
"Que la revista me consiga una bolsa de opio", pide Adrián Dargelos, la voz de Babasónicos. Al costado del escenario de una fiesta privada, días antes de entrar a grabar el disco que luego bautizará “Infame"
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Arribamos con Dargelos al aeropuerto de Nueva Delhi y nos recibe el guía, un hombrecillo canijo y sonriente llamado Thom de Quincey, al que en el acto empezamos a llamar Tomasito. El taxi nos pasea por los cien barrios neodelhinos, llenos de extravagancia oriental; impresionan los olores fuera de catálogo y la cantidad de tullidos y vacas errantes. Tomasito sobreactúa una mirada cómplice y señala, con un índice en falsa escuadra, la pequeña puerta del fumadero de opio. “El periodismo es un apostolado”, pienso. Adrián Dargelos baja de un salto y entramos en el cubil oscuro. Ya nos esperan, recostados sobre esterillas y envueltos en sus viajes ahumados y abrumados, Mariano Roger, Uma-T, Diego Rodríguez, Panza y Gabo Mannelli. Tomasito prepara las bolitas de opio y nos invita a ponernos cómodos.
Bueno, no fue así. Los encuentros para la entrevista con Babasónicos, diseminados a lo largo de este invierno y esta primavera, quedaron ceñidos al territorio argentino, aunque el universo de la banda tiene bandera propia. Y una ley máxima propia: no abriras ante la prensa las puertas de lo que no quieres mostrar. De todos modos, no pareció ético sobornar con drogas de Oriente a un reporteado. Infame tiene los elementos suficientes para narcotizar y convertir el ritmo cardíaco en un swing perverso y múltiple; además de revalidar la capacidad del grupo para la formulación de escenarios nuevos en cada álbum, a cual más retorcido y único, sin necesidad de ayudas.
13 de junio, estadio Luna Park, festival a beneficio de los inundados de Santa Fe, organizado por fm Hit
La sabrosa Natalie Lafourcade pide entrar en el camarín de Babasónicos. A saludar. Rato después, la joven mexicana, fan confesa, sube al escenario a presentar el minishow apto para todo el público de la radio Hit: “Pendejo”, “Desfachatados”, “Los calientes” y “Rubí”, canciones que son elocuentes pruebas del alcance popular que la banda de los nortes marginales cosechó durante el último bienio.
Abajo, la platea solidaria y teen del Luna celebra el show con la misma energía con la que había festejado antes a Turf, Los Pericos y Coti Sorokin. Arriba, el personaje escénico conocido como Adrián Dargelos recuerda a un niño que con devoción se entrega a la ficción hiperreal de un juego. Dargelos parece poseído por los espectros de un playboy Infame , un Jéssico loco o una puta desfachatada; según la canción. Su cara es la prueba empírica de que se cree todos esos papeles. El requisito para ser estrella de rock.
En el backstage, todos los músicos que participaron del festival se prestan a las demandantes movileras de la Hit que acechan –“¡en vivo!”– en la rampa de salida del escenario. ¿Todos? No. Hay una banda de rock que resiste al convite y, apenas terminado su show, pasa de largo, trotando en fila india. Los seis Babasónicos desaparecen del alcance del mic, apuradísimos, diríase que con cara de orto. Una movilera de la Hit rebuzna: “¿Y éstos quiénes se creen que son?”
9 de agosto, concierto en El Teatro, de Temperley
Después de dos años de riguroso repertorio Jéssico & oldies en los shows, la banda estrena en vivo una canción de Infame . “Once” suena como una ráfaga feroz y rockera, con melodía y letra oscuras, guitarras distorsionadas y uh-uh-eantes coros de Diego Rodríguez. El público compensa con un cálido y auspicioso aplauso, a pesar de la conspiración sonora del techo de chapas. Hay otro estreno que por el momento será rareza o candidato a integrar la discografía paralela de la banda; ese derrotero filibustero y a la vez oficial que suma títulos como Groncho, Vedette o Vórtice marxista . “Es nuevo pero no lo pudimos grabar para el disco”, se excusa Dargelos en el escenario. Lo presentan como “Mucho para acá”, y parece extirpado del glam para-metalero de Babasónica. “Ese show fue de los peores que hicimos”, recuerda Uma-T. “Estábamos grabando, veníamos de semanas sin ensayar y al menos un par de nosotros estaba dado vuelta.” “¿Un par? ¡Tres pares!”, corrige Diego entre risas orgullosas.
