
Divididos gana por goleada
En pocos días aparece "Gol de mujer", el nuevo CD del poderoso trío de Hurlingham
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Hay que seguir de cerca esta nueva jugada de Divididos. "Gol de mujer", el nuevo álbum del trío, viene con una energía desbordante, en el que las tres piezas se acoplan a la perfección. Vale decir que Jorge Araujo se integró definitivamente al sonido de esa dupla abrumadora que conforman desde hace tiempo Ricardo Mollo y Diego Arnedo.
Este es el quinto álbum del grupo y contiene, en versión mejorada, todo el potencial y la variedad a la que se atreve este power trío localista, con el que mantienen a su vez una intimidad de lectura cómplice. Por eso es necesario ir por partes.
"Alma de budín" es el primer corte del álbum elegido para la difusión radial. En él se concentran las características más fuertes de la personalidad de Divididos: un riff contundente, una base atómica y una letra que se arma de a trazos, con imágenes que es necesario tomar como llegan, en forma desprendida, y desde allí armar una historia personal.
Las letras de Divididos siempre fueron más bien un incentivo y en el booklet se presentan así recortadas, pero con frases que tienen mucha fuerza, mucha concentración. Se entretienen con aparentar cierto azar, cierta cosa casual, aunque con símbolos muy claros.
El fuego sagrado del rock and roll, la característica más contundente de Divididos, reaparece en todo su esplendor en este "Gol de mujer" que se desgrana en diferentes tonalidades, sin olvidar ni los rasgos folklóricos ni a Jimmi Hendrix.
Y el guitarrista moreno se hace presente en "Nene de antes", en el que el poderoso sonido continúa desafiante. Se conoce la admiración de Mollo por el mayor guitarrista de la historia del rock, y en este tema se hace todavía más presente.
Los seguidores del grupo reconocerán enseguida este huracán sonoro. La promesa es que no van a dar respiro, y los primeros acordes de "Luca" lo confirman.
Finalmente, Mollo y Arnedo le brindan su homenaje al pelado Prodan en uno de los temas más entrañables del disco. Aquí, también con frases sueltas, como en un rompecabezas, recuerdan al viejo compañero de ruta en Sumo y, con una base pesada, desgranan un afectuoso retrato: "Luca / fuelle tano que / respirando pampas / se aporteñó" o "De ojotas al bar / y del bar al suelo / Luca en el viento".
En plena euforia del Mundial de Francia, Divididos (¿qué otro podría ser?) reaparece en la cancha para ganar con un gol de mujer. La consigna es clara y lo anticipan apenas se abre el booklet: "Hacé silencio que estamos saliendo".
Más claro, imposible.
Pero resulta que la jugada recién empieza y con cada tema aparece el abanico de posibilidades sonoras a los que se atreven desde siempre. "Sobrio a las piñas", un rock and roll hecho y derecho que incorpora con ese desparpajo característico del trío el clásico estribillo de la Mona Jiménez que se pregunta "Quién se ha tomado todo el vino".
No se puede hablar de resurrección, por supuesto, porque Divididos nunca dejó de ser un trío que desde el rock invade otros terrenos, pero con este trabajo encuentran un equilibrio que podría compararse con el alcanzado en "La era de la boludez", en el que las letras tienen un peso notorio, sobre todo por ese juego insolente y apasionado que traen con las palabras.
Algunos de esos rompecabezas son animosos, como en "Amor japonés", apoyado en un reggae rockero, o en el torbellino de "El fantasio", en el cual "la sensación a nada" se apoya en "el carnaval del mundo".
Y mientras se animan a éxodos hepáticos propios, traen también algunos versos de Atahualpa Yupanqui al sonido Divididos con total naturalidad.
Todo lo que pasa por el grupo se adapta a su sonido. Hasta el charango de Jaime Torres parece nacido con alma rockera. Y ahí también se concentra la personalidad del grupo, aunque graben en Los Angeles y los arreglos de bronces en algún tema corra por cuenta de Tommy Mars, que integró durante una década la banda de Frank Zappa.
La recuperación es aplastante. Mollo profundiza en su hábil aspereza; Arnedo agiganta la figura del bajo y Araujo le hace frente a la situación y ya no aparece como de prestado, y le pega duro para sostener a dos pesos pesado.
El arte de tapa responde al concepto de fragmentación que gira en torno de casi todos los temas. Y con ese concepto de libertad que les permite meterse en el terreno que más les plazca, se suben el equipo al hombro y avanzan en su propio juego, que en estos tiempos de obsesión futbolera los toma tan bien parados que se permiten un "Gol de mujer".
Un gol que va a entusiasmar a los hinchas, que podrán empezar a soñar con el título en un torneo cada vez más variado y peleado.
Divididos está de regreso con todo su poderío para inaugurar la relación con un nuevo sello, BMG (el tercero de su carrera), y retornar a esa relación apasionada con su público con las mejores armas: las del rock and roll.




