
Elio Gallípoli: dramaturgo que supo escenificar el devenir social del país
El autor, actor y director teatral Elio Gallípoli murió el sábado, a los 70 años, según informó la Asociación Argentina de Actores, a causa de un paro cardíaco. Había nacido en Italia y se radicó a los 8 años en la Argentina. Su pasión por el teatro comenzó en los 60, cuando comenzó a trabajar como actor en Lomas de Zamora. Luego vendría su interés por la dirección y, sobre todo, por la dramaturgia. A lo largo de su carrera también incursionó en la narrativa y la poesía.
Su producción dramática es muy vasta y, en algunos aspectos, expone un recorrido, tanto estético como temático, ligado al devenir social del país. "Siempre en el comienzo de una obra hay un principio político, entendiendo por política la dinámica propia de las relaciones del hombre con el hombre y el hombre con el medio, con la naturaleza", explicaba el creador.
Con Hola hermanito , en 1972, se inició en el campo dramatúrgico. Le siguieron: De nosotros (1973) , ¿Dónde está Génica? (finalista del concurso Tirso de Molina, España, 1976). El rictus (1979) y Del tiempo nuestro (1980). Fue un activo participante en las primeras ediciones del ciclo Teatro Abierto, donde dio a conocer El 16 de octubre (1981), Barón V (1982), ambas dirigidas por Alberto Ure, y Para amarte mejor (1983), bajo su propia dirección.
En esa misma década produjo, entre otros textos, Del tiempo nuestro, Strogonoff y Repetición y diferencia . Ya en los 90 logró una notable repercusión con Botánico , con dirección de Roberto Villanueva, por la que obtuvo el premio municipal Trinidad Guevara. Gallípoli se destacó, además, por realizar adaptaciones de Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, y Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievski. Gallípoli trabajó en Argentores y la Asociación Argentina de Actores, y se desempeñó como jurado de calificación de proyectos en el Instituto Nacional del Teatro.
Como novelista publicó Giogiosa marina y Vísperas y ausencias , un libro de poesía donde recrea un diálogo imaginario con tres grandes amigos: Osvaldo Dragún, Alberto Adellach y Jorge García Sabal. Dirigió gran parte de su obra, aunque también se abocó a recrear otros autores. En ese campo, su última producción fue Mal de muerte , sobre el texto de Marguerite Duras, en el desaparecido teatro El Bardo.