¿“Once” es el tema más rockero del disco nuevo?
Dargelos: : Tiene la guitarra distorsionada a más volumen. También “Irresponsables” y “Sin mi diablo” tienen velocidad y distorsión. De cualquier manera, no le debo ningún favor al rock, ni a nadie. El rock me ha rescatado, pero también me ha metido en terribles problemas.
La canción transcurre en la Plaza Miserere, ¿por qué esa elección geográfica?
Dargelos: : Es poesía ciudadana. Hay un tipo que se desplaza por esta ciudad, que es real y a la vez inusitada y bizarra, y la situación es parecida a un sueño. Dice: “Suele despertar desnudo en una calle/ finge naturalidad”. Dice “Disimula el desconcierto/ cuando sus padres lo encuentran/ negociando kief por armas en Plaza Miserere”. Dice: “Una tribu de ortodoxos del mesianismo lo embosca”. Todo pasa en una ciudad cuyos imaginarios conocemos bien, y por eso el tema termina gritando: “¡Trae a casa mi rock & roll!”. Me sorprende que no me preguntes por esa línea. La entrada de esa frase, al final de la canción, me vuelve loco: toda la letra se resignifica a partir de la siempre mal usada palabra rock & roll... ¡Está pidiendo que le devuelvan la dignidad!
3 de octubre, estudios Panda, Floresta
Es hora de escuchar por primera vez las nuevas canciones. El disco todavía no se llama Infame . Veo a Dargelos solo, tirado en unos sillones, mirando un metegol en el que nadie juega. “Al final no conseguí la bolsa de opio”, le digo, canchero. Resopla, didáctico y en cámara lenta: “Láudano. Tenés que ir al Bajo Flores. O bien a Colombia o México. Pero es una adicción muy fea, eh”.
Uma-T me lleva hasta una Mac transparente. Dargelos nos acompaña en silencio. Empiezan a sonar las canciones y las aclaraciones-aperturas de paraguas que el impacto del material hace innecesarias: que no son mezclas definitivas, que tal vez algunos de esos temas al final no integren el disco, que faltan algunas canciones. Veo la lista de títulos en el monitor y Uma-T advierte que son tipeos de trabajo y que sólo Dargelos sabe cuáles serán los nombres definitivos: “Está todo en la cabeza de Adrián”. Días después sabré que “Kief” será “Once”; “La babia” será “Suturno”; “Mi diablo” será “Sin mi diablo”, y la gran “Gratis” conservará su nombre. Dargelos, todavía con todo en su cabeza, puntualiza que el orden en que me hacen escuchar las canciones no será el mismo en el disco. “Claro, no voy a ver el relato que el orden definitivo de las canciones va a delinear”, arriesgo, y él sentencia, cual Héctor Veira: “Pero la esencia está”. Alguien le avisa que Alejandro Ros, padre del cactus de Jéssico, de la Florida misionera de Miami y ahora responsable de diseñar la tapa del nuevo disco, lo está esperando. Dargelos se apresta a salir de escena, señala los vestigios de vicios y placeres que, como naturalezas muertas, decoran el estudio (“así va a ser el arte de tapa”) y desde la puerta me advierte: “¡Este disco es mucho mejor que Jéssico! Jéssico es horrendo al lado de éste, era de una órbita menor. Ahora encontramos la materia. No tengo ni que defenderlo, ya lo dije todo en las canciones. Me encantaría que a alguien no le gustara, aunque no me va a importar”. Desde otro mundo, el productor Andrew Weiss, factor común entre Babasónicos y Café Tacuba, cruza algunas monosílabos en inglés con su interlocutor Uma-T. Alrededor de la consola de Weiss conversan Diego Rodríguez –con su look capilar propio de Rasputín–, Mariano Roger y Gabo.
¿Qué cambios hubo en la grabación, en relación con Jéssico?
Mariano: : El método fue por sustracción. Grabamos muchas pistas en cada canción, con gran cantidad de variaciones, y durante la mezcla fuimos sacando cosas. Si hubiéramos dejado todo, habría sido un merengue.
