El Mozarteum inicia su 65a temporada

Con la Orquesta de Cámara de Munich, junto a la joven violinista Veronika Eberle
Con la Orquesta de Cámara de Munich, junto a la joven violinista Veronika Eberle
Helena Brillembourg
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24 de abril de 2017  

El concierto con el que hoy se inaugura la temporada del Mozarteum conjuga a la perfección la labor que de manera ininterrumpida vienen haciendo desde hace 65 años. La presentación de la Orquesta de Cámara de Munich, una institución histórica y que en su cuarta visita al país lo hace acompañada de Veronika Eberle -joven violinista alemana cuyo talento ha sido reconocido por las más importantes orquestas y directores-, cumple los objetivos que esta organización tiene desde su nacimiento: combinar la tradición con la presentación de las nuevas estrellas de la música.

La intérprete alemana fue catalogada desde muy joven como una de las grandes promesas del violín, pero, según afirma, esa etiqueta no consiguió distraerla. "Cuando te gusta algo tanto, no tienes tiempo para pensar en lo que se dice de vos. Estaba demasiado enfocada en mi formación y en desarrollar mi carrera. Para mí la primera meta fue y sigue siendo solo la música."

Mientras aguardaba por un puesto para estudiar con Ana Chumachenco tuvo oportunidad de hacerlo con Christoph Poppen, pero apenas cumplió los 12 años pasó a ser alumna de la reconocida violinista. "Es una de las mejores profesoras, porque sabe comprender a quien tiene por delante, reconoce y ayuda a sacar tu lado fuerte. Su línea de enseñanza es muy abierta y la traza alrededor de cada alumno en particular. Por eso todos sus estudiantes sonamos de manera diferente. Fue un camino largo el que recorrimos juntas. Seguimos en contacto y está encantada con mi visita a Buenos Aires, que representa una conexión muy especial para ella."

Veronika Eberle y su debut en el Teatro Colón
Veronika Eberle y su debut en el Teatro Colón Crédito: Santiago Filipuzzi

Acostumbrada a ser invitada por diversas orquestas, Eberle afirma que cada encuentro marca una nueva experiencia y que no todos fluyen de la misma manera. "Con sir Simon Rattle, junto a quien toco desde los 15 años, tengo una conexión muy fuerte, casi no necesitamos hablar para sentir lo que queremos expresar. Así también me sucede con el canadiense Yannick Nezet-Seguin, futuro director musical del Met de Nueva York. Pero hay ocasiones en las que la relación con el director no es tan fácil; como con Heinz Holliger, alguien que sabe absolutamente todo y te enriquece mucho, pero con quien, al ser un compositor que dirige, como Stravinsky, no siempre es fácil tocar. Pero al final de esta tensión siempre sale beneficiada la música y se crean conciertos maravillosos."

Su colaboración con la Orquesta de Cámara de Munich viene de larga data y en esta oportunidad dice sentirse muy a gusto de presentarse junto al concertino Daniel Giglberger. "Cuando no tienes que pasar por el director, la reacción en el lenguaje es más rápida, se siente más fresco y la interpretación que se logra es mucho más íntima. Esto es algo muy favorable para las piezas de Mozart que vamos a presentar ( Concierto para violín y orquesta N°4 en Re mayor, K.218, y Concierto para violín y orquesta N°5 en La mayor, K.219). Para este tipo de música, así como la de Haydn o Schubert, son mucho mejor estas orquestas de cámara. Otra cosa es cuando llegás a Brahms, Bartok o Shostakovich, allí sí hay que pensar en orquestas a otra escala."

Eberle dice que su repertorio está construido principalmente por lo que le gusta y allí se encuentran compositores de habla alemana, en donde Schumann ocupa un lugar muy especial. "Para interpretar a Mozart, por ejemplo, me gusta poner especial interés en la partitura. Su escritura es inspiradora y te dice de manera muy rápida lo que él pensaba cuando lo ponía en el papel. Te das cuenta de que busca un verdadero diálogo entre el instrumento y la orquesta, no que ésta acompañe simplemente. Esto es música de cámara a gran escala y espero que lo logremos en esta oportunidad. También vamos a presentar por primera vez tres piezas de Fritz Kreisler compuestas originalmente para violín y piano y que al ponerlas en el contexto de violín y cuerdas adquieren un nuevo color y sonido."

Su instrumento es un Stradivarius Dragonetti, el cual le fue cedido por la Nippon Foundation. "Por un lado es un honor poder tocar este instrumento, uno de los más maravillosos que he tenido en mis manos. Pero, por otro, me da tristeza que hoy día para nosotros, los músicos, sea prácticamente imposible tocar estos instrumentos, que se han convertido en piezas demasiado costosas, sin contar con algún sponsor. Los instrumentos tienen que ser tocados, un instrumento que no respira el aire de la música se muere. Todos deberían estar en manos de los músicos que los van a hacer vivir y cuidar", concluye.

O. de Cámara de Munich

Solistas: Daniel Giglberger, Veronika Eberle

Hoy, a las 20. Repite el miércoles

Entradas, desde 300 pesos

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