
La educación sentimental de Héctor Babenco
El director de "El beso de la mujer araña" habla de su último film, protagonizado por Miguel Angel Solá y Walter Quiroz.
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"Los hombres se enamoran de las mujeres locas, pero terminan casándose con las otras", le dice Ana a Juan, los personajes centrales de "Corazón iluminado", el film de Héctor Babenco que se estrenará mañana en Buenos Aires. "Esa es la historia de la película", opina el director respecto de la declaración del personaje de Ana (interpretado por la actriz María Luisa Mendonca) a Juan, encarnado por Miguel Angel Solá.
"Corazón iluminado" se mete con el mundo del deseo y la pasión llevados hasta el límite del desenfreno. Un territorio que Juan pisó a los 17 años y del que fue desalojado sin piedad. Veinte años más tarde, Juan volverá a transitar ese reino de las emociones fuertes y extremadamente peligrosas.
Babenco declara a los cuatro vientos que el film no es autobiográfico. Pero admite que ha echado manos de retazos de su propia biografía para bordar en celuloide la delicada guarda de los sentimientos huracanados. "Es la fotografía de más alta definición que he conseguido hacer de quien yo soy", dice a La Nación a punto de estrenar en Buenos Aires el film que realizó en Mar del Plata, la ciudad donde pasó la adolescencia antes de juntar fuerzas para irse a conquistar el éxito por el mundo, al punto de obtener cuatro nominaciones y un Oscar de la Academia de Hollywood (William Hurt como mejor actor) por "El beso de la mujer araña".
Puesto a mirar el espejo de Juan, el personaje sobre el que gira "Corazón iluminado", Babenco habla con la naturalidad de quien conoce bien el paño de la ficción que ha escrito. "Ese hombre tuvo que bloquearse durante toda su vida hasta que la situación de la muerte de su padre lo hace retornar a la ciudad maldita de la que escapó y reencontrar su pasado".
El tiempo unido a otra mujer de nombre Lilith (interpretada por Xuxa Lopes) le jugará una mala pasada. Juan ya no podrá distinguir entre aquel amor de la Ana inolvidable y este nuevo torbellino de deseo que hace tambalear su equilibrio.
"Nunca, en todos estos años, he parado de pensar en vos. No podía dejar de tenerte presente a pesar de saber que estabas muerta", es todo lo que Juan podrá decirle a aquella Ana que vuelve una y otra vez a su presente.
A la hora de explicar esa insistencia amorosa, Héctor Babenco es categórico:"El amor es no olvidarte de alguien nunca", define. "Pero a veces, para poder sobrevivir, te ves obligado a pensar que esa persona no existe más -concede el realizador argentino radicado en Brasil-. Hay situaciones en las que si sabés y aceptás que esa persona amada existe, no tenés más opción que ir a buscarla. De lo contrario, sos un idiota total".
La pregunta obligada es por qué el laberinto del amor tendrá vericuetos tan complejos. ¿Por qué el deseo y el deber transitarán a veces caminos tan diversos?El personaje que compone Solá es quizá la mejor muestra de ese maremoto de contradicciones. "El, para no ir a buscar a esa mujer que lo ha encantado, para casarse, para tener hijos y para transformarse en una persona de éxito profesional, tuvo que abortar una emoción, tuvo que aplastarla y luego cicatrizarla -sostiene Babenco-. Pero, cuando vuelve a la ciudad maldita porque su padre está por morir, se da cuenta de que el pasado de veinte o treinta años atrás es como si hubiera sucedido ayer a la tarde".
Y será entonces cuando en esa confusión entre el ayer y el hoy, otra mujer que parece ser la misma, amenazará con colocarlo otra vez al borde del atractivo abismo del deseo. "En el epílogo de la película, Juan vive una situación que cabalga entre la vigilia y el sueño -dice el realizador de "Pixote"-. Son momentos de la vida en que uno funciona medio dormido y medio despierto. Lo medio despierto es cuidar la parte familiar; lo medio dormido es pensar en esa mujer que ni se esclarece ni se apaga. Juan llega a un punto en el que no se da cuenta si esa mujer existe o no, y encuentra a otra mujer que acaba siendo iluminada por el mismo tipo de luz que aquella primera. Las dos son portadoras de una dimensión de locura y animalidad que a él lo atraen totalmente. Su única posibilidad de sobrevivir es matar otra vez esa segunda manifestación de deseo".