Gabo: Cualquier track o cualquier sonido, a la hora de mezclar, puede convertirse en lo fundamental de la canción; y todo lo demás quedar de fondo. Muchos arreglos los hicimos durante la composición de las canciones: son espontáneos.
Diego: : Hay sonidos que dieron origen a una canción, pero que en la mezcla final ni aparecen. Existieron sólo para que existiera la canción.
Mariano: : Grabar un disco resulta tortuoso, es un compromiso. Escuchar noventa veces cada canción es una tortura inevitable. Por eso hay tantos discos horribles en el mundo. Es fundamental mantener el foco y no distorsionar el concepto. Si no, el proceso de grabación te lleva a hacer cagadas.
Uma-t: : Y una grabación de Babasónicos te deja dos veces quemado. Quedamos martillados después de trabajar durante meses con las mismas canciones. Yo recién hace un mes pude escuchar Jéssico por primera vez. Y me sorprendí. Creía que era distinto.
Una vez terminadas las sesiones, ¿se encontraron con sorpresas?
Diego: : No, yo ya sabía lo que había...
Dargelos (abre la puerta e interrumpe): ¿Cómo que no? ¡Todas son sorpresas, boludo! ¡La espontaneidad es sorpresa! (y se va).
Diego (sereno): ...es que yo ya lo conocía.
Mariano: : Con Babasónicos, todas las verdades son relativas.
¿Babasónicos es una banda con contenido intelectual, con mucho discurso?
Uma-t: : Lo más valioso que tenemos es lo irracional, y no lo racional. Nos encontramos ante el silencio, y el desafío es hacer algo que nos excite y valga la pena. Somos resultado del caos más desastroso y absoluto.
Diego: : Casi todo en Babasónicos sale desde lo espontáneo. Y después se puede teorizar. Claro, si tenés facilidad de palabras, hacés maravillas (risas)... Pero no es mi caso.
9 de octubre, estudios Panda, Floresta
Infame iba a llamarse Infamia , y el proceso final de transformación del nombre ocurrió a lo largo de esta entrevista. Mi cabeza lleva horas de tarareo silencioso de “Irresponsables”, “Sin mi diablo” y “Gratis”. Aparece el título del disco.
Dargelos: : Creo que va a llamarse Infamia . Es una primera impresión, con lejanía, como el reflejo de un muelle sobre el agua. Pero como las primeras impresiones están distorsionadas por la luz, la atmósfera y los límites de la percepción; los condicionamientos son muchos. Hay un juego de asociación en la palabra Infamia , aunque me gustaría que me lo discutieras. Si me convencés, lo cambio.
No es que lo quiera cambiar...
Dargelos: : Prefiero que hables vos. ¿A qué te remite Infamia ?
A la Historia universal de la Infamia , de Borges... A algo testimonial, de denuncia de época... A la “Década Infame ”...
Dargelos: : Yo veo un equilibrio en la levedad y la gravedad de la palabra. Desde la información cultural te remite al período archiconservador de la historia argentina, o a Borges; pero también a otras cosas, como la banalidad de la actualidad.
¿Es un título con indignación?
Dargelos: : No, yo creo que la Infamia es también un reverso de la fama, o la mala fama. Y también esa idea que se escucha en los medios, la de “calumnias e Infamia s”, que tiene imagen negativa, aunque no se sepa exactamente a qué alude. Sólo está enojado con esa Infamia el que la padece, a los demás les es indiferente, o hasta los hace reír.
¿Van a ser “ Infame s”, como ya habían sido “desfachatados”?
Dargelos: : Nosotros podemos recibir los peores adjetivos, porque nadie los usaría para hablar mal de nosotros. No podemos ser cagones ni especular. No se nos puede decir “putos”. ¡No se nos puede decir nada! Hicimos con el lenguaje un juego de relativismos tan grande que es difícil escribir o hablar sobre nosotros. Me entretiene más una crítica de Jéssico en diarios de Japón, Alemania o Texas que lo que sale acá. Como no saben qué carajos decimos, se pueden apartar de nuestro juego retórico. ¡Boludo, tengo fans en Singapur, que no entienden un choto!
