Mario Roberto Alvarez
De la excelencia profesional y la calidez
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Es un caballero. Y uno de los diez mejores arquitectos del mundo, según The American Institute of Architects. Mario Roberto Alvarez, de 89 años y un currículum que lleva horas leer, acaba de ganar (junto con los colegas de su estudio, entre ellos su hijo), el premio a la excelencia por su proyecto
"Regenerar–componer–equilibrar–armonizar–integrar" es lo que propuso para revitalizar la única zona que reúne 24 hectáreas juntas en pleno centro de Osaka (Japón). Y si lo dejan, quiere seguir corrigiendo Buenos Aires, la ciudad de sus amores, y cumplir el sueño de la famosa aeroísla, para mudar el aeropuerto metropolitano.
Alvarez no habla por hablar, sino que es un hombre de hechos. Se levanta temprano (vive en Posadas y Schiaffino, en un departamento construido por él hace 50 años, que hoy sigue siendo increíblemente actual e innovador), desayuna liviano, va al gimnasio y antes de las 9 ya está en el estudio. "Hasta hace muy poco jugaba tenis, pero el médico me lo prohibió. Me gusta el deporte. ¿Fútbol? Soy de San Lorenzo, he ido mucho a la cancha. Hasta que un día, por una situación muy desagradable, tuve que salir corriendo con mis hijos en upa. Nunca más volví. Pero en televisión miro muchos programas deportivos. No soy un gran televidente, aunque cuando tengo tiempo me resulta agradable ver el canal de arte, noticias internacionales..."
El arquitecto no sólo no tiene tiempo de día. Sus noches también suelen estar ocupadas, ya que, según sus palabras, se ha transformado en un salidor. "Nada del otro mundo, pero salgo a comer con amigos y amigas. Cuando quedé viudo, hace cinco años, caí en una depresión y tuve un tiempo de no querer nada, de mucha melancolía. ¡Fueron 46 años junto a Jorgelina Ortiz de Rozas, una mujer absolutamente estupenda! Pero ahora me dan ganas de salir de casa, ir a comer rico, tener charlas interesantes. En realidad, la comida es una excusa, aunque sí, me gusta comer. Nada raro, más que nada especialidades italianas. Y debo cuidarme un poco (suprimí el huevo con las papas fritas), porque fabrico bastante colesterol. Igual, lo corrijo con pastillas."
Padre de dos hijos, con Mario Roberto comparte la pasión por la arquitectura, y con Juana María, su sol, tardes de cine y charlas interminables. Además, es abuelo, un rol que lo transportó al mejor de los mundos. "Jerónimo es un chiquito muy especial, que me maravilla. Con él tengo charlas adultas y hacemos muchas cosas juntos. Pero durante la semana estoy muy ocupado. Por las mañanas en el estudio, después voy a casa, almuerzo, duermo un rato por indicación médica y vuelvo al trabajo hasta tarde. Es que me apasiona. ¡Qué otra cosa puedo hacer si es lo que me quita el sueño! Hasta a la ducha llevo mi cuadernito, por si se me ocurre una idea. Además, sigo reuniéndome con los responsables de todas las obras, dirigiendo por teléfono, dibujando. Reconozco que a veces llego bastante cansado a casa. Esas son las noches en que soluciono el asunto con un buen whisky con hielo o un Napoleón a la mandarina, que siempre compro en los viajes."
Cuenta que cuando vivía su esposa, a quien recuerda de manera constante, viajaba mucho más. Y nada lo hacía tan feliz. "Se lo merecía. Como trabajaba tanto y a veces la veía menos de lo que quería, una vez por año le regalaba un gran viaje por Europa o los Estados Unidos. Y, a diferencia de algunos hombres y para envidia de algunas de sus amigas, yo me la llevaba de shopping, la incentivaba a que comprase. Era un juego, una manera de homenajearla, de mimarla. No sé si se trataba del subconsciente culpable (dejémoslo para los psicoanalistas), pero a mí me encantaba acompañarla. Bueno, hoy son sólo recuerdos. Pero todavía hay mucho acá que me hace feliz. Y debo seguir trabajando."
