Imágenes musicales
Hizo la banda sonora de "Angel, la diva y yo".
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Un padrino que era productor de cine lo introdujo en ese mundillo. Cuando decidió su vocación de músico, Alberto Quercia Lagos ya no podía resistirse a la tentación de ponerles sonidos a esas imágenes que se proyectaban en la pantalla grande.
Por estos días, este compositor de largo oficio haciendo bandas de sonido para cine y teatro, ("El verso" y "Comisario Ferro", entre otras) somatiza en su estado de ánimo el entusiasmo que le provoca el estreno, pasado mañana, de la película "Angel, la diva y yo", la tercera realización de Pablo Nisenson, en la que participa como autor de la música original del film.
Esta comedia dramática protagonizada por Pepe Soriano, Esther Goris y Boy Olmi cuenta la historia de un joven documentalista que recibe un extraño pedido para rescatar del olvido "al más grande director del cine argentino de todos los tiempos" y se lanza en un recorrido para descubrir pasado y presente del director anónimo.
"La música tuvo que estar muy cuidada porque es un film dedicado al cine, donde se les rinde homenaje a los directores que trabajaron para nuestra pantalla. Por eso, el leitmotiv de la música acompaña ese clima intenso y emotivo que tiene la película", subraya Lagos.
"El director juega con un tríptico de varios personajes, donde cada uno tiene su atmósfera, y eso es lo que buscamos con la música. Es una película hecha con mucha inteligencia", argumenta este compositor, que dedica el resto de sus horas a la enseñanza.
Quercia Lagos, viene endulzado por los dos premio Ombú de Plata al mejor guión y al mejor film iberoamericano que la película recibió en la última edición del festival de cine en Mar del Plata. Se considera parte fundamental de ese equipo de filmación. "Es como disfrazarte de peón dentro del tablero de ajedrez que el director tiene en la cabeza", compara.
El músico tuvo que estudiar a fondo el guión, meterse en la cocina de la filmación y trabajar palmo a palmo con el editor en esa unión imprescindible de música e imágenes. "Puede haber un libro excelente, pero si la edición es mala, la película también. La edición es el 50 por ciento de una película", sugiere Lagos, que utiliza códigos cinematográficos más cercanos al de un realizador que al de un músico.
Lagos conoce el paño. Es un especialista en bandas sonoras y considera que "la música debe ser como un traje hecho a medida del film". Enseguida recuerda esa pareja indisoluble que formaron Nino Rota y Federico Fellini, o la capacidad de Woody Allen para musicalizar sus películas. "Pero muchos directores de cine no tienen oído para la música. Algunos tendrían que hacer un curso de apreciación musical", dispara este pianista, que dice estar influenciado por Gershwin, aunque se identifica también con el tango, el folklore y la música clásica.
Un reconocimiento necesario
Su filiación al género de las bandas sonoras lo llevó a la necesidad de reivindicar este rubro postergado dentro del cine local. "No entiendo cómo en nuestro país no se la da la importancia que tiene la música de películas. En el extranjero es un negocio, y acá no se le da bolilla", sostiene.
Lagos presentó un proyecto en el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) para que se incluyeran las bandas de sonido dentro de los rubros de competencia en los festivales locales. "Tengo esperanza de que las autoridades se hagan eco de esta propuesta, que es tan necesaria para un rubro tan importante dentro de un film", arriesga Lagos.
Todas las semanas, este orquestador elabora una música diferente para las obras del ciclo de teatro leído que se desarrolla en la sala Gregorio de Laferrére, de Argentores. Ante esa entidad, también presentó un proyecto para que se premiara la música para teatro. "Obviamente, yo quedaría excluido de la competencia. Sólo me gustaría participar del jurado. Pero esto no es a título personal, es solamente para que se reconozca la labor de los que hacemos esta música, que completa las imágenes de esos universos mágicos que inventan autores y directores."