Menos de una hora después, ya dentro del estudio, Dargelos me revela el definitivo volantazo nominador: “Va a ser Infame , al final. Iba a ser Infamia , pero era muy genérico. En cambio, Infame puede aludir tanto a nosotros como a la obra. Y aparte suena más italiano. Igual, no conviene usar mucho criterio; si es más caprichoso, mejor”.
6 de octubre, frente a graffiti que dice all boys capo, Avenida Segurola, Floresta
Dargelos es un entrevistado arisco. Por momentos me siento un domador. Se rebela a acotar su discurso a un único plano; por ejemplo, el de la pregunta. Convierte los signos de interrogación en corvos trampolines retóricos desde los que salta a su universo reflexivo (para no perder su pensamiento ni el rumbo incorporaremos un sistema de apartados cuando sus respuestas lo requieran). Por momentos recuerda a un Major Tom que viaja entre sus cosmovisiones y se aleja de la Tierra para siempre. Pero él vuelve. Y se torna más arisco aun cuando la conversación tiene testigos. Si en algún momento de la entrevista aparece Eduardo, el manager, el discurso de Dargelos se torna tirante, a veces hosco.
¿De qué habla Infame ?
Dargelos: : No te lo puedo decir…
¿El romanticismo está en las letras o en las melodías?
Dargelos: : El amor aparece manipulado de manera sospechosa. Hay una insinuación del romance que se transmuta de las letras a las músicas. Pero el disco, más que de amor, habla de todo lo que no es el amor: desmorona la idea del amor. Parece hablar de romanticismo pero alude a lo inmediato, a la satisfacción personal, al armado escénico del amor. El disco se encierra en sus propios espejos de romanticismo.
Uma-t: : Rescata cosas muy grasas de otras épocas, como la música muy romántica o vergonzosa, pero sin expandir las fronteras del rock, ni convertirse en una cosa cool, que es lo peor que te puede pasar.
Mariano: : Subvertimos la composición y nos emparentamos con la canción popular. Si desnudás nuestras canciones actuales y las tocás con una guitarra, quizá podrían entrar al festival oti. Pero ejecutadas y producidas por Babasónicos se convierten en otra cosa. Tres o cuatro discos atrás escribíamos canciones sin ningún rigor pop; éramos totalmente desestructurados. La estructura era ilógica, de anti-canción pop. Por capricho fuimos enamorándonos de cierta veta cercana a la canción popular. Se vislumbraba en Miami, tuvo presencia en Jéssico, y ahora se hizo más potente. No es fácil componer una canción popular, que toque a tanta gente, sea desde el rock o desde cualquier otro lado. Jorge Serrano, de los Decadentes, es un ejemplo: sus canciones rompen cualquier barrera, tal vez se vuelven más conocidas que la banda que las ejecuta. Son clásicos populares: hasta mi abuela conoce “Corazón”. Nuestro ejemplo más cercano quizá sea “Los calientes”.
8 de octubre, de vuelta en Floresta profunda
Me dejan solo en el estudio escuchando canciones y siento el impulso de bailar durante “Suturno”, “Arrebato”, “Irresponsables”, “Fan de Scorpions”, “La puntita”, “¿Y qué?”... Busco, con absurda paranoia, alguna cámara de seguridad, hasta advertir que Infame ya logró, en mí, parte de su cometido: la inmersión en su ritmo enérgico y en su guión oscuro y seductor. Recupero la compostura para una nueva escucha, esta vez en presencia de Dargelos: :
El disco abre con “Suturno”, que me suena mucho a Jéssico...
Dargelos: : Me encanta que te haya caído tan mal… Creo que en Jéssico ninguna canción abdica tan rápido ante la desintegración. Muy pocos temas son bailables porque sí, resuelven el acertijo de ser bailable. El verso “para ser robot, estás cachondo” ya no me gusta mucho. Sí me gusta el título, “Suturno”, que es como un dios de una mitología exótica.
“Irresponsables”, el primer corte, también es bailable.
Dargelos: : Nos salió. Trato de no actuarla, sino de cantarla bien natural y fluido, bien Adrián, sin personificarla. Es distinta, por ejemplo, de “El playboy”, en la que yo personificaba. “Irresponsables” es grave, y hay que tener mucho swing y dinámica para que no te atropelle. Cualquiera podría cantarla, pero no a todos los escucharías. Es un tono que tenés que encontrar.
