
La tonada cuyana y universal
Niños mimados de Gustavo Santaolalla, productor de sus discos, tocan en Buenos Aires, tras ser nominados al Grammy latino
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¿Qué es la tonada? Se le pregunta al mendocino Raúl Tilín Orozco, ese arte antiguo que volvieron a poner en el mapa de la música junto a su compañero Fernando Barrientos. En los últimos Grammy latinos, su álbum Tinto, grabado íntegramente en Mendoza y producido por Gustavo Santaolla, quedó nominado al mejor álbum folklórico. Nunca la tonada había logrado enamorar el duro corazón de la industria. Algo tiene la tonada. Es sentimiento: "Recuerdo la última vez que un amigo estuvo en una farra cuyana donde se cantan tonadas por horas. Mi amigo no entendía hasta que en un momento era llanto puro". Es fundacional: " La tonada es la madre de las músicas en Cuyo". Es existencial: "La tonada es una de las músicas más espirtuales que existen". No hay manera de rebatirlo.
Tilín Orozco sabe de lo que habla. Nació en Mendoza el 7 de septiembre de 1960 y se crió entre tonadas. Con el dúo Orozco-Barrientos -con el que grabó tres discos y que influyó en toda a una nueva generación de creadores cuyanos- se lo conoce por llevar sus tonadas al mundo entero. La semana pasada estuvo frente al Papa. Hoy y mañana estarán en Café Vinilo haciendo lo que mejor saben hacer: cantar tonadas, cuecas, gatos y canciones de su autoría. A Tilín Orozco no le cuesta nada definir el sentimiento de la tonada, ese arte existencial que define la vida del ser cuyano que está difundiendo en todo el mundo. Algo tiene la tonada que llega al corazón más blando y más duro. "Mucho amor tiene la tonada", dice el guitarrista.
La tonada es una de las pocas músicas que se dedica expresamente a otro: a la amada, al compadre, a los amigos, a los padres. "Tiene una profundidad intrínseca que no tienen otras músicas. Es el corazón puesto sobre la guitarra, sobre la garganta, sobre el alma del otro. Eso es una tonada: es mi corazón que lo pongo en el tuyo. Cuando entendés ese mensaje y ese código no dejás de escuchar tonadas en tu vida, porque siempre estás esperando el momento que llega el cogollo, la dedicatoria."
La voz del guitarrista y compositor de los temas junto a Barrientos parece quebrarse. Tilín rompe el tono monocorde que impone el horario de la siesta cuyana y se traslada a la atmósfera de esas farras cuyanas, donde se cantan tonadas hasta el amanecer en Mendoza, San Luis o San Juan. "Podés estar horas cantando tonadas. En la farra afloran y afloran, porque el sentimiento de la dedicatoria es grande y entonces no podés quedarte rengo si tenés amigos a quienes dedicarle una. En San Luis, en San Juan o en la casa del Pío Maya en Mendoza se arman guitarreadas que son como catedrales de la tonada, son como monasterios de la música cuyana."
El Dúo Orozco-Barrientos no se olvidó de esa escuela. Al contrario, la potencia, la lleva a otros públicos y la proyecta con un regionalismo universal. "En los festivales como Americanto o Baradero podemos comprobar que la gente valida la música cuyana. Muchos no te llaman porque no saben, porque no han visto o no han escuchado. Nosotros le dimos una vuelta de rosca a la música cuyana porque era nuestra curiosidad de entrar en otras formas. Pero todo convive. En nuestro último disco tenés tres o cuatro temas tradicionales tocados tal cual deben ser, incluso tonadas del 1800, como «Tonada del arbolito», junto a «Cara sucia», que es nueva y testimonial."
