Murió Francesco Marigo
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Hondo sentimiento de pesar causó el fallecimiento del maestro Francesco Marigo, ocurrido anteayer en Monte Grande, provincia de Buenos Aires, a los 84 años, como consecuencia de una penosa dolencia.
Radicado en nuestro país hacía varias décadas, Marigo había ganado un sólido prestigio como uno de los músicos más distinguidos de las generaciones italianas de posguerra.
Había nacido en Padua, Italia, en cuyo instituto musical se graduó en 1935 con honores, ganando el premio Cesare Pollini de piano. Muy capacitado asimismo para la composición, cuyos estudios encaró seriamente, así como los de órgano y dirección orquestal, Marigo se dirigió a Venecia y Siena, ciudades en las que trabajó respectivamente junto a los maestros Malipiero y Casella. Con el primero estudió composición, y se diplomó en 1942 en el Conservatorio Benedetto Marcello de Venecia. Asimismo, Marigo fue uno de los mejores discípulos del célebre pianista italiano Arturo Benedetti Michelangeli. Todos estos maestros dejaron honda huella en el espíritu del joven y talentoso artista. Fue laureado en el Concurso Nacional de Monza en 1947.
Después de cumplir una exitosa trayectoria como concertista en los principales centros artísticos de Italia, donde la crítica lo señaló como uno de los valores más sobresalientes del teclado en su tiempo, Marigo triunfó en París y poco después -en los años cincuenta- desarrolló una destacada actividad concertística en nuestro país y en México, donde fueron celebradas sus interpretaciones del repertorio clásico para piano y sus intervenciones con orquesta y con pequeños conjuntos de cámara. Marigo fue un difusor autorizado de compositores del siglo veinte, entre ellos, los argentinos, a quienes abordó con la característica pureza de sus interpretaciones, siempre fieles a la partitura, y a la música misma, por encima de todo brillo o lucimiento exterior. Fue docente en el Conservatorio Nacional y el Conservatorio Provincial de Banfield.
Obtuvo el Premio Municipal de Composición y el Gran Premio de Sadaic por su trayectoria en 1998.
Compuso obras para piano, conjuntos de cámara, orquesta y música incidental, en los que incursionó en el atonalismo y la técnica dodecafónica; un mimodrama y numerosas canciones sobre poemas de autores italianos, españoles y argentinos, con particular inspiración y acierto.