Dargelos vuelve a irse por un rato y suena “Gratis”, en la versión original y también en una mezcla alternativa, con el bajo de Gabo en primera fila. Como invocado por el médium de las notas graves, aparece el bajista y dice: “Hace rato estaba esperando escuchar una canción como ésta, qué bueno que la hicimos nosotros”. Vuelve Dargelos, vuelve a irse Mannelli. La letra dice: “Me estiré para alcanzar una porción de la locura/ viajé al corazón de la basura/ lo hice por mí y como me sobra, reparto/ no me guardo el secreto y te convido con palabras...”.
¿”Gratis” alude al conflicto entre guardarse el secreto y revelarlo?
Dargelos: : Hay dos clases de bandas: en unas, la generación de fantasía y deseo viene del misterio. En las otras, no hay misterio; pueden mostrar cómo hacen las cosas, y aún así la gente las va a ver, y todo bien. Nosotros no podemos mostrar cómo hacemos las cosas. Eso nos aporta dos caras: nos da misterio, pero también nos da poca comerciabilidad. No somos personas tan normales como para compartir mucho tiempo con periodistas. Hay un tema de los Tuxedomoon que se llama “In a Manner of Speaking”, que también lo grabó Martin Gore, de Depeche Mode. Tiene la idea de decir todo sin decir nada, de la existencia de la síntesis, de una palabra que contenga todas las palabras y todas las explicaciones, que haga desmayar a la mujer que quieras, que te abra la puerta a todo el universo... La idea de que esa palabra existe, ya es fantástica. “Gratis” también te da esa idea, pero desde otro lugar. “Gratis” logra el truco de “In a Manner of Speaking”, y me pone contento.
¿Tenés miedo antes de sacar un disco?
Dargelos: : No. Tengo vergüenza.
¿Vergüenza de qué? ¿De hacer un papelón?
Dargelos: : Esa la perdí hace tiempo. Ahora me falta perder otras…
“Carmín” tiene la frase flúo “vamos a fumar un porro ahí”...
Dargelos: : Sí, dice eso, aunque creo que es más importante destacar que tiene cinco partes melódicas distintas y casi no repite ninguna. Pero es como si no se notara, porque no es forzado sino natural.
¿Qué es el diablo que menciona “Sin mi diablo”?
Dargelos: : Básico: te ofrecen pero vos no podés aceptar porque no estás con tu diablo, con tu gracia, con tu condimento, con tu ángel de la guarda. El problema no está en que vos no puedas aceptar, sino en el volumen de la oferta, que es siempre aborreciblemente sugestiva, aberrantemente tentadora... (Ríe en silencio.) ¡Y fantástica! Si hubieras estado con tu diablo habrías hecho todo eso, porque lo habrías re-disfrutado...
En “Arrebato” aparece el tono de bolero, de cantantes románticos italianos de los 70...
Dargelos: : Yo escucho Beta Band... y muchas otras cosas, pero no pop italiano. Aunque conozco esa música, sé qué lugar tiene en el imaginario. Aquí nuestra subversión está en operar con la música popular, y atravesarla. Pero lo que no hay, para nada, es intención retro.
1º de noviembre, cualquier fm de la Argentina
“Irresponsables”, signado como primer corte, suena en las radios al tiempo que la banda desarrolla su gira por el interior del país, bautizada como Babafest. Los invitados del tour son Victoria Mil y l. Camorra, integrantes del sello Bultaco, propiedad de Babasónicos. Entre los planes inminentes del sello está la edición del disco que Carca grabó antes de su exilio barcelonés; y entre los planes inminentes de la banda está la presentación de Infame , el 13 de diciembre, en el Luna Park.
A pesar de que el crecimiento de Babasónicos fue sostenido y de disco a disco –acaso con la eventual excepción de Babasónica, menos festejado que su antecesor Dopádromo y su sucesor Miami–, el éxito de Jéssico los colocó en un lugar distinto en cuanto a exposición y expectativas. No es sorpresa que sean inclasificables, y huele a alegoría que en el enjambre genético de sus miembros coexistan el dandy-fetiche de Rolo Puente, padre de Mariano, y el poeta Raúl González Tuñón, tío abuelo de Uma-T.
