John Travolta, de regreso con un film controvertido
"Batalla final" se estrenará el jueves
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LOS ANGELES (The New York Times).- "Hacer esta película fue una lucha de quince años", exclamó John Travolta, protagonista y productor ejecutivo de de "Batalla final", estrenada en mayo último en los Estados Unidos. La causa de la demora fue que la película está basada en la novela publicada en 1982 y escrita por L. Ronald Hubbard, fundador de la cientología, controvertida secta religiosa de la cual Travolta es uno de los más conspicuos miembros.
Sin embargo, el actor insistió en que "Batalla final" no es una película sobre cientología y que podría haber sido escrita por un autor de cualquier tendencia religiosa. "Es una clásica historia de ciencia ficción -dijo el autor-. Una película de acción basada en uno de los mejores libros de ciencia ficción que se haya escrito."
En 1984, Travolta adquirió los derechos de la novela de Hubbard con la intención de interpretar al joven héroe de la película, Johnny Goodboy Tyler, que en el año 3000 de la era cristiana encabeza un motín contra seres extraterrestres -llamados psiclos- que invadieron el mundo y sumieron a la humanidad en la esclavitud.
Pero llegado el momento de filmar la película, Travolta había cumplido demasiados años como para encarnar ese papel y no tuvo más remedio que cederlo a Barry Pepper, a quien se vio hace poco en la película "Milagros inesperados" (1999).
"En "Batalla final" -dijo el actor- los seres humanos deben recurrir nuevamente a la caza y al acopio para sobrevivir. Llevan una vida penosa. Y nada les resulta fácil."
El propio Travolta interpreta a Terl, un psiclo de dos metros y medio de estatura, melenudo y malvado. "Es un personaje muy teatral", indicó Travolta. "Casi llegué a pensar que Shakespeare pudo haberlo creado. Para Terl, todo es manipulación y chantaje, y ciertamente es el personaje más maligno que he tratado de interpretar."
"La película -continuó Travolta- me obligó a una asombrosa transformación física. Uso una especie de tocado con pelo, tengo ojos ámbar y garras."
Después de pasar parte del rodaje haciendo equilibrio sobre zancos de un metro para consustanciarse con la estatura de los psiclos , Travolta relativizó la posibilidad de que surgiera una controversia religiosa respecto de la película. "En vísperas del estreno, la repercusión que generó la película fue notable -dijo-. En realidad, ya que sólo pudimos filmar la mitad del libro, que tiene 1050 páginas, con el estudio estamos pensando en filmar una segunda parte en el año 2002."
Además, Travolta analiza la posibilidad de llevar al cine otras dos novelas de Hubbard, "Mission Earth" (Misión Tierra) y "Fear" (Miedo), publicadas respectivamente en 1991 y 1992. "Me gustaría agregar más ciencia ficción a mi trabajo. Es el único género que he descuidado. Pero me gustaría hacerlo de una manera más realista", dijo entusiasmado.
Desde que resurgió con "Tiempos violentos" (1994), Travolta ha interpretado un papel tras otro y llegó a cobrar 20 millones de dólares por película. Acaso lo único que necesite para coronar su carrera sea un premio Oscar.
"Por las dudas, no debo fiarme demasiado. Pero estoy sumamente orgulloso del trabajo que hice últimamente, de "Una acción civil" (1998) y de "Colores primarios" (1998). Fueron puntos sobresalientes de mi carrera", reflexionó.
Pronto se verá a Travolta junto a Lisa Kudrow en la película "Numbers" (Números), una comedia de Nora Ephron acerca de una estafa en el juego de la lotería. También firmó ya contrato para protagonizar una película de suspenso ("Domestic Disturbances") y otra de acción ("Swordfish"). Y reconoce que le interesa filmar otra película musical (su primera, desde "Grease", en 1978). "Hallar un personaje emocionante es lo máximo que aspiro. Pero el mayor desafío es cuidar a mi familia y a mis 40 empleados, a quienes me une un gran cariño", señaló. Esa familia incluye a su esposa, Kelly Preston, que interpreta a una extraterrestre en "Battlefield Earth", a su hijo Jett, de siete años, y a una hija de meses. "No he sido el mismo desde que me convertí en padre", confesó. "Uno no siente por nadie lo que siente por sus hijos, y eso me hace más vulnerable."





