Las mil y una formas de lanzar un "Grandes éxitos"
Llueven en los últimos tiempos, por placer o por negocio
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La idea de un disco de grandes éxitos puede tener diversos orígenes. Para Patti Smith, por ejemplo, fue bastante entretenido cuando su sello discográfico le propuso editar un álbum con sus temas más vendidos. "Por contrato, estaba obligada a hacerlo, pero teniendo en cuenta que tuve un solo tema exitoso ("Because the night", de 1987), encontré muy divertido todo el asunto", le dijo la cantante a The Sunday Times, respecto de "Land", el disco doble que acaba de editarse en el exterior.
Ante esta situación, Smith decidió que, para ser honesta, la única vía posible era dejar que la gente elija. Así, mediante preguntas a amigos y consultas en la calle y vía Internet, recabó unas 10.000 opiniones sobre cuáles eran los temas suyos que ameritaban figurar en este disco ,que quedó conformado por treinta tracks, que incluyen temas en vivo y algunas rarezas.
Es que, por contrato o por tentación, son pocos los artistas que en algún punto de su carrera no ceden a la tentación de editar un compilado de sus canciones. Y, sobre todo ahora, cuando, tras la reedición en CD de los discos que se conocieron en vinilo, la industria discográfica busca nuevos caminos para aceitar la maquinaria de las ventas.
En los últimos meses (¿será una marca de 2001?) se han editado una gran cantidad de compilados bajo el muchas veces ambiguo título de "Grandes éxitos". Algunos artistas, por su extensa carrera, necesitaron un disco doble. Tal es el caso del "Echoes", de Pink Floyd, que cubrió toda la carrera de la banda.
También de Rod Stewart se editó en noviembre "The very best of Rod Stewart", con temas que van desde los tiempos de Faces hasta su último disco, "Human", pasando por sus etapas de rocker, de disco music y de baladista para adultos.
También doble es "Their greatest hits: the record", de los Bee Gees, con cuarenta temas de la banda de los hermanos Gibb, desde los años sesenta hasta 2001, con aquellas canciones conocidas por todos más algunas que sólo aparecieron como lados B de simples o que fueron popularizadas por otros artistas.
Cuatro bandas de los 90 también decidieron que era tiempo de agrupar composiciones. En algunos casos, porque ya no hay banda y sólo queda sacar rédito del pasado, como Smashing Pumpkins y los grunge de Alice in Chains. También Collective Soul juntó trece de sus melodiosos rocks que coquetean con el pop. Pero el más interesante es el de Green Day, ya que en su "International Superhits!" queda claro, en sus 21 temas, que es una de las buenas bandas del punk rock, más allá del tiempo.
Entre los grupos de los años 80, cedieron a la tentación del grandes éxitos Madonna, con su "GHV2", Roxy Music, y hasta una banda tan poco atada a la industria como Ministry, que propone en su "Greatest Fits", agrupado sin orden cronológico, un repaso por sus temas de metal industrial, género en el que se han convertido en referentes.
Una buena idea
Por último, unos The Cure en estado latente (Robert Smith está preparando su primer álbum solista) volvieron a caer en la tentación de compilar sus temas. Ya lo habían hecho con "Staring at the sea: the singles", hace ya varios años (fue editado en 1986) y con "Galore", de 1997.
Este "Greatest hits" comparte con el primero, siete temas ("Boys don´t cry", "A forest", "Let´s go to bed", "The walk", "The lovecats", "Inbetween days" y "Close to me"). No está, por razones obvias, "Killing an arab", el primer éxito que consiguió la banda. Con el segundo, comparte los nueve siguientes ("Why can´t be you", "Just like heaven", "Lullaby", "Lovesong", "Never enough", "High", "Friday I´m in love", "Mint car" y "Wrong number"). Quedan así, sólo dos temas, "Cut here" y "Just say yes" que son, precisamente, nuevas composiciones de la banda inglesa, como para despejar los rumores de separación.
Pero no es , sin embargo, en estas dos nuevas canciones donde radica lo interesante de este álbum. Es que la banda liderada por Robert Smith puso como condición a su sello discográfico para editar otro compilado que saliera, en edición limitada, como álbum doble.
Es allí, en ese segundo disco, donde reside lo interesante. Porque el grupo inglés grabó todos los temas, uno por uno y en el mismo orden, nuevamente, pero en formato acústico.
Allí es la voz de Robert Smith la que capitanea las canciones, puesta en un plano mucho más presente que en sus versiones originales. Además, el típico sonido de sintetizadores del grupo fue reemplazado en estas versiones unplugged por instrumentos diversos, desde acordeones a percusiones varias donde se hace presente el sonido de las maderas.
Es en ese disco, también, donde se aprecia mejor el clima oscuro, dramático, del grupo. Porque, en sus versiones originales, la selección hecha para este grandes éxitos ha tomado el lado menos denso de la banda. Según Robert Smith, ha sido así deliberadamente. "Quisimos mostrar nuestra cara más luminosa, las canciones que se pueden cantar con una sonrisa". Quedaría aún entonces por editarse otro que refleje la otra cara, la más oscura, de la banda inglesa. Y que sea doble.





