
Grandes figuras en un ensamble instrumental
El EIBA, con obras de Martinú, Poulenc y Spohr
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Basta hablar de una selección de nombres rutilantes para generar sospechas. Después de todo, las experiencias recientes del mundo futbolero, que implican un futuro de angustias e incertidumbres, son un testimonio más que suficiente para demostrar que la reunión de grandísimas figuras no es garantía de resultados esplendorosos. Sin embargo, cuando se observan los nombres de los integrantes del flamante Ensamble Instrumental de Buenos Aires (EIBA), que hoy, a las 20.30, comienza su camino en el Templo Amijai, no cabe sino confirmar que es un verdadero seleccionado, de los mejores que se podrían armar con los músicos que habitan en nuestro país. Siguiendo el riguroso orden de cuerdas y vientos, de más agudo a más grave, los diez integrantes del EIBA son Pablo Saraví, violín; Kristine Bara, viola; Myriam Santucci, chelo; Oscar Carnero, contrabajo; Claudio Barile, flauta; Néstor Garrote, oboe; Mariano Rey, clarinete; Fernando Chiappero, corno; Gabriel La Rocca, fagot, y Fernando Pérez, piano. Pero hay otra diferencia, y sustancial, con cualquier selección deportiva: a ésta no la eligió nadie, sino que es el producto de una muy inteligente autoconvocatoria.
Néstor Garrote es quien comienza a recordar cómo fue el origen: "El ensamble es consecuencia de la necesidad que tuvimos de ampliar las experiencias del Quinteto Filarmónico de Buenos Aires con el cual trabajamos hace casi una década. Nos dimos cuenta de que queríamos extender el horizonte y resolvimos, hace unos años, comenzar con las consultas". Continúa Fernando Chiappero: "La idea era la de crear un grupo polifuncional, con muchas variantes en el escenario y no una formación estándar, como la del quinteto de vientos o el cuarteto de cuerdas, que conlleva una limitación concreta de repertorio. Somos diez pero, según los requerimientos, nos podremos ampliar hasta conformar una orquesta de cámara o reducirnos hasta un trío o, eventualmente, un dúo. Además, la movilidad será la norma. Haremos repertorios variados y cambiantes. Aspiramos a que el Ensamble sea versátil y dinámico". E inmediatamente, Garrote completa la idea: "El Quinteto está en su plenitud y va a seguir existiendo. Esta es una actividad paralela. Tenemos compromisos y vamos a seguir con nuestra historia. Pero dentro de los programas que desarrollará el Ensamble, también habrá lugar, ocasionalmente, para la presentación de obras para quinteto de vientos y ahí estaremos nosotros. El Ensamble va a ser, orgánicamente, un grupo completamente distinto al quinteto y no competirán uno contra el otro".
Pablo Saraví explica cuáles fueron sus motivos para sumarse: "Me pareció una idea fantástica porque es un tipo de conjunto que va a permitir presentar repertorios abandonados o desconocidos por estas zonas, precisamente, porque no hay conjuntos de este tipo. Los recitales con sextetos, septetos, octetos o nonetos son muy esporádicos y, por lo general, después de la presentación, los músicos reunidos vuelven a sus actividades habituales sin que la obra pueda ser incorporada como repertorio. Además, conocía al quinteto, con sus modos de trabajo y su calidad musical, por lo que no dudé en aceptar el ofrecimiento".
Pequeña orquesta
Con respecto a otras pretensiones, agrega Claudio Barile: "El Ensamble va a ser una pequeña orquesta que se monta por sobre un conjunto que viene tocando desde hace una década. Pero quizá nuestra aspiración última sea la de apuntar a la conformación de una orquesta de cámara de alta calidad". Sin que mediaran preguntas, Chiappero imagina el perfil: "Siempre nos atrajo la idea de una orquesta de cámara como el Orpheus de Nueva York, que trabaja de una manera muy libre, como una verdadera cooperativa artística, más allá de que puede haber un director eventual cuando la obra lo requiere. Es un lugar de libertad musical". Y, en el mismo sentido de funcionamiento colectivo, Garrote no deja de traer a colación al Ensamble Intercontemporain, fundado por Boulez hace más de treinta años".
Medido, el entusiasmo sobrevuela en esta vigilia. Gabriel La Rocca habla de cómo la práctica sinfónica aporta experiencia a la ejecución camarística y cómo ésta, a su vez, también los hace mejores músicos sinfónicos. Prevén no hacer mucho si no bien y planean ciclos de no más de ocho conciertos al año. Pasan los nombres de Schubert, Mozart, Brahms y Stravinsky, pero también los menos transitados de Spohr, Hummel, Françaix y Rota, y la palabra diversidad vuelve una y otra vez. Imaginan encargos a compositores argentinos, óperas de cámara y confirman que ha sido la nueva ley de mecenazgo la que ha posibilitado este inicio. Saben que deberán llegar apoyos de empresas privadas y hasta imaginan al Ensamble Instrumental de Buenos Aires como símbolo de la ciudad. Bien lo sabemos, con lo seleccionado no hay certezas. Sin embargo, este combinado de muy buenos músicos con mucho oficio, con muchísimos premios en las valijas, con presentes activos, y con intensas y exitosas prácticas solísticas, sinfónicas y camarísticas invita al optimismo. Es de esperar que el tiempo, el implacable, lo confirme y que el futuro sea, efectivamente, venturoso.
Qué, cuándo, dónde...
- Ensamble Instrumental de Buenos Aires. En el concierto de esta noche, a las 20.30, el conjunto -que integran Pablo Saraví, violín; Kristine Bara, viola; Myriam Santucci, chelo; Oscar Carnero, contrabajo; Claudio Barile, flauta; Néstor Garrote, oboe; Mariano Rey, clarinete; Fernando Chiappero, corno; Gabriel La Rocca, fagot, y Fernando Pérez, piano- interpretará Noneto, de Bohuslav Martinú; Sonata para oboe, fagot y piano, de Francis Poulenc, y Gran noneto Op. 31, de Louis Spohr.
- Templo de la Comunidad Amijai, Arribeños 2355. Informes: 4784-1243 (entradas a total beneficio de obras de acción social y educativas).