¿La repercusión de Jéssico les generó ansiedad, o algo parecido al pánico escénico?
Diego: : : Nunca empezamos algo pensando en el paso anterior.
Uma-t: : Es tan caótica la Argentina, que en nuestra vida cotidiana no cambió nada a pesar de la benevolencia con la que se trató a Jéssico. Seguimos siendo el factótum de nuestro destino. Nos convertimos en un circo caótico y ambulante, con más de 600 shows encima y con una educación musical propia. Así terminamos llamando la atención de los medios.
Mariano: : Lo que más nos asusta es encontrar un estilo y hacer todos discos iguales. Odio esas bandas, me generan violencia. Ojalá nunca encontremos el “estilo-Babasónicos”. Hay cosas que te salen más fácil que otras, y es muy fácil caer en esa tentación.
Dargelos: : Para un disco nuevo ya estás en otro universo. Las fantasías que expusiste en discos anteriores ya están, ya son conocidas, ya te despreocupa que vivan solas y que sean de todos. Cuando hago un disco no me queda nada que decir, no me guardo nada, me quedo sin ningún mundo fantástico al que recurrir. Es una descompensación. Y durante un tiempo lo compartiré con los demás hasta que vuelva a hacerme de ideas sólo mías, de un nuevo refugio que dará lugar a nuevas canciones. A mí me cuesta que me salgan las canciones, no compongo casi nada. Desde Jéssico no escribí más nada; casi dos años sin componer. Me enfrento a la desidia del blanco total todos los días. Ni siquiera toco la guitarra, tocamos en vivo tan seguido que ni me dan ganas de tocar la guitarra.
¿Cuánto hubo de suerte en su carrera?
Diego: : Si no hay talento, la suerte no influye en nada. La única suerte es que alguien te entienda.
¿Es casual que mencionen el talento y no el sacrificio?
Uma-t: : Acá todo se hace con sacrificio. No es tan sencillo ser músico, es un camino con mucha soledad.
Diego: : ¡Además, acá no existe el negocio! Se hacen cosas sin que genere el negocio, sin que haya mercado.
Uma-t: : Y para hacer música a cambio de nada, hay que animarse a abandonarse. Todo músico argentino pasó en algún momento por ese período, aunque después le haya ido bien. Hay artistas que desarrollan una obra increíble sin ni siquiera rozar el mainstream . La Argentina tiene una compulsividad productiva que no noto ni en México, ni en los Estados Unidos. Es un país con tanta variedad musical que, si encuentra su propio sonido, puede convertirse en una especie de Jamaica. Hay una juventud ávida de generar discos. Salís a la calle y hay veintenas de shows, centenas de discos que aparecen, y todo es superior al negocio.
¿De chicos, tenían un plan b, no musical?
Dargelos: : Yo pensaba estudiar física nuclear.
¿…?
Dargelos: : Me gustaba la física cuántica. La física no sólo se produce en el campo de una reacción práctica, sino también en la comprensión del todo. Entender cómo se mueven las cosas. Las leyes de física se dan en todo momento, pero nos resultan invisibles. Igual, no me gustaba estudiar: me gustaba la música. La fantasía de ser cantante no empezó hace diez años; la tengo desde chico.
¿Mantienen algún contacto con el ex babasónico dj Peggyn, ahora rebautizado Jimmy Dolor?
Diego: : Ningún contacto. No hablamos nunca más. Creo que está en Tucumán.
¿Peggyn es el Brian Jones de Babasónicos?
Uma-t: : No. Peggyn no murió, y además no era miembro fundador ni estuvo en el primer disco. Por otra parte, no me gusta nada de los Rolling Stones después de Brian Jones.
24 de junio, en El Espacio, fiesta privada patrocinada por Lucky Strike
Ante no más de 300 personas, Babasónicos toca como si fuera una banda under, codo con codo, en un escenario de 4 x 2. Uma-T está acovachado en un costado, encima de Mariano; Gabo y Diego parecen siameses, y el único cómodo es Panza, en su trono percusivo. Dargelos canta metiendo el pie entre los equipos de monitoreo (“con el sonido y la compresión de la banda en vivo, podemos contener un show sin seguridad”, explica). En la primera fila, catorce o quince chicas de 14 ó 15 años lo miran extasiadas, con un moño en la cabeza, y le cantan la letra de cada canción mirándolo a los ojos, buscándole la mirada a los empujones. Babasónicos ya es una de esas bandas cuyos músicos le llevan tres lustros de edad a muchos de sus fans. Y si ya no cantan “D-Generación”, tal vez sea porque su generación ya no es la misma que la de las chicas regaladas de la primera fila.
