
El caso Enron va al cine
La búsqueda está centrada en el mejor texto para la historia
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WASHINGTON.- Lo que para muchos norteamericanos es la pesadilla del siglo, porque perdieron todos los ahorros acumulados durante su vida, para otros, los menos, fue la mejor noticia de los últimos meses porque los ha hecho soñar de nuevo con millones de dólares y fama.
La escandalosa quiebra del gigante energético Enron, cuyas consecuencias todavía son indescifrables porque golpean a la puerta misma del poder político de Estados Unidos, es una excelente historia para llevar al cine. Y así lo han entendido en Hollywood, donde hay al menos cuatro proyectos en danza para hacer una película sobre la mayor quiebra fraudulenta de la historia norteamericana.
Los dos últimos films sobre escándalos económicos en los Estados Unidos ("Erin Brockovich" y "El informante") cosecharon elogios de la crítica, miles de dólares en la taquilla, premios y nominaciones para los Oscar.
Es una buena razón para lanzarse a buscar una buena historia que contar cuando aparece un nuevo escándalo, a pesar de que el caso todavía esté investigándose. Pero el primer golpe es el que vale. Y por eso la carrera por llegar antes se ha lanzado con toda la furia.
La búsqueda ahora está centrada en el mejor texto que sintetice la historia para poder transformarlo en un buen guión cinematográfico.
La caída de Enron, el principal donante de la campaña del presidente George W. Bush, es una historia de la farsa sobre la que se apoyaba el fulgurante éxito de la séptima compañía estadounidense, sin que ninguno de los organismos oficiales de control hubiera advertido sobre ello.
El colapso del gigante es un drama para miles de norteamericanos que apostaron sus ahorros al éxito de sus acciones, que parecían no tener techo. Los títulos de Enron llegaron a costar 90 dólares en 2000, pero con su caída, se ubicaron en torno de los 0,40 dólar por acción, licuando todos los ahorros de quienes habían soñado con un retiro sin sobresaltos. Quienes no perdieron fueron los directivos. La investigación parlamentaria descubrió que los principales ejecutivos de la compañía vendieron sus acciones y ganaron millones cuando el fraude de balances fraguados e información falsa era insostenible.
Si la historia merece ser llevada al cine, ¿desde qué perspectiva contarla para hacerla más atractiva? En la mente de Hollywood siempre están las grandes producciones con un héroe enfrentándose a los poderosos. Y esta vez no habrá una excepción.
El productor que ha hecho punta es Scott Rudin, recordado por "The Truman Show", que pagó una suma no revelada por los derechos cinematográficos de una investigación publicada en la revista Vanity Fair bajo la firma de Marie Brenner.
Allí se cuenta la historia de una empleada de Enron que advirtió en informes que fueron desechados por los ejecutivos de la compañía sobre prácticas contables fraudulentas que encaminaban a la compañía al colapso.
Es la misma autora de la investigación en la que se basó el guión de "El informante", con Russel Crowe y Al Pacino, que cosechó siete nominaciones para el premio Oscar y que relata hechos de corrupción y juicios en la industria del tabaco.
¿Quién puede encarnar la vida de Jan Avery, la empleada de Enron, motivo de la nota de Vanity Fair? Los nombres que empezaron a danzar son los de Jody Foster, Meg Ryan, Nicole Kidman y Cate Blanchet.
Otro proyecto tiene como eje el libro "Power Failure" (Bancarrota), que se publicará en breve y que relata la caída de Enron a partir de la experiencia de una vicepresidenta de la compañía, Sherron Watkins. La editorial pagó 500.000 dólares a su autora y ahora International Creative Management está negociando los derechos para llevarlo al cine.
En forma paralela, el productor de televisión Robert Greenwald está trabajando en la elaboración de un documental de dos horas para la cadena CBS, que probablemente se vea la próxima temporada.
Otro proyecto de película lo encaró el productor de documentales Lowell Bergman para el canal de cable FX y la compañía Artisan Television.
El colapso de Enron se produjo luego del inicio de una investigación federal tras las sospechas de que sus balances contables habían sido alterados. El gigante energético con sede en Houston pidió la bancarrota en diciembre. Las revelaciones que arroja la investigación parlamentaria no hacen más que confirmar las sospechas.
Enron, que en 2000 anunció ganancias por 1000 millones de dólares y la revista Fortune había reconocido como la séptima compañía de los Estados Unidos, acumula pérdidas ahora por 30.000 millones de dólares y está inmersa en un proceso que podría salpicar a la administración republicana. El más comprometido es el vicepresidente, Dick Cheney, aunque ello por ahora no compromete al gobierno de Bush. Enron admitió que las ganancias de 1997 a 2001 eran 600 millones de dólares menos de lo que había informado. Después de ello se supo que la empresa defraudó al fisco en 382 millones de dólares por devolución incorrecta de impuestos.






