, Edgardo Mercado y Juan Onofri Barbato. "Quise invitar a coreógrafos jóvenes, de mediana edad y de mayor experiencia. Me parece una temporada interesante y dinámica."
-Casi todos con nuevas obras...
-Siempre es un acto de fe. A mí me piden obras nuevas permanentemente porque creen en mi trabajo. Lo mismo hago con un artista, pero pido que usen más cantidad de bailarines.
-¿Por qué no estrenás acá Carmen, la pasión ?
-Porque nuestra compañía no está para hacer Carmen . Es una obra en puntas, tal vez podría hacerla el Ballet del Colón. Tengo muy frescos a los bailarines del Winnipeg y son mejores que los nuestros... Además, no sé si tengo ganas de readaptarla. Ahora me voy a Virginia a hacer una obra en base a Travesías .
-Se nota cómo te hincha de orgullo tu carrera...
-Me pone muy contento haber hecho una carrera así, tan importante. Son muchos años de trabajo, me alegra que me sigan llamando de compañías extranjeras, es una carrera... no me quiero comparar con nadie pero... tengo un lugar bastante especial.
Y vuelve a las matemáticas.
Los pasos de un baile conflictivo
A los petitorios formales de un régimen con ART, obra social y jubilación le siguieron reclamos bailados en la calle, charlas con funcionarios y un decreto de creación de una planta transitoria que dé a los bailarines del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín las mejoras laborales que pedían firmado por el saliente Jorge Telerman. Así fue la coreografía de un baile con pasos difíciles que comenzó hace cinco meses. En encuentros personales de evaluación, un tercio de los bailarines –de entre 21 y 33 de edad y con hasta 9 años de antigüedad– fue notificado a comienzos de diciembre que no serían recontratados en 2008. Luego hubo conciliación obligatoria y, a su termino, la ratificación de los “despidos”, como los llaman los bailarines. “Consideramos que ellos son parte de los 2300 empleados del gobierno cuyos contratos vencían al 31 de diciembre y que ahora por la vía judicial tendrán que ser reincorporados”, actualiza la situación Rodolfo Arrechea, subsecretario general adjunto de ATE Capital, y agrega: “El 19 de febrero los siete van a presentarse a trabajar como los demás”.
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