
La lección de Salgán-De Lío
El recital, en el Centro Cultural Recoleta, marcó el clímax del festival
1 minuto de lectura'

"¡Ah, está tocando Horacio Salgán, qué maestro!", dice el mocoso mientras se abre paso entre la gente para acercarse al escenario. El pibe no tiene más de 11 años y don Horacio anda por los ochenta y pico; sin embargo, parece que hay una buena sintonía entre ellos. La frase, que suena a grata sorpresa, quizá la copió de su padre o de su abuelo, o tal vez sea lo primero que se le ocurrió al encontrarse en vivo y en directo con ese personaje que tantas veces escuchó nombrar en su casa. Lo cierto es que el chiquilín busca un buen lugar, se acomoda y hace silencio para escuchar los primeros compases de "Comme il faut", por el dúo Salgán-De Lío, en la terraza del Centro Cultural Recoleta.
En el fondo nadie se anima al baile, y aunque la música de este dúo no cabecea desde lejos como los discos de D´Arienzo, permite ensayar algunos pasos. De todos modos, no hay ni siquiera una pareja que tome la iniciativa, porque este espectáculo es para disfrutar con los oídos, y en un silencio respetuoso que sólo se interrumpe con aplausos al final de cada tema.
Se disfruta cuando llega "Malena" con ese piano que canta: "Tu canción tiene el frío del último encuentro/ Tu canción se hace amarga en la sal del recuerdo..." , o en la impetuosa versión de "El vals y tú", donde De Lío se adueña del ritmo que desemboca en el lirismo melódico de su socio, o en otro vals, "La loca de amor".
Si el chico que no pasa los 11 años sintoniza con lo que ve y escucha debe de ser porque arriba del escenario hay otros dos chicos que hacen de la música un juego. Y pensar que su manera de tocar es tan diferente: Salgán tan elegante y creativo, y De Lío con toda su "roña" tanguera y el paso firme de una guitarra que nunca le pierde la huella al piano inquieto. Así se divierten. Lo hacen hasta cuando se ponen serios para interpretar "Aquellos tangos camperos", la antesala de un divertido "Entrerriano", de ese chiste que consiste en hacer de cuenta que improvisan sobre una improvisación muy estudiada de "La cumparsita", o cuando se despiden con la versión número mil de "A fuego lento", donde el juego llega a límites impensados.
Justo al final aparecen dos señoras con cara de "vengo a curiosear". Una de ellas dice: "Son buenos, pero no sé qué grupo es". Y el mocoso que anda cerca y las escucha pone cara de "¡no puede ser que no lo sepan!"
Se ve que el tango del nuevo siglo es capaz de traer este tipo de sorpresas. Hasta para Salgán, que mientras sale caminando hacia la puerta junto a su compañero de música es interceptado por una adolescente que busca un autógrafo. ¿Acaso la música de Buenos Aires tiene dos nuevos ídolos juveniles?
Muchachos, ¿para cuándo el club de fans?
Cuando el dúo deja a tranco lento el centro cultural, la compañía Tango x 2 sube al escenario con su espectáculo "Una noche de tangos".
El show deja una mirada evocativa, donde un repertorio con muchos lugares comunes alternará diferentes momentos del género, sin un relato cronológico, contados desde la danza, los gestos y el vestuario. Es noche de tangos, para escuchar y mirar.
Muestra de fotos y afiches
Durante los cinco días del festival Buenos Aires Tango, de 14 a 24, el Palais de Glace (Posadas 1725) presentó una muestra denominada "Tango de colección", con material aportado por los museos del Tango, del Cine, de la Ciudad y de la Casa Carlos Gardel.
Allí se pudieron ver afiches promocionales de películas como "Alma de bandoneón", con Libertad Lamarque; "El último payador", con el galán Hugo del Carril, y "Así es el tango", de 1937, protagonizada por Tita y Tito (Merello y Lusiardo).
También hubo fileteados, ropa, bandoneones, reproducciones de partituras de la época en que los temas se vendían a las editoriales por 25 pesos, ilustraciones y letras de la revista PBT y fotos de Edmundo Rivero, Argentino Ledesma, Pichuco Troilo y Agustín Magaldi en sus años mozos.
Hubo variedad, pero no cantidad, y tampoco grandes tesoros. Recorrer la muestra no llevó más de módicos 20 minutos.




