
En Quito, una celebración de las músicas del mundo
Hoy comienza el Ecuador Jazz, en el que se presentarán Yusa y el grupo NY Gypsy All Stars, entre muchas otras propuestas
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Esta noche, el concierto del marroquí Hassan Hakmoun, uno de los referentes más importantes de la música africana contemporánea, dará comienzo a la duodécima edición de Ecuador Jazz, el festival que desde la mitad del mundo se posiciona como uno de los más importantes de la región y que se extenderá hasta el domingo 21. Mañana, el tecladista Jason Lindner, que acaba de colaborar con el recientemente fallecido David Bowie en el flamante Blackstar, se presentará al frente de NY Gypsy All Stars, un seleccionado multiétnico que fusiona las músicas de los balcanes con el funk y el lenguaje jazzístico. El cartel continúa con las presentaciones de la cubana Yusa (residente en Buenos Aires), Club D'Elf (desde Boston, proyecto liderado por el bajista Mike Rivard que incorpora elementos del folklore y la electrónica), las cantantes brasileñas Luciana Souza y Rosa Passos, el soulero Lee Filds junto a su grupo The Expressions, la extraordinaria cantante norteamericana Catherine Russell y un cierre al aire libre a cargo de otro africano, Cheick Tidiane Seck, emblema de la música de Mali, y Paíto y los Gaiteros de Punta Brava, héroes de la música tradicional colombiana.
Por lo ecléctico de la programación, el jazz aquí no funciona como un género puro, sino más bien como un lenguaje aglutinante, y transforma esta nueva edición del festival en una celebración de las músicas del mundo. "La curaduría estuvo basada en esa idea", explica Fabiola Pazmiño, directora de este festival, organizado por el teatro Sucre. "Es un festival muy ligado a las raíces africanas del jazz y busca concentrar los sonidos del mundo a través de los diferentes dialectos del género."
Además de los nombres internacionales, también se presentarán artistas vernáculos, como Yurgaki, Trivial, Donald Réginer Octuor, Zulu Kings Brass Band y el Ensamble de Jazz Andino. En ese sentido, el festival sirve para apuntalar la escena jazzística de Quito en dos direcciones complementarias. Por un lado, estimulando a los músicos a generar buenos proyectos con el objetivo de formar parte del cartel. Por el otro, viendo reflejadas en esos proyectos las influencias de tremendos artistas internacionales que, año tras año, no sólo desfilan por el escenario del teatro Sucre, sino que también ofrecen clínicas para sus colegas locales. "El festival, además de estimular a los músicos locales a arriesgarse con sus propuestas, pretende generar intercambios que potencien la promoción internacional de la escena local y posicionar a Ecuador dentro del circuito musical contemporáneo", sostiene Pazmiño.
El Pobre Diablo, uno de los boliches clave en la escena musical quiteña, será la sede de las jam sessions que, como parte de la programación, se realizarán luego de cada uno de los conciertos, generando otro espacio de intercambio entre locales y visitantes.
Y como para que la experiencia sea completa, también se realiza un ciclo de cine donde se proyectará Finding Fela, el documental que relata la vida del creador del afro-beat Fela Kuti, y Let's Get Lost, otro documental sobre el gran trompetista y cantante Chet Baker, entre otros films.
En el marco del festival, también tendrá lugar el segundo encuentro de periodismo musical y gestión cultural, que incluirá charlas y talleres con el objetivo de estimular y profesionalizar la escena local. "Si bien los grandes festivales del mundo nos sirven como referencia, el Ecuador Jazz guarda cierta identidad muy personal porque está enfocado en el público que se ha venido formando con nosotros a lo largo de estos doce años -explica Pazmiño-. Es un festival bastante ecléctico que busca acercar el público a cada una de las propuestas que lo conforman."