Dargelos: : Esas miradas revelan la forma de atracción del showman…
¿Les resulta placentero tocar, hacer música?
Dargelos: : Debería serlo, pero no estoy seguro. Hay arrebatos de placer, y de otras cosas. Lo que sí me da placer es estar en el complot.
¿El complot? ¿Creen que su música puede generar cambios?
Dargelos: : No soy tan inocente. Veo nuestra transformación, y quizá la transformación atomizada en cada oyente. Pero no sé si espero un resultado en el complot. Veo que crece en envergadura: la parábola de vender muchos discos, y que cada disco sea un mundo para vivir adentro.
Uma-t: : El rock rescata algo maldito, abre mentes dentro de su abstracción. Te empuja a que la vida no sea como te cuentan que debe ser. A mí, de niño, el rock me abrazó y me dio amor. No entendía a mis padres, no encontraba mi lugar. Y me rescató, empecé a entender que estaba en la escuela secundaria, y que el sistema me estaba llevando a tener que trabajar, como si tuviera la vida embargada. El rock es un refugio ante la mediocridad educacional. Te trata de confundir, para que las cosas cambien. Mete mensajes de amor y de putrefacción, pero el mundo no cambia.
Diego: : Y sigue siendo tan cruel como bello.
Dargelos: : Yo creo que la música no tiene ningún mensaje para dar, y tampoco tiene moral. Una canción puede tener incesto, parricidio, o no hacer evaluación del bien y el mal; lo que para el entendimiento del racionalismo cristiano parece peligroso. Yo estoy en combate todos los días. No dar herramientas para la propagación de la estupidez, del consumo banal, de la mierda y de la explotación, es contribuir al complot. Me da lo mismo un mundo mejor que el fin de éste. El complot es contra la continuidad de este mundo. Lo único que tengo de libertad lo uso para el complot.
¿Cuánto tiene Babasónicos de libertad artística?
Dargelos: : Prefiero hablar de entretenimiento más que de arte. Cuando compongo, mi margen no es la libertad, porque el reverso de la libertad artística es la discriminación: uno siempre discrimina entre sus ideas: ¿Cuál es buena, cuál es mala? Así delimitás la obra, por lo que tenés que ser muy fino en la discriminación. Hasta en eso es injusto el mundo. Igual que un ser en la naturaleza, uno no puede discriminar nada, porque todo forma parte de la revelación. Por otra parte, es difícil entender la libertad si no tenés medios que te la provean. Mi libertad es de mentira: si no tengo plata para la nafta, no llego acá.
¿Ser una banda popular les da más poder para complotar?
Dargelos: : Los periodistas tienen un lugar de poder, porque tienen opinión y les pagan por opinar. Yo puedo ser un loco, o un equivocado. Al poder de verdad ni lo molesto. Lo que sí me resulta fantástico es saber que mucha gente escucha nuestra música y navega en nuestro universo de fantasías. Pero eso no me genera poder. Quizá genere en el oyente deseos de sentir algo parecido. Al menos eso es lo que la música me hizo a mí.
15 de octubre, frente a la biblioteca de mi casa, sector Borges
Abro Historia universal de la Infamia y reviso los personajes que animan cada capítulo. Hago tachaduras virtuales sobre los nombres (Lazarus Morell, Tom Castro, Monk Eastman...), los remplazo por los de los músicos de Babasónicos, y conservo celosamente la adjetivación Infame que Borges propinó a cada uno. Así formo:
El atroz redentor Mariano Roger.
El impostor inverosímil Uma-T.
El asesino desinteresado Panza.
El proveedor de iniquidades Diego Rodríguez.
El tintorero enmascarado Gabo Mannelli.
El incivil maestro de ceremonias Adrián Dargelos.
Mal no queda.




