
En Portugal no se duermen
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En la localidad de Ansiao, unos 170 kilómetros al nordeste de Lisboa, un grupo de periodistas, abogados, artistas y diputados portugueses inscribió anteayer oficialmente una entidad que a nadie le quita el sueño: nada menos que la Asociación Portuguesa de Amigos de la Siesta (APAS).
Su objetivo es simple: "Sensibilizar a los portugueses acerca de que la siesta no es un vicio de vagos, sino una pausa muy saludable y propicia para la recuperación de energías durante la jornada de trabajo", según proclama su primer comunicado oficial, reproducido por la agencia EFE.
Según la APAS, la actual legislación laboral portuguesa no permite la pausa necesaria después del almuerzo. En realidad, lo que falta es la costumbre de dormir la siesta en Portugal, país que a pesar de ser vecino de España –donde, como en Grecia y China, se atribuye gran respeto a esta tradición– mantiene horarios más próximos a los practicados en el norte europeo.




