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Al igual que Tori Amos en American Doll Posse, Marina Diamandis apela en Electra Heart a la mitología griega para diluir la figura de su protagonista en múltiples personalidades, creando una obra conceptual electropop constituida por oposición al sonido orgánico de The Family Jewels. Con el aporte de once productores (que van de Diplo y Liam Howe a Stargate, dúo responsable del sonido de Katy Perry), utiliza como núcleo de su segundo disco los estereotipos femeninos propios de distintas épocas de la industria cultural estadounidense. Como víctima de un trastorno disociativo, Electra puede ser una mujer idílica que busca vivir sus sueños en "Primadonna" y "The State of Dreaming", una adolescente conflictuada en "Lies" y "Teen Idle", o simplemente una yegua que disfruta ser mala en "Homewrecker". Diamandis reconoce este caos de identidades en "Fear and Loathing" ("tengo muchas personas dentro de mí"), pero, en lugar de pedir auxilio, implora en "Hypocrates" que la dejen ser como es.
Por Joaquín Vismara