A contramano del agrado
"Esta es una película a contramano", declara Héctor Babenco sin el menor esfuerzo por parecer simpático, ni por rendir pleitesía a las exigencias del marketing. "Lo supe siempre", agrega. Y basta preguntarle si lo que quiere decir es que "Corazón iluminado" es un film concebido y realizado a contramano del cine de Hollywood, para se vuelva terminante:"No, del cine en general -responde-. Y eso es así porque la película desafía los códigos elementales de narrativa. Juega a que el público se interese por la historia y en un momento determinado le dice al espectador:"¡Qué bueno que te esté gustando! Mirá lo que te voy a decir ahora" y la película hace un cambio de 360 grados que deja a la gente medio descompuesta emocionalmente".
Babenco conoce los códigos de la época histórica que le toca transitar y se resiste a remar en favor de la corriente sólo para que la travesía resulte más confortable y menos esforzada. El está empeñado en hacer las cosas a su manera. "Hoy día lo que se busca como única forma de comunicación es el agrado", opina y se dispone a ejemplificar. "Cuando un productor discute con el director respecto de la película que el realizador tiene entre manos es casi siempre por el mismo tema: el productor pelea para transformar ese film en algo más comercial. La idea para hacer juego con las supuestas leyes del marketing es que todo film debe ser pasado por un filtro que lo vuelva más digestivo. Se trata de que la comida le caiga bien a todo el mundo. Y aquí yo digo: ¿saben qué?Sólo voy a contar una historia tal y como yo creo que es esa historia".
Las alas del deseo
Héctor Babenco mira hacia atrás y se encuentra con el hombre que fue en los tiempos en que concibió "Corazón iluminado". En ese espejo del pasado se ve internado víctima de la leucemia, sometido a un trasplante de médula ósea y dudando sobre sus posibilidades de seguir viviendo. En ese marco ubica Babenco su decisión de hacer el film tal y como se lo dictaran sus entrañas, sin el menor cuidado por las reglas tácitas de la conveniencia.
"Hay que tener en cuenta que el hombre que eligió contar esta película de este modo era un hombre especial porque había pasado por una situación límite de vida y que decidió narrar en primera persona, pero omitiendo lo más importante: que ese hombre que estaba haciendo la película, sentía rabia contra el mundo. Ese hombre estaba con bronca, estaba angustiado y no aceptaba la idea de hacer una película fácil porque las cosas para él habían sido y seguían siendo muy difíciles, muy complicadas y muy misteriosas, tanto como la mujer que aparece en la segunda mitad de la película".
Babenco habla con la distancia de quien afortunadamente se ha quedado de este lado de la vida. Habla como si aquel que estuvo a escasos centímetros del abismo hubiera sido una más de las criaturas salidas de su fantasía y convertidas en personajes de película.
De hecho, en el dossier de prensa de "Corazón iluminado", el director escribió los recuerdos de aquellos días de hospital, pero eligió narrarlos en tercera persona. "Un día un hombre se despertó y sintió que su vida llegaba al fin -dice el texto de Babenco-. Algún tiempo más tarde, después de haberse sometido a un trasplante de médula ósea, otro hombre, éste vestido de blanco, entra en un cuarto de hospital y dice a su paciente: "Aquí sólo creemos en la ciencia, pero mi experiencia me dice que saldrá de este mal paso y que encontrará en sí mismo la fuerza para realizar lo que más desea en el mundo (...) Algún tiempo más tarde, después de haberse recuperado (...)el hombre trabajó, entonces, hasta los límites de sus fuerzas físicas, a fin de serle fiel a sus recuerdos que finalmente dieron la luz a "Corazón iluminado".
¿Era realmente esta película lo que aquel hombre más deseaba en el mundo? Babenco se abalanza sobre la pregunta esgrimiendo una certeza:"Era lo único. ¿Qué otra cosa podría haber deseado? Yo quería contar la historia de mi educación sentimental y me dije:"No sé si habrá tiempo para hacer otra película. Entonces quiero ser recordado por ésta, una película sin concesiones".




