El camionero, el tintorero y el abogado exquisito
Tres libros mitifican ocupaciones hasta hoy comunes y corrientes
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¿Qué tienen en común un planchador, un abogado y un camionero? Que de las tres ocupaciones, en el año último, se publicaron libros de consulta, que sacan a la luz gajes, secretos, códigos y dolencias de cada uno de estos oficios disímiles.
"Es de ella de donde nace todo fondo teórico para crear un nuevo lenguaje estético, que resulte compatible con las modernas formulaciones de la tecnología." El párrafo no se coló de un manual para artistas contemporáneos. El ella que completa el sentido de la frase es nada menos que la tintorería tradicional, y pertenece a la obra El arte del planchado, de Alejandro Filardi, tintorero con 60 años de experiencia, además de ciclista y experto bailarín de tango.
El libro –editado por la revista Multiservicios– es altamente recomendable para, además de los lectores específicos del rubro, las recién casadas con vocación de amas de casa. Sobre todo por el apéndice fotográfico en el que Filardi explica paso a paso cómo planchar a la perfección un pantalón de vestir, cómo dejar impecable un saco y cómo borrarle hasta la última arruga a una pollera, con indicaciones para su correcto colgado en la percha. Brinda precisiones acerca de la justa presión que se debe ejercer con la plancha, porque el exceso de fuerza deja costuras a la vista y saca brillo en la prenda, aunque la liviandad no plancha en absoluto.
Es que el tema no es menor: "Un buen planchado puede corregir deformaciones y en algunos casos fallas de fabricación textil". Para Filardi, la tintorería no se limita a "la limpieza y el planchado", sino que cumple tareas de "renovación y revitalización". Para él, "es el arte de ordenar, adornar y reconstruir una prenda", intenta convencer a las planchadoras aburridas de semejante tarea doméstica. "El buen planchado trae tras de sí todo una historia de laboriosidad creativa (...) Quien domina el oficio esculpe la tela", sigue Filardi, que analiza en la obra los avances culturales, tecnológicos y empresariales del sector.
Al altar con la maestra
Más vivencial y menos analítica es la obra El vivir y el sentir del camionero, de Rodolfo Ricardo Rodríguez. Se trata de una edición del autor que se vende en las estaciones de servicio ruteras, y en su tercera edición trae mapas, indicaciones sobre dónde cargar GNC en todo el país, y el Himno del Camionero, de Richard Taylor, que proclama a todo conductor de cargas "señor de los caminos".
Rodríguez partió de Entre Ríos y, después de trabajar en navegación, llegó a las rutas para plasmar en primera persona sus experiencias al volante. Habla del riesgo, la soledad, la lluvia, la distancia, la niebla y la noche. Pero también de los paisajes, los compañeros, el mate como mejor amigo y los regresos. Y describe a sus colegas: "De modales y discursos simples, de vestir sport, con un rostro de sueño insatisfecho, de barba rala y apariencia de algunos años más de los que cronológicamente tienen". Narra la vida cotidiana del camionero, desde un choque hasta un almuerzo en tupper sobre ruedas. Desde que robó el camión de su padre de chico y dio una vuelta por el barrio hasta la tarde en que una maestra le hizo dedo, se enamoró para siempre y la condujo al altar.
En el caso de los legistas, el Diccionario del abogado exquisito, escrito por el profesor universitario cordobés Horacio Roitman e ilustrado por Cristina Santander –en su segunda edición actualizada de Rubinzal y Culzoni Editores–, hace referencia al sentido que los abogados dan a algunas palabras, en el mismo tono jocoso que usó Bioy Casares para desmenuzar el léxico del argentino exquisito. "La primera edición fue una especie de divertimiento para amigos. Pero fueron tantas las contribuciones espontáneas que decidí reanudar el juego incorporando todas las voces que ellos me enviaban", explica el autor.
Así, se define la verdad como "en lenguaje jurídico, aquello que no posee la parte contraria". Tribunales es el "palacio blanco de las aves negras"; asesor es un "acomodado político"; colega es "entre abogados, sinónimo de enemigo", entre otros tantos aforismos y reflexiones.
Tres ocupaciones, tres realidades.





