El Gitano presentó su nuevo CD
En la Biblioteca Nacional dio a conocer Secretamente palabras de amor (Para escuchar en penumbras) ; estuvo presente Mercedes Sosa, con quien cantó
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(Télam).- El popular cantante Roberto Sánchez, Sandro, presentó a la prensa su flamante CD de poemas "Secretamente palabras de amor (Para escuchar en penumbras)", definido como un "homenaje a la mujer en toda su diversidad", en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional.
Visiblemente delgado por efectos del período posoperatorio que vivió, el cantante arribó a la Biblioteca una hora después de lo convenido, en compañía de Olga, su amor actual, quien se ubicó discretamente en la platea.
Sandro agradeció "a esta casa" (la Biblioteca Nacional), por haberlo recibido, ya que siempre se consideró cantante y no escritor, y recordó el premio Senador Sarmiento que le fue conferido en el Senado de la Nación, poco tiempo atrás.
"Todo esto comienza -memoró- porque cuando yo era chico, mi madre, que tenía artritis deformante y era muy flaquita; entonces a mí me usaba de contrapeso y de bastón, y así ella me llevaba a la Biblioteca Popular Sarmiento.
En la platea se vio a Alejandro Dolina, Juan Alberto Mateyko, Mónica Cahen D´Anvers y César Mascetti, Fanny Mandelbaum, Guillermo Blanc, Teté Coustarot y periodistas de medios escritos y audiovisuales: varias mujeres de prensa tenían alguna prenda roja, el color del ídolo.
Sobre el final apareció Mercedes Sosa, quien se llevó una ovación y compartió un mini recital con el autor de "Rosa, Rosa", con el que entonó un fragmento de "La cigarra", cantado a capella.
Sandro recordó que en la Biblioteca Sarmiento halló libros "para mí incunables", como los de "Salgari, la colección Robin Hood, Edgar Rice Burrows y su Tarzán" y recordó que su madre le leía libros "fuertes" como "Las mil y una noches" en su versión completa.
"Atención", advirtió pícaro acerca de algunos pasajes de ese libro, y señaló que "Aladino fue a partir de entonces un personaje permanente que viajaba conmigo, y de ahí que yo tuviera tanto vuelo (y no piensen en otra cosa)", dijo.
En tren de picardías, definió a su último fonograma como "un disco digital" dado el subtítulo de "Para escuchar en la penumbra", e hizo inequívocos movimientos con sus dedos. Luego rogó que los maridos no se ofusquen con él, pues sus poemas deberían ser un ejemplo para tratar a sus esposas.
"Creo que mi primera canción la escribí a los trece años y se titula ´Sangrantes las nubes están´", añadió. "¿Qué tal?", inquirió, ya ganada la complicidad con la platea, carente esta vez de sus incondicionales "nenas".
Sánchez calificó a sus temas "algunos más o menos presentables, algunas bellas que todavía reservo para mí y otras porquerías insoportables que no sé cómo grabé; pero en fin, es la vida que nos corresponde", filosofó.
En tren de agradecimientos repitió el de la Biblioteca Nacional, donde fue invitado "sin ser poeta" y dijo que le agradaría sobremanera estar ubicado "al lado del Negro Fontanarrosa".
También agradeció a los médicos que hicieron posible su recuperación -los doctores Marcelo Mazzei y el que sólo nombró como Esteban- "que hicieron la maravilla de esta operación tan fuerte y tan brava", así como a "Dios y la Virgen".
"Ellos me dieron la posibilidad de poder grabar este disco sin la ayuda de oxígeno -refirió-, cosa que para mí fue maravillosa, y sobre todo para los técnicos porque el ´psss´ (el sonido anormal de su respiración) no se filtraba."
Sandro se quejó luego de la piratería que reproduce copias sin control por parte de las empresas grabadoras y los artistas; dijo haber advertido el peligro "cuando aparecieron los grabadores de doble casetera" y arremetió contra los artistas que permiten que sus temas sean bajados de Internet.
"A mí me daban un Disco de Platino al vender un millón de copias, ahora te lo dan al vender 20 mil, ¿dónde están el millón ochocientos ochenta mil discos que faltan?", lamentó.






