
La noche de Gerardo Sofovich
Anteanoche, en el ciclo "La cornisa", Luis Majul entrevistó al ex interventor de ATC
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Todo empezó como una novela de misterio. Un escenario secreto para un encuentro muy público y la incertidumbre de no saber qué podía pasar. En estos términos se realizó anteanoche el anunciado programa en el que el periodista Luis Majul consiguió que Gerardo Sofovich volviera a la pantalla de Canal 7.
"Este es un momento histórico", decía el conductor de "La cornisa" en la apertura del primer bloque, en el que explicó el porqué del traslado de sus cámaras desde la emisora estatal hasta un estudio -cuya dirección fue mantenida en secreto-, contratado especialmente para la ocasión.
Su invitado, animador, productor y ex interventor de ATC, fue declarado persona no grata por los trabajadores del canal, quienes ante la noticia de su posible presencia allí renovaron el repudio advirtiendo que no podrían garantizar su integridad física en caso de que se le ocurriera volver, aunque más no fuera por una hora.
Sin titubeos
"La gente del Sindicato Argentino de Televisión (SAT) lo odia; no lo quieren ver en el canal y están en todo su derecho", provocaba Majul mientras Sofovich se preparaba para un reportaje que prometía ser complicado y sin concesiones.
Frente a tamañas expectativas sólo quedaba la decepción. Las preguntas del periodista chocaban con la réplica rápida y molesta de Sofovich, que durante todo el primer bloque amenazó con irse del estudio.
"¿Tiene miedo de terminar como Alderete?" preguntaba Majul, para encontrarse con la sonrisa socarrona del creador de "Polémica en el bar". Armado con una carpeta de documentos que se suponía podían probar su inocencia, Sofovich se defendió sin titubear cuando tuvo que explicar su parte de responsabilidad en el vaciamiento de las arcas del canal estatal. Más allá de los balances y estados de cuenta que ostentaron uno y otro contrincante, el invitado superó al anfitrión. Por momentos logró desorientarlo y hasta terminó formulando algunas preguntas por su cuenta.
La lucha por ver quién atacaba más a quién consiguió 4,1 puntos de rating, un promedio que subió hasta los 5,3 cuando a las 23, por la misma pantalla, comenzó "Todo por dos pesos".
Para sostener su papel como supuesto perseguido político, Sofovich aseguró que son minoría los empleados del canal estatal que no lo quieren, que el vicepresidente Carlos Alvarez lo ataca y que el periodismo no tiene la menor idea de lo que dice cuando lo critica.
La opinión del público no se hizo esperar. Por teléfono y fax los espectadores dieron su veredicto: criticaron con dureza a Majul y defendieron a Sofovich. La respuesta de la gente pareció sorprender al periodista y le otorgó la carta de triunfo al invitado, que insistía en defender su honestidad.
El gran acusado de la noche hizo gala de su experiencia mediática, recordó sus viejos éxitos y terminó el programa satisfecho, como en los tiempos en que se dedicaba a cortar manzanas por la pantalla de ATC.
Todas las voces
Durante la hora que duró "La cornisa" se escucharon las más diferentes opiniones sobre un mismo personaje. Responsable de odios y amores, Sofovich miró con atención la grabación en la que Darío Lopérfido, secretario de Cultura y Comunicación, decía que lo peor del canal estatal de la era menemista era él. Después llegó el turno del periodista Pablo Sirvén, que detalló las irregularidades de las que se acusa a Sofovich y por las que tendrá que responder ante el juez Liporaci el próximo viernes.
De parte de los miembros del SAT, dio su testimonio Alejandro Ruiz, que habló de una operación de prensa montada para que Sofovich fuera percibido por la opinión pública como inocente.
Consultado por La Nación , Juan García Terán, representante del gremio de personal jerárquico de Canal 7, aseguró que nada de lo que diga Sofovich les importa. "Hablar de ese señor ya es hacer arqueología", concluyó.




