
Un homenaje al actor al que invitaríamos a un asado
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Porque no todo es frivolidad, rubias tetonas desneuronadas y reality shows bizarros en Pop Life, nos hacemos un lugar en el comienzo de la semana para homenajear a un actor capaz de hacernos reír a carcajadas (como Marley), llorar a mares (como Marley) y fruncirnos de pánico hasta terminar llamando a mami a las 3 de la madrugada para que nos calme (como Marley): Christopher Walken.
Portador de un carisma envidiable, Walken no sólo merece un tributo por ser un excelente intérprete, sino también por ser uno de esos tipos a los que uno invitaría con gusto a un asado (como Nicholson, como Sean Penn, como George Clooney, no como Russell Crowe o el payaso hiperkinético de Robin Williams). De manera que, a modo de reconocimiento, paso a enumerar los tres hitos no específicamente actorales que, de acuerdo al juicio inapelable de mi antojo, hacen de Christopher Walken un auténtico chabón grosso en muchos órdenes de la vida.
NUMERO 3: El solo de guitarra en Wayne’s World 2
Todos los que crecimos en los ’90 recordaremos al adorable malparido de Bobby Cahn, extraña mezcla de tipo copado y garca atroz que se quería levantar a Cassandra mientras le grababa el disco. ¿Que puede haber sido un doble el que hizo el solo de viola? Bueno, cámbienlo por su versión esquizoide de "Delilah" de Tom Jones en "Romance and cigarettes", entonces.
NUMERO 2: El baile en el video de "Weapon of Choice"
Acá no hay doble que valga: el tipo se bailó la vida al ritmo de Fatboy Slim. Se la banca poniendo el cuerpo todo el video y hasta... ¡vuela! La mejor prueba de que está completamente insano.
NUMERO 1: More Cowbell
"¿Lo qué?", dirán ustedes, si son medio brutos y no saben que no se dice "¿lo qué?". El fenómeno "More Cowbell" (sí, fenómeno, porque hasta tiene entrada propia en Wikipedia) surgió de un sketch de Saturday Night Live en el que Walken hizo de productor del tema "Don´t Fear The Reaper" de Blue Oyster Cult. En él, le ordenaba al personaje de Will Ferrell que tocara más y más el cencerro, disparando una frase que traspasó las fronteras de la tele y se volvió parte de la cultura popular, sobre todo en Internet: "Tengo una fiebre, y la única receta es... ¡más cencerro!" A partir de ahí, la receta mágica del cencerro se aplica a todo, desde un post en un blog hasta a un personaje de historieta enfermo. De modo que, tras haber homenajeado debidamente al capo de Walken, lo que el autor de este blog necesita es, obviamente, más cencerro, pero también la remera que ilustra la nota...