En Mendoza, Orozco y Barrientos se armaron por primera vez en 2003 como dúo compositivo. No tenían otra pretensión que hacer un repertorio que cantaran otros. "Esto nos vino de yapa, por eso todo lo que podamos compartir con Fernando es felicidad", asegura Tilín. En Mendoza, Tilín recibió la aprobación del maestro don Félix Dardo Palorma. "«Lo tuyo es sui generis. Seguí adelante, no importa lo que digan los demás» -recuerda que le dijo Palorma-. Si Gardel te dice que sigas adelante, más allá de tus dudas, vos seguís adelante."
En Mendoza fueron resistidos. "Al principio el medio era hostil. No podían entender cómo un pelilargo como Fernando saliera a cantar tonadas. A mí me representa más Fernando que cualquier gerente del folklore". Con el tiempo, fueron aprobados. "Nos hemos ganado el respeto y el cariño de los colegas y del público cuyano. Es lindo que en el barrio te saluden y que sigan pensando que el ser humano sigue siendo el mismo, más allá de llegar a lugares que parecen glamorosos como el Grammy."
Por eso decidieron grabar íntegramente su último disco en Mendoza, que recibió la nominación al mejor álbum del folklore compitiendo con artistas de la talla de Toto la Momposina. "Los discos anteriores fueron hermosos, pero teníamos ganas de hacer todo acá. En el estudio de grabación hay una parrilla y la bodega con mis vinos la tengo cerca, ¿qué más podés pedirle a Dios? Por eso es que este disco tiene esta contundencia y esa realidad geográfica y cultural. Creo que por eso Tinto tomó tanta fuerza, porque es un disco que lo hicimos en Mendoza."
El dúo Orozco-Barrientos demostró que desde Mendoza se puede hacer música con identidad y contemporánea. "Para nosotros 2014 fue un año espectacular. La nominación fue un reconocimiento a una música cuyana que hace unos años no estaba ni en el mapa de la música argentina. Que la reconozcan afuera es un logro que para mí marca un antes y un después. Todavía hay que trabajar mucho. Hay hacedores nuevos cuyanos muy buenos y para nosotros es una alegría saber que la música mendocina ya está dando vueltas por algunas cosas que hicimos nosotros y un montón de artistas que se sacrificaron para posicionar a la música de Cuyo."
Como si estuviera en una guitarreada, Tilín agradece a todos los que ayudaron al dúo en el camino. Son tantos que no alcanzaría una farra cuyana para nombrarlos Alguna vez, Orozco les dedicó una tonada con el corazón. Es un regalo que no recibe cualquiera. "En una rueda de amigos, el cantor elige a quien ofrendar ese cogollo porque es algo muy profundo. Es un acto de amor. Por eso las tonadas no se las cantás a cualquiera".
-¿Cuántas tonadas sabés?
-Me sé bastantes. Es que me encanta dedicarlas a mi hijo Gabriel, a mi vieja, a mi mujer, a los amigos, al dueño de casa que te recibe. Son códigos muy fuertes.
-¿Cuál es tu tonada favorita?.
-Desandando el camino, voy sin asombro, nada me lleva; el hombre es un retoño del árbol, vida frutal de penas" ("Al cimbrar de la vida" de Felix Dardo Palorma). "A veces quiero escribir, unos versos a mi amada, y nunca consigo nada, yo no sé porque será. Por más que intento rimar, la rima no está conmigo, y otras veces he querido, mis versos improvisar, y no le puedo cantar, al dulce cariño mío" ("A veces quiero escribir unos versos", de Villavicencio).
Le sigue otra y otra. Tilín Orozco no para. Por unos instantes pierde la noción del tiempo. Para despedirse deja una última tonada que la canta para él y para todos: "Recuerdas que me decías, «No me gustan las tonadas», que eso era cosa de viejos, que dejara la guitarra, que era canto de boliche, y no servían pa' nada. Y ahora me dices, «Cántame tonadas», de un dulce motivo, que me llegue al alma. Que digan sus versos, todo lo que me amas». Me dices, «Si muero, cántame tonadas»".




