James Caan, el galán que se hizo actor
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NUEVA YORK (The New York Times).- "Entre todos los malos de la película, él parece uno de los buenos", comentó James Caan, refiriéndose a su personaje, un veterano intermediario que trabaja para un abogado de la mafia en "Al calor de las armas". "Si hay alguien que tiene una moral inquebrantable, es él, porque está atrapado en un dilema: servir al jefe y cuidar a la hija del jefe."
El tipo de personaje entre bueno y malo ha sido la especialidad de Caan desde que, en 1972, interpretó a Sonny Corleone en "El padrino", el clásico del cine de gángsters dirigido por Francis Ford Coppola.
Como actor, Caan siempre estuvo dispuesto a mezclar su enorme encanto casi infantil con un sentido de violencia controlada, lo cual sugiere algo más tenebroso detrás de una brillante sonrisa y un lenguaje contemporizador: "Uno percibe -añadió- que este tipo, mi personaje, pasó por muchas guerras, pero es frío y calculador, y realmente conserva la calma. Es hábil y maniobra con mucha cintura ".
Al estilo de Peckinpah
En "Al calor de las armas" Caan va tras dos ladronzuelos interpretados por Ryan Philippe y Benicio del Toro y la acción desemboca en un tiroteo que recuerda a los de las películas de Sam Peckinpah, para quien Caan hizo "The killer elite".
"Seguro que Sam hubiese rodado esta película", señaló Caan por teléfono desde su casa en el Estado de Utah. "Es propio de su estilo", agregó.
"Admiro la manera de escribir de Christopher McQuarrie", reconoció Caan. "Había una extraordinaria escena, de 14 páginas, por la cual básicamente acepté filmar la película, entre mi personaje y el de Benicio. Una larga escena en un comedor, donde su personaje habla respecto de cómo hoy las personas quieren ser criminales, pero no quieren cometer un crimen, y sólo les gusta que las reconozcan como tales."
Con las vicisitudes de la filmación, esa escena, finalmente, no fue incluida en la película. No obstante, James Caan no siente resquemores.
"Realmente disfruté el hecho de trabajar con esos jóvenes. Ahora son todos pibes para mí, porque ya soy un veterano. ¡Dios mío, acabo de cumplir 60 años! No quiero ni pensarlo. Sin embargo, sigo jugando al basquetbol con veinteañeros, y sencillamente me niego a aceptar los años que tengo."