Proyectos v. burocracia
Porteño de ley, se indigna cuando habla de intendentes y jefes de gobierno. "Es que todos ellos (y la gente que los rodea) se creen capacitados para negar lo anterior. Por lo tanto, siempre es un paso para adelante y dos para atrás. Todos los gobiernos nos han encargado proyectos que quedaron en la nada. El de la expansión de Buenos Aires, por ejemplo, sobre un relleno que se hizo sobre la base de escombros, que hoy mal llaman reserva ecológica. Porque reserva ecológica es el Delta, lo otro creció espontáneamente sobre yuyos; y se sabe que en este país crece pasto hasta en las baldosas. En aquella oportunidad se hizo un trabajo impresionante(junto a otros dos estudios) sobre la expansión de Buenos Aires. Cruzándola con subterráneos, creando un centro cívico en el eje de la Avenida de Mayo... Trabajamos dos años. Cuando lo entregamos a la entonces Municipalidad, el intendente de turno lo puso en un cajón. Y así todo. Lo mismo la aeroísla. Creo que el tema se distorsionó por quién lo difundió. Pero el proyecto es muy serio (yo lo sostengo desde 1938) y debe hacerse. Este aeropuerto sobre la ciudad es una bomba de tiempo."
Alvarez exprés
Pensamiento: "Si bien ciertos colegas opinan igual, pero diferente, la arquitectura es evolución. Yo creo que el acento hay que ponerlo en la constructividad, el avance tecnológico. ¿Si es bueno reconocer a la distancia una construcción Alvarez? Pasa. Y también te copian. He tenido algunos robos intelectuales".
Sobresaliente: "A mí me tocó estudiar en una época en la que si no tenías varios apellidos no era muy bien visto animarse a una profesión tan difícil. A pesar de ello y de que también trabajaba, demostré que podía ser un muy buen alumno. Es más, gracias a mis sobresalientes, que me hicieron el estudiante con mejor puntaje de la Universidad, conseguí una beca para viajar a Europa. Y eso me cambió la vida. Conocí 115 ciudades, fue un verdadero posgrado".
Teoría: "Siempre tuve la impresión de que las revistas son mejores que los libros, ya que éstos son un poco el resumen de todo lo que se publicó. Las revistas tienen una actualidad y una frescura indiscutible, sobre todo si se reciben muchas y de muchos lugares del mundo. El arquitecto, como el médico, debe evolucionar. Si no, se queda"..
Tradición: "Como los romanos, hemos cultivado el recuerdo de los ancestros. Mi hija se llama Juana María, como mi madre. Mi hijo lleva mi nombre y mi nieto Jerónimo,el de mi padre. Me hubiera gustado más Mario Roberto, por si quiere ser arquitecto, pero su madre no quiso. Lo bueno es que Jerónimo puede escribirse de las dos maneras, con "g" o con "j" . Yo le digo que se quede con la segunda opción; así el día de mañana será Alvarez J, el junior".
Política: "Ahora que el jefe de Gobierno es independiente y no un delegado presidencial, pienso que me hubiera gustado ocupar ese lugar. Si fuera más joven, obviamente. ¿Qué haría? Miles de cosas, que de hecho tengo escritas. Pero empezaría por no concurrir a ceremonias ni actos públicos. Tampoco concedería entrevistas; me dedicaría sólo a trabajar".
Pobreza: "Hay que erradicar las villas miseria; éstas merecen una solución integral. Las inundaciones se resuelven limpiando, haciendo desagües, diques y muros de contención".
Limpieza: "Habría que penar con castigo ejemplar a aquellos que pintan muros, atentando impunemente a la propiedad. Y no entiendo por qué no se hace limpieza de los edificios públicos y baldíos; éso es una vergüenza".





